Yemen: Un veredicto que enciende alarmas internacionales

Los hutíes condenan a muerte a 17 acusados por espionaje entre tensiones geopolíticas, represión a personal de ONG y una judicialización cada vez más hostil

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Por qué Yemen vuelve a estar en el foco internacional

El conflicto en Yemen, si bien ha estado presente en círculos diplomáticos y noticiosos por más de una década, ha alcanzado una nueva fase crítica tras la reciente sentencia dictada en una corte controlada por los hutíes en Saná. Una decisión judicial emitida el sábado ha sacudido al mundo de los derechos humanos y ha despertado reclamos de actores internacionales: 17 personas fueron condenadas a muerte en público por un pelotón de fusilamiento, acusadas de espiar para potencias extranjeras, entre ellas Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita y el Reino Unido.

El contexto: una guerra civil interminable

Yemen vive inmerso en una sangrienta guerra civil desde 2014, cuando los rebeldes hutíes —una milicia chiita respaldada por Irán— tomaron la capital Saná, expulsando al gobierno reconocido internacionalmente. Desde entonces, el país está dividido entre el norte hutí y el sur controlado por fuerzas leales al gobierno apoyado por la coalición saudí. El conflicto ha dejado más de 370.000 muertos entre enfrentamientos directos y efectos colaterales del colapso humanitario, según datos de la ONU.

“Han sido años de sufrimiento para el pueblo yemení, cuyo acceso a salud, agua y alimentos ha sido sistemáticamente deteriorado”, señaló en 2023 Martin Griffiths, ex enviado especial de la ONU para Yemen.

La sentencia de este sábado: ¿justicia o mensaje político?

Los 17 condenados fueron descritos como integrantes de “células de espionaje” que supuestamente colaboraban con agencias de inteligencia extranjeras. Según la agencia de noticias SABA —controlada por los hutíes— las acciones de los condenados permitieron al enemigo identificar objetivos militares y gubernamentales, causando la muerte de decenas de personas y la destrucción de infraestructura clave.

“Esta sentencia no busca justicia, sino infundir miedo y reforzar el discurso antioccidental del movimiento hutí”, opinó Nadwa al-Dawsari, investigadora yemení especializada en seguridad y derechos humanos.

Una campaña sistemática contra la sociedad civil

A lo largo de los últimos años, especialmente desde 2021, los hutíes han incrementado los arrestos a personal local vinculado a organizaciones internacionales, incluyendo empleados de la ONU y ONGs como Save the Children y Oxfam. Desde junio pasado, una docena de trabajadores humanitarios fueron arrestados sin cargos formales. Los hutíes alegaron, sin pruebas, que se trataba de espías.

La ONU ha rechazado enérgicamente las acusaciones y ha pedido la liberación inmediata de su personal detenido. “Los trabajadores humanitarios deben ser protegidos, no perseguidos”, declaró el Secretario General António Guterres en una conferencia de prensa en Nueva York el pasado julio.

Justicia hutí: los antecedentes

No es la primera vez que las cortes bajo control hutí imponen sentencias extremas. En septiembre de 2021, nueve hombres fueron ejecutados en público tras ser acusados de participar en el asesinato de Saleh al-Samad, un alto dirigente hutí muerto por un ataque aéreo de la coalición saudí en 2018. Las audiencias carecieron de transparencia y fueron altamente criticadas por organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional.

El rol de Irán y la geopolítica detrás del conflicto

Los hutíes, alineados con Irán, forman parte del eje de resistencia que Teherán ha forjado a lo largo del mundo árabe, en oposición directa a Israel y a las monarquías del Golfo, particularmente Arabia Saudita. Mientras tanto, Estados Unidos ha dado su respaldo a los esfuerzos de Riad y ha mantenido sanciones contra actores hutíes por su implicación en ataques a objetivos civiles y marítimos en el sur del mar Rojo.

En octubre de 2023, los hutíes lanzaron drones y misiles en apoyo a Palestina durante la guerra en Gaza, atacando directamente a Israel y barcos vinculados a intereses israelíes o aliados.

“Los hutíes se han convertido en una amenaza marítima impredecible que desestabiliza el comercio global y abre frentes de guerra sin precedentes”, declaró en enero de 2024 el Pentágono tras la muerte del primer ministro de facto hutí en un ataque israelí en Yemen.

Repercusiones internacionales limitadas

Aunque la condena generalizada por la sentencia ha sido rápida entre diplomáticos y organizaciones humanitarias, pocas naciones están en condiciones de ejercer influencia real sobre los hutíes. Irán, por su parte, ha evitado pronunciarse públicamente sobre la sentencia, aunque sostiene oficialmente su apoyo político y logístico al movimiento rebelde.

Estados Unidos y el Reino Unido han reiterado que “los derechos humanos deben ser respetados incluso en tiempos de guerra”, pero no han anunciado nuevas sanciones ni medidas diplomáticas ante este nuevo episodio.

¿Hasta cuándo durará la represión hutí?

Los analistas apuntan que el movimiento hutí está usando estas sentencias como una herramienta política para fortalecerse internamente, silenciar voces disidentes y consolidar su poder en el norte del país. Contribuye además a elevar el costo de cualquier negociación futura con actores internacionales.

La guerra se ha judicializado y radicalizado aún más. Según Abdulbasit Ghazi, abogado de algunos de los condenados, el proceso judicial ha sido “una farsa sin pruebas concretas ni garantías para la defensa”.

La ONU, atrapada entre el deber y el miedo

El sistema de ayuda internacional en Yemen ha quedado en entredicho. Miles de empleados de ONGs y de la ONU trabajan bajo condiciones de presión y miedo. A pesar de los peligros, la presencia internacional es vital: más del 80% de la población depende de asistencia humanitaria, según ACNUR.

Sin embargo, el silencio o la tibieza de las potencias ante este tipo de sentencias podría empujar a muchas organizaciones a reducir su presencia o cerrar operaciones en el país, lo que aumentaría el sufrimiento de millones.

Yemen: ¿una Siria silenciosa?

Lo sucedido no es un hecho aislado. Es parte de un patrón represivo que recuerda el modelo sirio, donde se usaron las estructuras judiciales para legitimar represión, encarcelamientos y ejecuciones arbitrarias. La comunidad internacional enfrenta otro dilema moral: ¿cuán lejos dejará que llegue la impunidad en Yemen?

Mientras los ojos del mundo se centran en Gaza, Ucrania y Taiwán, Yemen se transforma en un espacio geopolítico crítico donde la justicia se usa como herramienta de guerra.

“La pena de muerte, especialmente ejecutada en público y con fines propagandísticos, es inaceptable en el derecho internacional”, denunció en un comunicado la Federación Internacional de Derechos Humanos.

El futuro: más incertidumbre que paz

Con estas nuevas sentencias, el proceso de paz en Yemen se vuelve más lejano. La radicalización del aparato judicial hutí profundiza la desconfianza hacia ellos como actores negociadores. Sin un compromiso real de Irán, Estados Unidos y Arabia Saudita para encontrar una salida duradera al conflicto, las ejecuciones del sábado podrían ser solo el inicio de una nueva etapa de horror judicial.

Y en medio de ello, quedan atrapados decenas de cooperantes, periodistas, abogados, activistas y ciudadanos comunes. Todo aquel que se atreva a cruzar la narrativa oficial puede caer en la trampa de un sistema judicial que se ha transformado en un verdugo por encargo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press