El ascenso imparable de Marine Le Pen: ¿estrategia populista o reflejo del fracaso de Macron?

Análisis del auge de la extrema derecha en Francia, en un contexto de pobreza creciente, descontento social y crisis del centro político

Una promesa incumplida desde 2017

El 7 de mayo de 2017, Emmanuel Macron celebraba su histórica victoria sobre Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Ante una multitud de banderas tricolores, el entonces flamante presidente prometía comprender y atender las causas que empujaron a más de 10 millones de ciudadanos a votar por la extrema derecha. Su objetivo era claro: desactivar el atractivo del extremismo.

Sin embargo, después de casi dos mandatos, esa promesa yace en ruinas. El partido de Le Pen, ahora denominado Rassemblement National (RN) desde 2018, no solo ha normalizado su presencia en el panorama político francés, sino que se ha transformado en la fuerza parlamentaria más grande del país. Y nunca había estado tan cerca del poder como ahora.

El contexto económico: un terreno fértil para el populismo

Desde la llegada de Macron al poder, el contexto social y económico en Francia ha empeorado para los sectores populares. En 2017, la tasa de pobreza se situaba en 13.8%. Para 2023, según datos de INSEE (el instituto nacional de estadística francés), esta cifra había aumentado a 15.4%, el nivel más alto en casi tres décadas.

Durante este período, unas 1.2 millones de personas más cayeron bajo el umbral de la pobreza. La política económica pro-empresarial de Macron, caracterizada por recortes fiscales a las corporaciones y una reducción del impuesto sobre el patrimonio, lo llevó a ser apodado por sus detractores como el “presidente de los ricos”.

Esta percepción ha creado el caldo de cultivo para movimientos antisistema como el de Le Pen, que han sabido canalizar la frustración social en votos.

Una estrategia política eficaz: del ostracismo al mainstream

Marine Le Pen heredó de su padre Jean-Marie Le Pen un partido marginado del espectro político, con profundas raíces xenófobas y antisemitas. Pero a diferencia de su progenitor, la actual líder del RN ha pulido el discurso, suavizado la imagen del partido y lo ha rebrandeado eficazmente para las nuevas generaciones.

El cambio de nombre de Front National a Rassemblement National en 2018 marcó un giro simbólico: dejar atrás el pasado sulfuroso para expandir su base. Y funcionó. En las elecciones legislativas de 2017, el RN ganó apenas ocho escaños. Para 2022, esa cifra había crecido a 89. En 2024, saltaron a 123 de 577 escaños, superando a todos los demás partidos.

La región de Var, en el sureste mediterráneo de Francia, es un ejemplo emblemático. En 2017 no consiguió ningún escaño allí. Pero en 2022 y nuevamente en 2024, se llevó siete de los ocho escaños. La diputada Laure Lavalette, representante de la región, no duda al decir: “Algunos de mis electores me dicen que tienen que elegir entre comer o calentar la casa”.

Correlación entre pobreza y votos al RN

Estudios realizados por Luc Rouban, investigador del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), confirman la fuerte correlación entre el voto al RN y los territorios con mayores dificultades sociales. En las regiones más empobrecidas, como el noreste desindustrializado y varias zonas del litoral mediterráneo, el crecimiento del RN ha sido explosivo.

“Vemos claramente que el voto al Rassemblement National está muy correlacionado con problemas de pobreza y movilidad social limitada”, afirma Rouban. “Son votos de personas profundamente pesimistas sobre el futuro: el suyo o el de sus hijos”.

Macron y una clase media desilusionada

Más allá de las cifras económicas, el legado de Macron ha dejado un rastro de desilusión en amplias franjas de la población francesa. Las movilizaciones sociales —desde los 'Chalecos Amarillos' hasta las protestas contra la reforma de las pensiones— muestran un país dividido, cansado y en busca de nuevas alternativas.

Como señala François Ouzilleau, ex candidato del partido de Macron derrotado por el RN en Normandía: “El RN se alimenta de la rabia y de los problemas de la gente”. Los votantes ya no perciben al RN como un voto de protesta, sino como una opción real para el gobierno.

Una narrativa nacionalista con tintes trumpistas

El éxito del RN no se debe solo a factores económicos. El discurso identitario, antiinmigrante y euroescéptico sigue siendo uno de sus pilares fundamentales. Marine Le Pen ha sabido adoptar una narrativa “ellos contra nosotros”, similar a la empleada por Donald Trump en Estados Unidos.

“Están haciendo un trumpismo a la francesa”, dice Rouban. “Desconfían del sistema judicial, apelan al control de las fronteras y al nacionalismo económico”.

El RN promete reducir el gasto del Estado en inmigración y en contribuciones a la Unión Europea, y utilizar esos recursos para abaratar los costos de servicios básicos como la energía. Una estrategia que claramente resuena en los bolsillos de amplios sectores populares.

El ejército invisible: antiguos abstencionistas ahora movilizados

Uno de los factores más alarmantes para los partidos tradicionales es el crecimiento del RN en el electorado que antes se abstenía. Jóvenes, trabajadores precarios, jubilados empobrecidos… muchos de ellos no votaban hace una década. Hoy lo hacen, y lo hacen por Le Pen.

Según una encuesta de Ifop publicada en junio de 2024, el 38% de los votantes del RN son personas que no votaban hace solo cinco años. Esta movilización silenciosa podría ser decisiva en las elecciones presidenciales de 2027.

¿Una Francia dirigiéndose hacia su primer gobierno de extrema derecha?

El tablero político está en ebullición. Tras las últimas elecciones, Macron evitó una nueva disolución del parlamento que podría haber desembocado en una mayoría del RN liderando el gobierno. Pero la amenaza no ha desaparecido: sigue siendo el “espada de Damocles” que pende sobre su mandato, en palabras del propio Ouzilleau.

Muchos votantes, según testimonios recogidos en diversos sondeos y reportajes, ya lo dicen abiertamente: “Hemos probado todo menos al RN. ¿Qué tenemos que perder?”. Entre el desgaste de los partidos tradicionales y el colapso de la izquierda, la perspectiva de un primer Gobierno Le Pen no parece tan impensable como hace una década.

2027 en el horizonte: ¿Macronismo en retirada?

El horizonte político francés está cargado de incertidumbres. Emmanuel Macron, que ya no podrá postularse en 2027, busca evitar que su legado quede marcado por la llegada al poder de la extrema derecha. Mientras tanto, Marine Le Pen se prepara para su tercera —y quizás más viable— candidatura presidencial.

Como diría el historiador francés Michel Winock: “La extrema derecha no ha desaparecido nunca; simplemente aprendió a disfrazarse”. Y hoy, ese disfraz tiene forma de pragmatismo económico, lenguaje popular y una estrategia mediática depurada.

Francia, con su orgullosa tradición revolucionaria y su histórica defensa de los derechos humanos, podría estar a las puertas de un experimento político que pondrá a prueba los límites de su democracia republicana.

Lo que está en juego

  • 15.4% de pobreza en 2023: el nivel más alto en 30 años (fuente: INSEE).
  • 123 escaños del RN en la Asamblea Nacional en 2024, el mayor número en su historia.
  • 38% de los votantes del RN en 2024 fueron abstencionistas en elecciones anteriores.
  • Marine Le Pen ha llegado al balotaje en dos elecciones sucesivas (2017 y 2022), mejorando su caudal electoral cada vez.

Como dijo el politólogo francés Pascal Perrineau: “Le Pen ha dejado de ser una excepción. Hoy es una posibilidad”.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press