El renacer imposible de los Pistons: de 28 derrotas seguidas a récord de victorias
Detroit iguala la mayor racha ganadora en su historia mientras Cade Cunningham lidera una transformación digna de documental
Una racha histórica en camino a la redención
En diciembre de 2023, los Detroit Pistons tocaron fondo. El equipo, históricamente uno de los más respetados de la NBA, cerraba el año con una racha catastrófica de 28 derrotas consecutivas, estableciendo un récord negativo que parecía imposible de revertir. Nadie hubiera apostado, con lógica en la mano, que apenas dos temporadas después, este mismo equipo estaría celebrando una racha de 13 victorias consecutivas, igualando las conseguidas por las legendarias versiones campeonas de 1990 y 2004.
¿Cómo sucedió esto? ¿Es producto del azar o de una planificación precisa? En esta opinión deportiva, analizamos los factores clave que han transformado a los Pistons en una fuerza seria del Este, y por qué esta racha podría ser solo el comienzo de una nueva era dorada en Detroit.
Cade Cunningham: el nuevo rostro del resurgimiento
Cuando los Pistons seleccionaron a Cade Cunningham como la primera selección del draft en 2021, muchos esperaban que se convirtiera en el líder que tanto necesitaba la franquicia. En sus primeras temporadas, Cunningham mostró destellos de grandeza, pero también lidió con lesiones y un entorno caótico. Sin embargo, en esta campaña 2025, ha dado el salto definitivo.
Ante los Indiana Pacers el pasado lunes, Cunningham anotó 24 puntos, recogió 11 rebotes y repartió 6 asistencias, siendo la pieza clave en la victoria 122-117 que selló el empate con la histórica racha de 13 partidos ganados. “Jugamos para los Detroit Pistons, un equipo histórico. Lograr historia para una franquicia así es especial”, declaró tras el encuentro.
Joven talento, cohesión y paciencia
Más allá de Cunningham, Detroit ha logrado cimentar un núcleo joven repleto de talento. Jalen Duren, uno de los mejores reboteadores de la liga en esta temporada, aportó 17 puntos y 12 rebotes también ante Indiana. Caris LeVert añadió 19 puntos, mientras que el regreso de Jaden Ivey tras una fractura de peroné le dio un nuevo impulso al equipo, aunque solo jugó 12 minutos por la restricción médica.
El crecimiento de estos jóvenes no es producto exclusivo del talento natural. La dirección técnica de Detroit ha apostado por un proyecto a medio plazo, sin presiones precipitadas. Tras un inicio terrorífico en la temporada 2023-24 (3-36), el equipo no entró en pánico, mantuvo a su núcleo y depositó confianza en su progreso.
Comparaciones con los equipos campeones
La última vez que los Pistons ganaron 13 partidos seguidos fue en 2004 y 1990, años en los que terminaron levantando el trofeo Larry O’Brien. Aquellos equipos tenían algo en común con el actual: una identidad defensiva feroz y un sentido de unidad implacable.
El propio periodista Marc Stein comentó esta semana en su boletín: “Estos Pistons no son los Bad Boys, pero tienen una química parecida en defensa y un deseo de demostrar que no todo está perdido en Detroit”.
Incluso la rivalidad histórica contra Boston Celtics, que marcó múltiples capítulos épicos entre 1987 y 2008, se reedita: los Pistons se enfrentarán a Boston en el próximo partido de la Copa de la NBA, reviviendo una contienda emblemática para la franquicia.
Los Pacers, rivales a la altura, pero sin armas
El juego contra los Indiana Pacers no fue un paseo. Un equipo lastimado por lesiones, pero con el espíritu competitivo intacto, logró remontar una diferencia de 18 puntos en el último cuarto, algo que inquietó a Cunningham y compañía.
“No debimos haberles permitido volver al juego”, admitió Cade, visiblemente autocrítico. “Hay que ver la grabación, aprender y no repetirlo”. Este tipo de declaraciones revelan la madurez adquirida por el jugador y el equipo: no se conforman con ganar, buscan perfección.
El Este se reconfigura
Con esta racha, los Pistons han trepado en la tabla de la Conferencia Este alcanzando un récord de 15-2, una estadística impensada hace dos años. Pero no están solos; otros núcleos jóvenes como los Toronto Raptors también están mostrando señales de peligro constante. Liderados por un explosivo Brandon Ingram (37 puntos ante Cleveland), Toronto registra 8 victorias consecutivas y han barrido a los Cavaliers en su serie de temporada por primera vez desde 2019-20.
El Este, dominado históricamente por equipos como Boston, Milwaukee o Miami, empieza a ver nuevos contendientes formarse desde abajo, apuntalados por drafts inteligentes, buena gestión de lesiones y paciencia estructural. Los Pistons parecen estar encabezando esta revolución silenciosa.
El regreso de Tyler Herro en Miami y su impacto
En paralelo al ascenso de los Pistons, la conferencia Este también celebra el regreso de uno de los jugadores más emocionantes: Tyler Herro. El escolta de Miami marcó su retorno contra Dallas con 24 puntos en 29 minutos, demostrando que su recuperación tras cirugía fue exitosa.
Herro, que se perdió los primeros 17 partidos por una lesión en el pie izquierdo, jugó con intensidad y precisión (12 de 18 en tiros de campo), siendo clave en la victoria por 106-102 del Miami Heat sobre los Mavericks. “Aún tengo camino por recorrer”, comentó Herro, indicando que su reincorporación al 💯% llevará más tiempo.
¿Un Este más abierto que nunca?
La suma de todos estos regresos, explosiones de talento y sorpresas está desembocando en una temporada del Este enormemente competitiva. El bajón de equipos como los Cleveland Cavaliers —que ahora acumulan múltiples derrotas y una plaga de lesiones, incluyendo a Donovan Mitchell en mal momento de forma (6/20 TC contra Toronto)— genera un cambio de jerarquías.
Desde la irrupción de Ja Morant en Memphis, no se vivía una irrupción individual tan determinante como la temporada de Cade Cunningham en Detroit. Veremos si puede mantener esta forma rumbo al All-Star y, por qué no, subir al debate del MVP.
¿Están listos los Pistons para dar el golpe definitivo?
El próximo duelo contra Boston pondrá verdaderamente a prueba la credibilidad de esta racha. Una victoria sobre los Celtics sería una declaración rotunda de intenciones: estos Pistons están para más que una historia bonita de redención —están para competir al máximo nivel.
Muchos lo olvidaron, pero Detroit es una franquicia con tres títulos de la NBA (1989, 1990 y 2004), ocho finales de conferencia en 20 años (1987–2008) y una identidad defensiva que durante décadas fue temida en la liga. Esta racha podría anunciar el regreso del temido ADN Pistons.
Sería un error subestimarlos.
