Zelenskyy entre la espada y la pared: ¿puede Ucrania resistir la presión de EE.UU. y Rusia?

La filtración de un plan de paz ha tensado las relaciones internacionales y las internas de Ucrania, mientras Zelenskyy enfrenta una ola de críticas, corrupción y ataques rusos.

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Una semana decisiva para Volodymyr Zelenskyy

El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy se enfrenta a una de las semanas más cruciales de su mandato. En medio de un conflicto cada vez más brutal, no solo debe hacer frente al constante embate militar ruso, sino también a una creciente presión diplomática encabezada por Estados Unidos y a una tormenta política interna por escándalos de corrupción que amenazan la cohesión de su gobierno.

La reciente filtración de un borrador de plan de paz propuesto por Estados Unidos y Rusia ha puesto en alerta a Kyiv y sus aliados europeos. El documento de 28 puntos, filtrado el pasado jueves, plantea límites al tamaño del ejército ucraniano, la cesión de territorios ocupados por Rusia y la renuncia a buscar justicia por los crímenes de guerra cometidos por Moscú, un precio extremadamente alto para una nación diezmada por la guerra.

Según Politico y The Guardian, diplomáticos europeos y funcionarios del gobierno ucraniano han iniciado una campaña para ralentizar las negociaciones, insistiendo en que cualquier acuerdo debe incluir las preocupaciones legítimas de Ucrania.

EE.UU. suaviza el tono tras reunión en Ginebra

El panorama pareció inclinarse ligeramente a favor de Zelenskyy después de una reunión entre delegaciones estadounidenses y ucranianas en Ginebra el pasado domingo. Ambas partes calificaron los diálogos como “productivos”, aunque sin ofrecer detalles específicos. Marco Rubio, Secretario de Estado de EE.UU., indicó que “se necesita más tiempo”, suavizando así la fecha límite impuesta previamente por el expresidente Donald Trump.

Zelenskyy, en un esfuerzo por mostrar flexibilidad, declaró que sentía que Trump “escuchaba” las preocupaciones de Ucrania. Esta declaración, sin embargo, causó revuelo en sectores europeos que ven con sospecha una negociación dominada por potencias externas y que excluye los matices de la realidad ucraniana.

Una bola de nieve política: corrupción en el círculo cercano

Mientras se desarrollan estas conversaciones diplomáticas, Zelenskyy enfrenta una complicada situación en casa. El jefe de gabinete presidencial, Andrii Yermak, fue enviado a Ginebra para liderar las negociaciones, a pesar de ser blanco de duras críticas internas. Aunque Yermak no ha sido imputado judicialmente, muchos legisladores de la bancada oficialista consideran que debe asumir responsabilidad política por un escándalo de corrupción calculado en más de 100 millones de dólares.

Analistas como Oksana Syroyid, ex vicepresidenta del Parlamento ucraniano, han advertido que la permanencia de Yermak podría afectar la legitimidad de cualquier acuerdo de paz futuro y dividir al partido de gobierno. “Zelenskyy está atrapado entre su lealtad personal y la necesidad de restaurar la confianza pública”, afirmó Syroyid en una entrevista con Ukrainska Pravda.

Pese a las tensiones, Zelenskyy negó considerar su destitución y advirtió en una intervención televisada: “No olvidemos quién es el verdadero enemigo de Ucrania”. Llamó a la unidad y a dejar de lado los “juegos políticos” en un momento de máxima vulnerabilidad nacional.

Presión militar creciente en el campo de batalla

En paralelo, las fuerzas rusas intensifican sus ofensivas tanto en la línea de frente como contra infraestructuras esenciales como plantas eléctricas y centros de energía. Las ciudades de Kupiansk y Pokrovsk se han convertido en epicentros de combates particularmente encarnizados. De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Ucrania, las fuerzas rusas han incrementado en un 20% la intensidad de sus ataques en el mes de noviembre.

Además, los ataques han reducido drásticamente la capacidad energética del país. Los apagones se han extendido en más del 60% del territorio nacional, y se teme un colapso del sistema si las condiciones climáticas empeoran durante el invierno.

