Cortina d’Ampezzo: La joya alpina que eclipsa a Milán en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026
Entre cumbres nevadas, curling, y política internacional: el renacer de Cortina como epicentro del deporte invernal y el turismo global
“¿Milan Cortina?” Quizás pronto debamos invertir el orden en esa ecuación. A medida que se acercan los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, la pequeña pero glamurosa localidad alpina de Cortina d’Ampezzo está atrayendo una atención internacional sin precedentes. Desde jefes de Estado hasta familias reales, pasando por una élite mundial deseosa de disfrutar de la experiencia olímpica rodeada de picos escarpados y paisajes de postal, Cortina pisa fuerte en el escenario olímpico internacional.
El regreso de una sede histórica
Cortina no es una novata en la arena olímpica. Ya fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 1956. En aquel entonces, fue la primera vez que Italia albergó unos Juegos de Invierno, marcando un antes y después en la historia del esquí alpino y el deporte invernal italiano. Desde entonces, la ciudad se ha consolidado como una capital del turismo de montaña. Sin embargo, estos nuevos Juegos han dado paso a un fenómeno que ni los más optimistas preveían: Cortina está eclipsando a Milán.
El imán del poder internacional
Gianluca Lorenzi, el alcalde de la localidad, expresó con humor que los Juegos se han transformado en “Cortina Milán” en lugar de “Milán Cortina”. Aunque se ha mantenido reservado sobre los nombres, el interés de altos mandatarios y figuras internacionales en visitar esta joya alpina es tan alto que se están planificando sistemas de logística especiales, incluyendo la instalación de un helipuerto para agilizar los traslados desde otras sedes olímpicas.
El interés no es solamente político. Cortina ha calado profundo entre los aficionados a los deportes de invierno gracias a sus eventos estrella: esquí alpino femenino, curling y deportes de deslizamiento como bobsled, luge y skeleton. Y no son competencias menores. Se espera la participación de celebridades deportivas como Mikaela Shiffrin, Lindsey Vonn y Sofia Goggia, lo que asegura que la atención mediática internacional se enfoque en las montañas dolomíticas.
Una ceremonia para cada ciudad
Mientras la ceremonia oficial de apertura está programada para el 6 de febrero en el legendario estadio de San Siro en Milán, Cortina celebrará su propio acto paralelo. Este incluirá un desfile de atletas y el encendido simbólico de una antorcha, afirmando su peso dentro del conjunto olímpico y dando aún más fuerza a su protagonismo.
Esfuerzos de infraestructura: la pista de deslizamiento centenaria
Una de las joyas más preciadas de los Juegos será sin duda la centenaria pista de deslizamiento de Cortina, que está siendo reconstruida a contrarreloj por el gobierno italiano. El coste estimado es de 118 millones de euros (aproximadamente 136 millones de dólares). Esto a pesar de que el Comité Olímpico Internacional había sugerido usar pistas ya existentes en Austria o Suiza.
El compromiso con Cortina fue firme. Este proyecto no sólo representa una mejora significativa en términos deportivos, sino también una apuesta por devolverle a la ciudad su lugar entre las grandes capitales del deporte invernal. Además, los beneficios colaterales incluyen incentivos al turismo, mejoras en la conectividad e impulso económico para la región del Véneto.
Curling y pasión local: el deporte favorito del alcalde
Curiosamente, el mismo alcalde Lorenzi guarda una conexión íntima con uno de los deportes olímpicos que su ciudad albergará: el curling. El edil fue miembro del equipo nacional italiano, participando en torneos europeos en 1997, 1999 y 2000. Aunque sus actuales responsabilidades podrían impedirle asistir a todas las competencias, no oculta su emoción por ver cómo su ciudad se convierte en epicentro de esta disciplina.
Cortina: destino estrella del turismo de montaña
Más allá del deporte, Cortina está aprovechando este momento para relanzarse como destino turístico global. Según Lorenzi, la organización de los Juegos está sirviendo como trampolín para establecer lazos internacionales, hermanamientos con otras ciudades alpinas e inversiones extranjeras.
“Cortina es conocida a nivel internacional entre quienes practican deportes de montaña o turismo de aventura, pero en términos globales, todavía es un tesoro por descubrir”, afirma el alcalde.
De hecho, el flujo de turistas ha comenzado a crecer significativamente desde el anuncio oficial de la sede olímpica. Europeos, norteamericanos, asiáticos... todos sucumben ante el paisaje icónico de las Dolomitas, declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Nuevas alianzas internacionales
Además del deporte y el turismo, Cortina ve en este evento la posibilidad de establecer alianzas de gran valor político y diplomático. Lorenzi lo dejó entrever: “Tendremos aquí muchas figuras importantes —desde jefes de Estado hasta miembros de la realeza— y esas reuniones oficiales podrían derivar en colaboraciones internacionales beneficiosas para nuestra región.”
La apuesta estratégica es clara: el evento deportivo más importante del invierno será el escaparate a través del cual Cortina se proyecte al mundo como una ciudad moderna, accesible, hospitalaria e ideal para congresos, seminarios, eventos empresariales y, por supuesto, vacaciones inolvidables.
Un legado más allá de 2026
El impacto de estos Juegos no concluirá con la ceremonia de clausura. Se están planificando legados urbanos y ambientales. Desde mejoras estructurales en los sistemas de transporte e instalaciones deportivas hasta iniciativas ecológicas para preservar sus paisajes naturales. Todo apunta a que Cortina quiere posicionarse como un modelo de ciudad olímpica sostenible.
Los focos están encendidos. Las taquillas se preparan para agotarse. Y mientras Milán se encarga de la grandilocuencia metropolitana, Cortina d’Ampezzo se posiciona como la verdadera protagonista de unos Juegos Olímpicos que prometen historia.
Desde los Alpes hasta el mundo entero, Cortina está lista para brillar.
Milan Cortina 2026 – AP Olympics
