La lucha global por la equidad: G20 en África, crisis en Líbano e inseguridad en Nigeria

Desde una cumbre histórica en Sudáfrica, hasta conflictos en Medio Oriente y violencia armada en Nigeria: un panorama desigual en la geopolítica actual

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Un G20 con una nueva voz: el sur global se planta

El G20 celebrado en Johannesburgo, Sudáfrica, marcó un antes y un después en la historia del foro. Por primera vez, África fue escenario de este encuentro entre los países más poderosos del mundo y otros emergentes, con una agenda impulsada por la justicia social, el financiamiento equitativo y el desarrollo sostenible. Todo esto con una notable ausencia: Estados Unidos, que boicoteó el evento tras acusaciones del expresidente Donald Trump sobre supuesta persecución a la minoría blanca afrikáner.

El encuentro reunió a líderes de naciones emergentes como Zambia, Jamaica, Malasia y Namibia, así como también a organizaciones multilaterales como la Unión Africana y la Unión Europea. El mensaje fue claro: ya no se trata solo de mercados y macroeconomía, sino de dignidad, justicia climática y participación equitativa.

"No estamos aquí para hablar de desesperanza, sino de posibilidades y responsabilidades compartidas", declaró el primer ministro etíope Abiy Ahmed, destacando que la inclusión no es caridad, sino eficiencia.

Crisis de deuda: el reclamo más urgente

Uno de los ejes centrales del G20 fue el problema de la deuda que asfixia a muchos países en desarrollo. Más de 60% de los países de bajos ingresos están en riesgo de sobreendeudamiento o ya lo están, según el Banco Mundial. Namibia fue un claro ejemplo: a pesar de haber cumplido con el pago de su bono de $750 millones, aún es percibida como “riesgosa” por los organismos financieros internacionales.

“Necesitamos instituciones financieras internacionales justas”, reclamó la presidenta namibia Netumbo Nandi-Ndaitwah.

El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, también subrayó la vulnerabilidad económica ante catástrofes naturales impulsadas por el cambio climático, como el huracán Melissa, que devastó su país.

Desigualdad y comercio: otra cara de la moneda

Una de las intervenciones más destacadas vino de parte de Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), quien criticó la dependencia excesiva de los países africanos de las materias primas sin valor agregado:

“Si seguimos exportando sólo materias primas, nada cambiará. Es hora de crear cadenas de valor regionales que impulsen nuestras economías hasta el producto terminado”.

Por su parte, Nabil Ahmed, del centro de investigación Oxfam, hizo énfasis en que esta es la primera vez que la agenda del G20 incorporó la desigualdad como pilar central.

Mientras tanto, en Nigeria: violencia armada y secuestros masivos

Poco después de los anuncios en Johannesburgo, otra realidad sacudía al continente africano: en el estado de Níger, en el centro-norte de Nigeria, un grupo armado secuestró a 303 estudiantes de una escuela católica. Hasta el momento, 50 menores –de entre 10 y 18 años– lograron escapar y ya se encuentran con sus familias, según confirmó el obispo Bulus Dauwa Yohanna, presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria en el estado.

La crisis de seguridad en Nigeria no es nueva. Según datos del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED), más de 3,000 secuestros se reportaron en el país durante el año 2023, muchos perpetrados por lo que se conoce localmente como "bandidos", grupos criminales armados que operan principalmente en el norte y centro del país.

El sistema educativo en las regiones rurales se ha visto gravemente afectado. Entre ataques a escuelas, amenazas constantes y secuestros, el miedo ha reemplazado las rutinas escolares en muchas comunidades.

En Líbano: vuelve el miedo en Beirut

El mismo día que Johannesburgo miraba hacia el futuro, Beirut revivía su pasado más sombrío. Un ataque aéreo israelí impactó en el densamente poblado barrio de Haret Hreik, al sur de la capital libanesa, siendo el primero de este tipo desde junio. Israel afirmó haber atacado al jefe de Estado Mayor de Hezbollah, aunque no ofreció más detalles, y el grupo armado no ha emitido declaraciones.

El ataque ocurre en un momento de alta tensión geopolítica, con la presión de Israel y Estados Unidos para que Líbano desarme a Hezbollah. En respuesta, el ejército libanés presentó un plan, aprobado por el gobierno, que propone el desarme del grupo paramilitar. Este movimiento se produce pocos días antes de una visita programada del Papa Leo XIV al país.

La escalada preocupa especialmente por el carácter simbólico y estratégico de Beirut, una ciudad que ha sufrido durante décadas los vaivenes del conflicto regional.

¿Un nuevo orden mundial en gestación?

Lo sucedido en los últimos días presenta una imagen contrastante: en una punta del mundo, líderes del sur global alzan la voz pidiendo igualdad, justicia climática y sostenibilidad; en otra, el caos y la violencia amenazan con desestabilizar aún más zonas delicadas como el Sahel africano y el Líbano.

Pero si bien los desafíos son enormes, el G20 en Johannesburgo dejó una esperanza tangible: los países del sur global ya no están dispuestos a ser simplemente lugares de extracción o escenarios de conflictos postergados. Buscan ser socios, coprotagonistas y arquitectos de un sistema internacional más justo.

Como expresó Nabil Ahmed en Sudáfrica:

“El mundo reconoce que vivimos una emergencia climática. Ha llegado el tiempo de reconocer también que vivimos una emergencia de desigualdad”.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press