Volcán Hayli Gubbi: El despertar de un gigante dormido en Etiopía
La reciente erupción del volcán en la región de Afar revela una alerta silenciosa sobre los riesgos geológicos en la región y plantea preguntas sobre la preparación de las comunidades locales
Un gigante despierta tras siglos de silencio
El 26 de mayo de 2024, el volcán Hayli Gubbi, ubicado en la región de Afar, norte de Etiopía, entró repentinamente en erupción. Esta fue la primera vez que se tienen registros de actividad volcánica de este monte, marcando un evento inédito que ha reverberado físicamente con cenizas en el aire e informativamente a través de los medios del mundo.
Las imágenes satelitales obtenidas por el Centro Consultivo de Cenizas Volcánicas de Toulouse (VAAC) confirmaron una poderosa columna de cenizas que se elevó y se desplazó hacia el Mar Rojo, alcanzando áreas tan lejanas como Yemen y Omán. La erupción despertó alarma en la comunidad científica internacional y preocupación entre los pobladores de la zona.
Afar: una región sísmicamente activa y marginalizada
El epicentro de esta erupción es la región de Afar, una de las más inestables geológicamente en África. Se encuentra en la triple unión tectónica entre las placas de Nubia, Somalí y Arábiga, y es parte del conocido Rift Africano. Esta unión ha moldeado un paisaje de desiertos abrasadores, valles áridos y volcanes potencialmente activos.
A pesar de su importancia geológica, Afar ha sido históricamente una de las regiones más castigadas por la pobreza y la falta de desarrollo en Etiopía. Su actividad volcánica, combinada con altas temperaturas (en algunos lugares, se han registrado hasta 50ºC), la convierte en una zona de vida dura y escasa infraestructura.
Impacto inmediato sobre la comunidad de Afdera
Según Mohammed Seid, administrador local, la comunidad vecina de Afdera quedó cubierta de una densa capa de cenizas. Aunque no se reportaron víctimas fatales, Seid advierte que los efectos económicos y ambientales podrían ser graves:
“Aunque no se han reportado muertes humanas ni animales hasta ahora, muchas aldeas están cubiertas y los animales no tienen qué comer”, dijo Seid a medios locales.
Afdera es una comunidad principalmente dedicada al pastoreo, y su economía depende en gran medida de la salud del ganado. Una capa de cenizas que afecta los pastos puede poner en riesgo su principal medio de sustento. La presencia de turistas varados también señala el posible impacto sobre la economía turística, ya que la región se promociona como una parada exótica para exploradores del desierto de Danakil.
Un evento sin precedentes históricos: ¿qué significa?
Además de ser inesperada por los pobladores, esta erupción parece no tener antecedentes documentados. Esto presenta un reto para los vulcanólogos y geólogos, ya que el comportamiento futuro del Hayli Gubbi es incierto.
No conocer el ciclo eruptivo de un volcán puede ser especialmente preocupante. Los volcanes activos como el Erta Ale, también en Afar, tienen patrones reconocibles, pero un volcán sin registros podría tener fases eruptivas posteriores o colapsos estructurales sin previo aviso. Esto convierte a la región en un área de interés prioritario para estudios científicos.
El sistema de monitoreo volcánico en Etiopía: ¿suficiente?
Etiopía no cuenta con una red nacional robusta de monitoreo volcánico, dependiendo muchas veces de reportes internacionales y tecnología extranjera. El uso de sensores satelitales es útil para detectar columnas de ceniza, pero no suficiente para prevenir desastres en terreno.
Un ejemplo claro es que fueron los ciudadanos y autoridades locales quienes notaron el cambio primero, y no una alerta temprana emitida por instancias científicas dentro del país. Esto pone en evidencia la debilidad institucional frente a amenazas naturales.
Erupciones volcánicas en África: una amenaza constante subestimada
África no es ajena a los grandes eventos volcánicos. Existen volcanes activos notables como el Nyiragongo en República Democrática del Congo y el Ol Doinyo Lengai en Tanzania. El primero, por ejemplo, causó en 2021 evacuaciones masivas de la ciudad de Goma, afectando más de 400.000 personas. Esta historia muestra cómo los eventos pueden transformarse en crisis humanitarias si no se manejan adecuadamente.
Según la Smithsonian Institution Global Volcanism Program, África posee más de 130 volcanes potencialmente activos. Sin embargo, pocos tienen vigilancia constante, lo que produce brechas de reacción ante eventos como el de Hayli Gubbi.
Implicaciones globales: cenizas que cruzan continentes
Uno de los aspectos más comentados fue la dispersión de cenizas hacia el Mar Rojo, una arteria marítima esencial para el comercio global. Situado entre África y Asia, es usado por miles de buques cada año conectando Europa con Asia a través del Canal de Suez.
Si bien en este caso la ceniza no detuvo completamente rutas marítimas ni aéreas, se teme que futuras erupciones similares podrían crear columnas más densas y largas, obligando a desviaciones de vuelos o cierre temporal de rutas marítimas, como ocurrió con la erupción del Eyjafjallajökull en Islandia en 2010.
“Fue como una bomba”: Testimonios desde la zona
Algunos vecinos como Ahmed Abdela, relataron a medios locales que la explosión fue precedida por un fortísimo estruendo:
“Se sintió como si una bomba repentina hubiese explotado. Hubo humo, cenizas y una ola de choque que atravesó la zona”, explicó.
Al día siguiente, la aldea seguía encapotada en polvo volcánico. La visibilidad reducida, el olor a azufre y la sensación de incertidumbre colgaban sobre la comunidad.
Turismo geológico y alerta climática
Paradójicamente, el mismo paisaje hostil de la región es su mayor atractivo turístico. El Desierto de Danakil es considerado uno de los lugares más extremos del planeta, con lagos ácidos, formaciones de sal, géiseres y volcanes. Turismo de aventura y científicos suelen cruzarse en esta región de interés único.
Pero este tipo de turismo depende de la estabilidad relativa. La aparición súbita de una erupción plantea la necesidad de establecer zonas de exclusión, planes de evacuación y mejor cobertura de seguros para visitantes.
¿Qué sigue? Una oportunidad para vigilancia climática y geológica regional
La erupción del Hayli Gubbi genera una pregunta inevitable: ¿es este un episodio aislado o el inicio de una nueva fase volcánica en el Cuerno de África?
Expertos en vulcanismo creen que la interacción entre el cambio climático (que puede derretir glaciares o modificar la presión superficial) y el estrés tectónico podría aumentar los eventos sísmicos y volcánicos. Según un estudio publicado en la revista Nature Geoscience (2017), hay vínculos reales entre estas dos variables.
Etiopía podría convertirse, por lo tanto, en epicentro de estudios climáticos y geofísicos que ayuden a comprender mejor estos mecanismos. Una inversión científica —nacional e internacional— en la región no solo salvaría vidas, sino que podría colocar a África en el mapa de la vigilancia geológica global.
Reflexión final
El despertar del volcán Hayli Gubbi no solo representa un hecho natural curioso. Es un recordatorio de cuán frágil es la vida junto a la tierra viva. También es una lección urgente para gobiernos, comunidades científicas y población sobre la necesidad de prepararse ante eventos que, aunque infrecuentes, pueden causar desastres si nos toman desprevenidos.