La rebelión invisible: 'The Secret Agent' y la belleza del caos en el Brasil de los años 70

Kleber Mendonça Filho dirige un thriller político impregnado de realismo mágico, violencia absurda y crítica histórica que redefine el cine de resistencia

Por más de dos horas y media, 'The Secret Agent' de Kleber Mendonça Filho sumerge al espectador en un Brasil de dictadura, carnaval e impunidad, donde lo absurdo convive con lo aterrador sin pedir permiso.

Brasil 1977: un thriller disfrazado de carnaval

'The Secret Agent' comienza con una advertencia escrita en pantalla: “una época de picardía”. Es un guiño directo, casi burlón, que lo dice todo sin decirlo. El Brasil que nos presenta el director no es el que encontramos en los libros de historia, sino en los relatos apagados de quienes sobrevivieron. Un país anestesiado por la música, el sexo y la cerveza, mientras cadáveres se pudren ignorados en la calle, los académicos desaparecen y la policía observa más que actúa.

En el centro de este caos está Marcelo, interpretado magistralmente por Wagner Moura, un hombre silencioso que escapa de un pasado borroso hacia un futuro aún más incierto. Moura ganó el premio a Mejor Actor en el Festival de Cannes por este papel, y es fácil entender por qué: transmite desesperanza y dignidad con la economía de un actor de teatro mudo.

Un Recife fantasmal y lleno de secretos

La locación principal es Recife, ciudad que Mendonça Filho ya ha explorado con ternura y crítica en su documental “Pictures of Ghosts”. Aquí, Recife es un retrato deformado por la dictadura, con calles donde la muerte es común y la vigilancia, incesante. Marcelo se mueve como un fantasma, adoptando nombres falsos y utilizando la ciudad para convertirse en invisible.

Una escena destacada ocurre cuando se detiene a cargar gasolina. Junto a la estación permanece el cadáver de un hombre cubierto con cartón. El empleado, indiferente, comenta que la policía dijo que “pasarán cuando puedan”. Cuando una patrulla finalmente llega, no es para el cadáver: es para inspeccionar a Marcelo. La violencia del Estado se muestra fría, burocrática y arbitraria.

Agentes secretos por todas partes, pero no los que esperas

A pesar del título, Marcelo no es un espía como los de Hollywood. Es un archivista, un fugitivo, un sobreviviente atrapado en la red invisible de una dictadura que silencia con más eficiencia que con disparos. A su alrededor, se cruzan personas que ofrecen información por dinero, abogados que son también preservadores históricos y policías que podrían ser más peligrosos que los asesinos a sueldo.

Una dictadura narrada entre microsurrealismo y música disco

El guion juega con lo absurdo casi tanto como con lo trágico. Uno de los elementos más memorables es la “pierna peluda”, un mito urbano traído a la pantalla como metáfora del miedo y símbolo de impunidad. En una secuencia grotesca y divertida, un grupo de hombres es atacado por esta extremidad descontrolada, en una escena que recuerda al mejor cine de terror de bajo presupuesto.

El pasado resuena una y otra vez a través del presente. Gran parte del filme está enmarcado por una serie de grabaciones de archivo de telefonías intervenidas, introducidas por Elza (interpretada por Maria Fernanda Cândido), quien documenta lo que la prensa no puede. El personaje de Elza impone ética y contradicción: es parte del sistema legal pero también su mayor crítica.

Udo Kier y el peso del pasado

Entre las actuaciones destacadas aparece Udo Kier, recientemente fallecido, quien interpreta a un sastre y sobreviviente del Holocausto. Su cuerpo, lleno de cicatrices, es tratado con morbosa curiosidad por los policías. Es una escena breve pero significativa, donde el terror del pasado europeo encuentra eco en las prácticas represivas del Brasil dictatorial.

Un elenco que sostiene múltiples capas

El reparto de The Secret Agent abarca talentos consagrados y nuevas figuras que enriquecen la trama:

  • Tânia Maria como la matriarca protectora de la resistencia clandestina.
  • Carlos Francisco como el suegro de Marcelo, cuya lealtad está en juego continuamente.
  • Enzo Nunes como el hijo obsesionado con Jaws, aportando un toque de inocencia y contraste con la brutalidad circundante.
  • Roney Villela y Gabriel Leone como los asesinos que persiguen a Marcelo, con la banalidad del mal presente en cada mirada indiferente.

Música, decadencia y teatro perdido

Uno de los elementos más impactantes del filme es su banda sonora. Desde el sensual “Love to Love You Baby” de Donna Summer hasta joyas musicales brasileñas, el sonido añade capas de ironía, tragedia y nostalgia. Y hablando de nostalgia, Mendonça Filho reconstruye uno de los antiguos palacios cinematográficos de Recife, ahora extinto, para usarlo como escenario clave. La sala proyecta no solo películas, sino fantasmas del pasado que se niegan a morir.

Un filme necesario en una época de revisionismo

En tiempos donde el autoritarismo coquetea con el poder nuevamente en varias regiones del mundo, The Secret Agent se siente más vigente que nunca. No es solo una historia del pasado, sino una advertencia viva. La convicción de Mendonça Filho de que el arte debe preservar las verdades incómodas, se traduce visual y emocionalmente en cada escena.

“Nuestro país ha intentado olvidar lo que ocurrió. Yo prefiero recordarlo, incluso si eso duele”, dijo el director en una entrevista reciente con Folha de São Paulo.

Películas como ésta no solo se ven, se experimentan, se escuchan y se sienten en la piel. Porque el sudor de los personajes, como su sufrimiento, se vuelve casi tangible. Y aunque la muerte ronda en forma literal, también lo hace el humor negro, como mecanismo de defensa y afirmación de vida.

Y finalmente, ¿vale la pena verla?

Sin duda. Aunque exige paciencia y atención, está lejos de ser aburrida. Es un viaje cinematográfico al corazón de las tinieblas latinoamericanas, con música disco, piernas fantasmales y dos gatos siameses de dos cabezas en el camino. 'The Secret Agent' es una oda al caos, una crítica feroz al olvido y un testamento poderoso al poder del cine político.

🎬 Calificación: 3.5/4 estrellas

🕒 Duración: 158 minutos

🔞 Clasificación: R – Contenido sexual, lenguaje explícito y violencia sangrienta

Este artículo fue redactado con información de Associated Press