¿Se Apagó el Fiebre del Black Friday? Realidad, Descuentos y el Futuro del Retail en EE.UU.

Del caos en tiendas a un consumidor más estratégico: una mirada profunda al Black Friday en un clima económico incierto

Black Friday ya no es ese día de locura colectiva donde multitudes acampaban afuera de los centros comerciales, interrumpían sus cenas de Acción de Gracias y protagonizaban peleas por televisores o juguetes. Pero aún conserva su status como la jornada más intensa del año para el comercio minorista en Estados Unidos, sirviendo como punto oficial de partida para la temporada de compras navideñas.

Este 2025, el Black Friday llega en un entorno económico lleno de incertidumbre, tensiones geopolíticas y la constante presión de las políticas arancelarias de Donald Trump, que han cambiado las reglas del juego para minoristas y consumidores. ¿Qué tan relevante sigue siendo el Black Friday? ¿Dónde queda el consumidor en esta ecuación? ¿Y hacia dónde se dirige el futuro del comercio minorista?

¿Un Black Friday menos salvaje, o simplemente distinto?

En lugar de las clásicas avalanchas humanas y peleas por consolas, los minoristas en EE.UU. reportan un consumidor más estratégico, que presta mayor atención a los descuentos selectivos, evalúa el momento ideal para comprar y está extremadamente receptivo a ofertas online.

Por ejemplo, entre el 1 y el 24 de noviembre, los consumidores estadounidenses gastaron 79.700 millones de dólares online, un incremento del 7,5% en comparación con el mismo periodo en 2024, según Adobe Analytics. Esta cifra supera por un amplio margen la previsión de crecimiento de 5,3% de la plataforma.

Los ejecutivos de Baker Retailing Center de Wharton han notado también una tendencia creciente a combinar estrategias multicanal: navegar en tienda física y comprar online, o viceversa. Esta evolución ha eliminado parte del dramatismo del Black Friday, pero no su relevancia económica.

Las cifras detrás del fenómeno

  • La National Retail Federation (NRF) proyecta ventas navideñas por entre $1.01 y $1.02 billones este año, lo que representa un crecimiento del 3.7% al 4.2% respecto a 2024.
  • En 2024, los minoristas vendieron $976 mil millones durante la temporada, un aumento del 4.3% respecto a 2023.
  • Según Mastercard SpendingPulse, se espera un aumento del 3.6% en las ventas totales (noviembre-diciembre), en comparación con el 4.1% del año pasado.

Jill Renslow, directora de desarrollo de negocios y marketing del Mall of America en Minnesota, expresó: “Estamos viendo un comienzo muy positivo para la temporada navideña”, mencionando una fuerte afluencia de público los fines de semana previos al Black Friday, incluso por encima de los niveles pre-pandemia en 2019.

El impacto de los aranceles de Trump

Desde la imposición de nuevos aranceles por parte de la administración Trump, muchos importadores de productos como juguetes, artículos del hogar y ropa deportiva han tenido que absorber parte de los costos o, en algunos casos, trasladarlos directamente al consumidor.

Según la consultora Circana, en septiembre de 2025, el 40% de la mercancía general vendida presentó un aumento de precio de al menos un 5% respecto a los primeros cuatro meses del año. En el caso de los juguetes, el 83% experimentó ese tipo de incremento, frente al 32% tres meses antes.

Marshal Cohen, principal asesor de la industria en Circana, indica que esta tendencia continuará: “Estamos viendo que la estrategia de contener precios ha cedido ante la necesidad de mantener márgenes en un entorno con menor contratación y costos crecientes.”

El consumidor de 2025: más prudente, pero dispuesto a gastar

La inflación persistente, una política monetaria incierta y una confianza del consumidor en declive han transformado el comportamiento del comprador medio en EE.UU. Este noviembre, el índice de confianza cayó al nivel más bajo desde abril, según The Conference Board.

Sin embargo, cadenas como Best Buy y Walmart reportaron sólidos resultados trimestrales, evidenciando que los consumidores, aunque preocupados, permanecen activos económicamente. Como señala Michelle Meyer, economista jefe en Mastercard: “Claramente hay incertidumbre, pero los consumidores no han cambiado radicalmente su forma de participar esta temporada.”

Un ejemplo es Aron Boxer, emprendedor en Connecticut, quien confesó que postergó la compra de un automóvil por temor a los aranceles, pero aún planea comprar juguetes en Cyber Monday, esperando el mejor momento para aprovechar las gangas. “Los aranceles siguen pesando en mi mente,” dijo.

Menos descuentos, más control de inventario

Frente a presiones inflacionarias y competencia de gigantes como Amazon, muchos minoristas adoptaron una estrategia de descuentos más discretos al inicio de la temporada.

Stephen Lebovitz, CEO de CBL Properties —propietaria de más de 85 centros comerciales en EE.UU.— mencionó: “Uno de los beneficios colaterales de los aranceles ha sido el control más estricto sobre el inventario. Con menos exceso, los minoristas mantienen el poder de fijación de precios.”

Renslow también notó que en Mall of America los descuentos arrancaron tarde y estuvieron en el rango inicial del 30% al 50%. Esto da espacio para llegar al fin de semana con promociones más agresivas, aunque sin las extravagancias de años anteriores.

¿Dominará el canal online el futuro del consumo masivo?

Adobe Analytics no se equivoca al reflejar una tendencia irreversible: el canal online no solo crece, sino que forma parte integral de la estrategia de venta.

El efecto es doble: reduce presión sobre tiendas físicas y da a los consumidores más tiempo, opciones y comparabilidad para tomar decisiones informadas. Las nuevas generaciones prefieren evitar las multitudes y navegar entre decenas de portales desde sus dispositivos móviles.

Esto también representa un desafío para centros comerciales tradicionales, que deben reinventarse no solo como puntos de venta sino como espacios de experiencia donde además se pueda socializar, comer, entretenerse y pasar el día.

El Black Friday como termómetro económico y social

Más allá de su peso comercial, el Black Friday nos dice mucho sobre el estado emocional y financiero del consumidor estadounidense. En 2025, su persistencia como fenómeno económico refleja una resiliencia constante: al enfrentar guerras comerciales, inflación, tasas inciertas y disrupciones tecnológicas, el cliente norteamericano todavía opta por gastar inteligentemente.

Esto no es menor si se considera que el consumo representa alrededor del 70% del PIB de EE.UU.. Que el consumidor mantenga vivo el Black Friday —aunque reformulado— equivale a mantener un pilar crucial de la economía estadounidense sobre una base más racional y menos impulsiva.

Entre oportunidades escondidas y el nuevo consumidor minimalista

El Black Friday 2025 representa más que descuentos o cifras récord. Es un espejo del cambio en los hábitos de consumo, en la mentalidad post-pandemia, en el agotamiento de las estrategias comerciales agresivas.

Estamos ante un consumidor más informado, más pragmático y selectivo. Uno que ya no se deja seducir por cualquier "descuento" ni necesita lanzarse en masa a una tienda a las 5 a.m. para encontrar el juguete del año. Estamos frente a un cliente más controlado… pero no menos poderoso.

Y ahí radica la clave: en el equilibrio entre el impulso y la razón, entre el deseo de consumir y la realidad económica. Puede que el Black Friday ya no tenga ese toque de reality show caótico de años atrás, pero hoy más que nunca, sigue marcando el pulso de una nación.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press