La reivindicación de los olvidados: El juicio a Bolsonaro y el eco de la pandemia en Brasil

La condena del expresidente por intento de golpe revive el dolor de quienes perdieron familiares por COVID-19, aunque aún no llegue la justicia por las muertes evitables

Brasil sacudido por la justicia: el arresto de Jair Bolsonaro

El sábado, 14 de noviembre de 2025, será recordado como un día histórico en la política brasileña. El expresidente Jair Bolsonaro fue detenido de manera preventiva bajo la acusación de intentar fugarse del país antes de comenzar a cumplir una condena de 27 años por intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022. Esta detención sacudió a una nación dividida y avivó recuerdos aún dolorosos para muchos: los estragos de la pandemia de COVID-19.

Más de 700,000 muertos: ¿quién responde?

Brasil ha registrado más de 700,000 muertos por COVID-19, solo superado por Estados Unidos. Pero lo que indigna a miles de personas es que muchas de esas muertes podrían haberse evitado. Así lo estimó un estudio de 2021 de la Universidad Federal de Pelotas: 4 de cada 5 muertes pudieron haberse prevenido con una gestión efectiva de la pandemia.

Sin embargo, la condena que enfrentó Bolsonaro no fue por su implacable negacionismo durante esa crisis sanitaria. Fue por intentar anular el resultado democrático que lo sacó del poder. Para muchos brasileños, eso es insuficiente. Para otros, aunque indirecta, es una forma de justicia largamente esperada.

Las heridas aún abiertas de una nación en duelo

Simone Guimarães, exprofesora de 52 años, perdió a cinco familiares –incluido su esposo– a causa del virus. Ver al hombre que ella responsabiliza por esas pérdidas finalmente arrestado le dio un respiro. "Es un pequeño inicio de justicia", dijo. Como ella, miles de brasileños invadieron las redes sociales relatando sus pérdidas personales tras confirmarse la detención del expresidente.

Durante los años más oscuros de la pandemia, Bolsonaro desacreditó las vacunas, promovió tratamientos sin evidencia científica y se opuso a las medidas de distanciamiento. En uno de los episodios más recordados, imitó a un paciente con dificultad para respirar, justo cuando Simone estaba con su hermana moribunda en un hospital.

La herida política de una familia: hermanos separados por Bolsonaro

Diego Orsi, un traductor progresista de São Paulo, recuerda a su primo Henrique Cavalari como un hermano. Pero su relación se resquebrajó por la política. Cavalari creía en Bolsonaro y en su discurso de priorizar la economía sobre la salud pública. En junio de 2021, falleció a los 41 años por complicaciones de COVID-19, sin haber recibido su primera dosis de vacuna, ya que su turno aún no había llegado.

"No estoy seguro de que estuviera en el motociata con Bolsonaro, pero sí fue a otros. Era fanático", dijo Orsi. A pesar del dolor, reconoce que incluso su primo, antes de morir, pidió a sus padres tener cuidado. "La enfermedad es seria", fueron sus últimas palabras conocidas.

Retrato de un Brasil dividido

Las historias de Simone, Diego y Fábio de Maria, otro ciudadano que perdió a su padre antes de que pudiera vacunarse, reflejan algo más profundo: una grieta emocional y política nacional. Para muchos, ver a Bolsonaro encarcelado es el símbolo de que ningún líder está por encima de la ley. Pero también hay quienes siguen viéndolo como un mártir, víctima del sistema.

Fábio de Maria tiene otra lectura: "Siento que Bolsonaro fue condenado por el crimen equivocado. Claro que el golpe es grave, pero mucho más lo es la negligencia que mató a miles", declaró.

Bolsonaro y su legado de impunidad

La Comisión del Senado que investigó la pandemia recomendó en octubre de 2021 que Bolsonaro fuera procesado por charlatanismo, incitación al crimen, uso indebido de fondos públicos y crímenes contra la humanidad. Sin embargo, esas acusaciones quedaron archivadas, y hoy, su condena es por una causa distinta: el intento de mantenerse en el poder mediante una maniobra golpista.

Eduardo Scolese, periodista y autor del libro “1461 Días en la Trinchera”, lo resume así: “Bolsonaro perdió en 2022 por su postura negacionista durante la pandemia. El margen fue muy estrecho”. Sus spots de campaña fueron recordatorios escalofriantes de su desapego ante el dolor de las víctimas.

Un intento final de evadir la justicia

Este mes, el juez Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal ordenó su detención preventiva al denunciar manipulación del monitor electrónico que debía usar por ser considerado riesgo de fuga. Bolsonaro pidió cumplir su condena en arresto domiciliario por "mal estado de salud", pero la solicitud fue rápidamente denegada.

La votación del tribunal sobre si mantenerlo en prisión se realizará en una sesión extraordinaria en los próximos días. Mientras tanto, se encuentra tras las rejas, por primera vez enfrentando las consecuencias de sus actos.

Una democracia fracturada, una sociedad de luto

Más allá de los tribunales, Brasil enfrenta una prueba aún más compleja: la reconciliación nacional. Familias como la de Orsi permanecen divididas, entidades públicas aún no han entregado una rendición de cuentas completa por la respuesta a la pandemia, y la herida causada por las muertes evitables sigue abierta.

La situación de Bolsonaro recuerda otras coyunturas históricas. Diego Orsi lo comparó con Nürnberg: “Es como si hubieran juzgado a los nazis solo por invadir Polonia y no por el Holocausto.”

Bolsonaro: ¿un final o un nuevo inicio?

Políticamente, el expresidente está inhabilitado hasta 2030, pero su sombra aún pesa en la derecha brasileña. Nombres como Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo, y Ratinho Jr., gobernador de Paraná, suenan como posibles herederos en la contienda presidencial de 2026.

Ambos han mostrado solidaridad con el expresidente tras su detención. El apoyo a Bolsonaro sigue firme en parte de la base reaccionaria del país, lo que augura un futuro electoral polarizado.

La voz de los olvidados se alza desde el duelo

Los fallecidos por la COVID-19 no tienen voz, pero sus familias sí. Y hoy exigen algo más que justicia política: exigen memoria, dignidad y políticas responsables. El caso Bolsonaro marca un precedente crucial, pero el verdadero reto es aquello que queda por hacer: brindar justicia por las decisiones políticas que costaron decenas de miles de vidas.

Mientras tanto, Brasil espera. La nación observa. Y los ecos del sufrimiento aún resuenan… tan fuertes como las voces que claman: nunca más.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press