La revolución agrícola tecnológica en Hawái: drones, sensores y GPS en el campo

Ganaderos y agricultores adoptan la tecnología a pasos agigantados para mejorar la producción, protegerse del crimen y afrontar los desafíos del siglo XXI

Una transformación sin precedentes

En los últimos seis años, el campo hawaiano ha vivido una transformación radical que podría marcar el rumbo del futuro agrícola en otras regiones del mundo. Lo que antes podía verse como herramientas propias del ejército o la NASA ahora forma parte del día a día de ganaderos y agricultores. Sensores de humedad en el suelo, drones para fumigación y monitoreo, rastreo por GPS y videovigilancia están siendo adoptados a una velocidad inesperada. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el uso de tecnologías como RFID (identificación por radiofrecuencia) y dispositivos de vigilancia ha crecido exponencialmente desde 2019.

Esta adopción tecnológica, alentada por el entorno cada vez más complicado de producir alimentos en Hawái —desde el cambio climático hasta la delincuencia agrícola—, no solamente ha mejorado la eficiencia y los rendimientos, sino también ha comenzado a crear un nuevo paradigma en la producción de alimentos en zonas tropicales.

El impacto de la tecnología en los ranchos hawaianos

Uno de los datos más impactantes es el brutal incremento en el uso de dispositivos RFID para ganado. En 2019 había menos de 100 de estos dispositivos operando en Hawái. Hoy, esa cifra supera los 26,000, un salto del 6,000%. Esta evolución se vincula directamente a la nueva regulación federal que exige RFID para animales que crucen fronteras estatales a partir de 2024, con el fin de agilizar la identificación y control de enfermedades.

Además, cerca de 5,000 animales ya cuentan con dispositivos GPS instalados, tecnología que los ganaderos valoran por su potencial para prevenir el robo de ganado, un delito creciente. No sorprende que los datos también indiquen que se necesitan al menos 10,000 sensores adicionales para cubrir la demanda futura.

La seguridad como uno de los ejes de la modernización

El crimen agrícola es una preocupación persistente. Desde robos hasta vandalismo, estas amenazas han hecho que muchos agricultores y ganaderos inviertan en sistemas de vigilancia por video y sensores de movimiento. En los últimos seis años, el número de unidades de videovigilancia desplegadas se ha duplicado, alcanzando las 4,700. Y el apetito por más tecnología es evidente, ya que se han solicitado otras 5,000 cámaras adicionales.

El estado ha respondido también con política pública. Este año, el gobernador Josh Green firmó la “Ley Duke”, que endurece las sanciones para quienes invadan propiedades agrícolas y lanza un programa piloto bajo el Departamento de Policía específicamente enfocado en seguridad rural. La combinación de tecnología + ley podría por fin ofrecer cierta tranquilidad al productor hawaiano.

La automatización vía drones y tractores autónomos

Los productores no solo quieren estar mejor protegidos: también están ávidos de aumentar su productividad. Un número creciente de granjas está adoptando equipos no tripulados: los drones ya operan en 173 fincas del archipiélago para esparcir pesticidas y monitorear cultivos. Y más de 700 productores han expresado su interés en implementarlos.

Pero no todo se queda en los drones. Un total de 301 fincas hawaianas ya utilizan tractores, sembradoras y cosechadoras autónomas. Esta tecnología permite ahorrar costos laborales, una problemática muy aguda en Hawái, donde conseguir mano de obra agrícola es complicado y costoso debido al carácter insular y las limitaciones geográficas del estado.

La revolución del suelo: sensores para el monitoreo hídrico y de nutrientes

Los cultivos también están bajo observación constante. En los últimos años, el número de sensoristas agrícolas (es decir, agricultores que usan sensores de suelo para monitorear humedad, pH, temperatura y otros factores) ha crecido en un 250%, llegando a los 899 usuarios activos. Amplios segmentos del sector quieren seguir ese camino: más de 1,600 agricultores han indicado necesitar acceso a esta tecnología.

Esta revolución de los “micros” datos agrícolas permite tomar decisiones más informadas: aplicar fertilizantes en el momento exacto, regar menos y con mayor efectividad, o incluso prever enfermedades en los cultivos antes de que se manifiesten. La precisión se convierte así en un activo más del agricultor moderno.

¿Por qué Hawái es el escenario perfecto para esta transformación?

Hawái enfrenta numerosos desafíos agrícolas: el costo de vida es uno de los más altos de Estados Unidos, el acceso a recursos es limitado y el cambio climático golpea con fuerza. Estas condiciones han obligado al campo hawaiano a buscar soluciones tecnológicas innovadoras que le permitan seguir siendo competitivo. Según Sharon Hurd, directora del Departamento de Agricultura del estado:

“El entusiasmo de nuestros productores por adoptar tecnología demuestra su compromiso con encontrar soluciones frente a un entorno agrícola cada vez más hostil”.

No es casual que algunos grupos de investigación y asociaciones agrícolas estén promoviendo que Hawái se convierta en un centro de innovación en agricultura tropical. Gracias a su clima, insularidad y diversidad ecológica, es un auténtico laboratorio natural para probar nuevas tecnologías que luego podrían aplicarse en otras latitudes tropicales del planeta.

Tecnología al servicio del desarrollo económico local

La implementación de esta nueva ola digital no solo tiene implicancias en el campo. También representa una oportunidad para el desarrollo económico de las zonas rurales del archipiélago. La introducción de tecnologías abre la puerta a nuevas formas de empleo en agrotecnología, servicios de instalación y mantenimiento de equipos, análisis de datos agronómicos y más.

Además, al integrar estas tecnologías de manera estratégica, los agricultores pueden acceder a mercados premium que valoran la trazabilidad, sostenibilidad y calidad constante, tal como lo destacaba un reporte del USDA sobre el potencial económico del agro tecnológico:

“Al integrar estas tecnologías de forma cuidadosa, los agricultores y ganaderos hawaianos pueden fortalecer la productividad, reducir pérdidas, mejorar la calidad y consistencia de sus productos, acceder a mercados más rentables y construir resiliencia económica tanto para sus operaciones como para las comunidades circundantes”.

El futuro es ahora

La agricultura hawaiana está demostrando al mundo que la tradición no está reñida con la innovación. Lejos de resistirse, los productores del archipiélago han encontrado en la tecnología una aliada indispensable para afrontar los retos del siglo XXI. Aún queda mucho camino por recorrer, pero los números lo dejan claro: el agro se está digitalizando, y Hawái va a la cabeza de esa transformación.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press