A esto se suma la destrucción, por parte de Rusia, de gran parte de la infraestructura para la extracción de gas natural en dos ataques masivos realizados durante el último trimestre. Naftogaz, la empresa estatal de energía, se ha visto obligada a importar gas a precios de emergencia, situación que amenaza con estrangular aún más la debilitada economía del país.

Estados Unidos impone condiciones difíciles

El contenido filtrado del borrador de paz ha causado gran indignación en Kyiv. Entre los puntos más polémicos se encuentran:

  • La cesión de territorios en el este de Ucrania, actualmente ocupados por fuerzas rusas.
  • La limitación del ejército ucraniano a un número "defensivo" de tropas.
  • La prohibición de alianzas militares, lo que torpedearía los planes de Ucrania de unirse a la OTAN.
  • La eliminación de toda forma de represalia o juicio contra soldados y funcionarios rusos acusados de crímenes de guerra.

“Aceptar estas condiciones sería una humillación histórica para Ucrania”, afirmó Oleksiy Honcharenko, legislador opositor. “Es un intento moderno de Múnich 1938, pero con peor disfraz”, comparó, aludiendo al acuerdo que permitió la anexión de los Sudetes por parte de la Alemania nazi.

Europa, entre el respaldo y la incomodidad

Las reacciones europeas han sido de cautela calculada. En una declaración conjunta, líderes como el primer ministro británico Keir Starmer y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresaron que el borrador contiene “elementos importantes” pero que aún necesita “trabajo adicional”. Detrás de esta diplomacia, varios países han manifestado en privado su preocupación de que Estados Unidos está cediendo demasiado a las demandas de Moscú.

“Europa debe asegurarse de que la voz de Ucrania no se diluya frente a la presión de Washington”, expresó Jean-Yves Le Drian, exministro de Asuntos Exteriores de Francia. “No podemos permitir que se negocie la paz sobre el sudor y la sangre de Kiev”.

El futuro político de Zelenskyy

¿Está en riesgo la presidencia de Zelenskyy? Por ahora, no. Las elecciones fueron suspendidas debido a la imposición de la ley marcial tras la invasión rusa en 2022. Legalmente, no hay mecanismo para destituirlo mientras dure la guerra, salvo una eventual renuncia voluntaria. Sin embargo, su control sobre el Parlamento podría verse erosionado si la crisis política interna se agudiza.

De cara al futuro, si Zelenskyy busca la reelección en un escenario posbélico, deberá rendir cuentas no solo del curso de la guerra, sino también de cómo gestionó los escándalos de corrupción y las negociaciones de paz. “Muchos ciudadanos se preguntan si el presidente sigue siendo el líder transformador que prometía un nuevo horizonte para Ucrania”, reflexiona Volodymyr Fesenko, director del think tank ucraniano Penta Center.

La batalla por la narrativa

Más allá de los frentes diplomático, militar y político, Zelenskyy enfrenta otra guerra: la narrativa. Trump ha insinuado que el líder ucraniano muestra “cero gratitud” por el apoyo estadounidense, un mensaje cuidadosamente dirigido a una base política que cuestiona los multimillonarios paquetes de ayuda a Ucrania.

Para contrarrestar esta percepción, Zelenskyy ha retomado con fuerza su presencia mediática. Ha dado entrevistas a medios estadounidenses como Fox News y CNN donde ha agradecido el respaldo de los ciudadanos y ha señalado que Ucrania no busca “ningún regalo”, sino “una oportunidad digna de defender su soberanía”.

¿Camino hacia la paz o hacia una capitulación disfrazada?

La filtración del borrador, las presiones de Trump y las aspiraciones rusas han puesto a Zelenskyy en un escenario tan peligroso como resbaladizo. El riesgo de una paz mal pactada —una que consolide las conquistas territoriales de Rusia y deje en impunidad los crímenes cometidos— es tan alarmante como la continuación del conflicto sin horizonte claro.

En palabras del historiador Timothy Snyder: “Si Ucrania cae a través de la diplomacia forzada, no solo perderán los ucranianos. La idea misma de soberanía democrática en Europa quedará deslegitimada. Será un mensaje claro de que las fronteras pueden cambiarse por la fuerza si tienes suficiente poder para presionar desde fuera”.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press