Choque de poderes: ¿Quién controlará los activos rusos congelados para la reconstrucción de Ucrania?
Europa y Estados Unidos se enfrentan por $225 mil millones en activos rusos congelados mientras Ucrania necesita urgentemente financiación
En el corazón de Bruselas, una silenciosa batalla económica y diplomática se avecina que podría definir el futuro de la guerra en Ucrania —y también el equilibrio geopolítico entre Europa y Estados Unidos. En juego están $225 mil millones en activos rusos congelados, potencialmente la única fuente viable de financiación masiva para la reconstrucción de Ucrania. Mientras el conflicto entra en su cuarto año, Europa debate si debe tomar control de los fondos antes de que Washington lo haga.
El dilema geopolítico de los fondos congelados
Rusia tenía cientos de miles de millones de dólares invertidos en mercados e instituciones extranjeras al momento de la invasión a Ucrania. En respuesta, la Unión Europea congeló una parte significativa de estos activos, que actualmente están retenidos en el depositario financiero belga Euroclear.
Para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, esta suma podría ser clave para garantizar el apoyo continuo a Kiev mientras se refuerza la presión sobre el Kremlin. Durante una sesión en el Parlamento Europeo celebrada en Estrasburgo, Von der Leyen declaró con firmeza: “No veo ningún escenario donde los contribuyentes europeos paguen la totalidad de la factura”, ganándose la ovación de muchos legisladores.
Estas declaraciones reflejan el consenso emergente dentro del bloque: si no se incautan estos fondos ahora, podrían quedar fuera del alcance europeo para siempre.
La propuesta de Trump: ¿rescate o apropiación?
Paralelamente, el expresidente estadounidense Donald Trump ha reintroducido un elemento de tensión. Según un borrador inicial de su propuesta de paz compuesta por 28 puntos, planteó una iniciativa para reconstruir Ucrania usando estos activos rusos congelados bajo control de EE.UU., combinados con una aportación equivalente de la UE. El 50% de los beneficios del esquema irían directamente a Washington.
¿Negocio o intento de expropiación? Para muchos líderes europeos, la estrategia norteamericana equivaldría a que Trump busque una ganancia geopolítica y económica a costa de los esfuerzos europeos. Agathe Demarais, investigadora del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, lo calificó como un “bono de firma” para un acuerdo de paz desproporcionadamente sesgado hacia Rusia.
Estados Unidos y Europa: aliados con agendas divergentes
El enfrentamiento entre ambos lados del Atlántico ha demostrado que, aunque comparten objetivos estratégicos —como contrarrestar la agresión de Moscú—, sus métodos y prioridades difieren considerablemente. Mientras Europa ha adoptado un enfoque marcadamente institucional y multilateral para abordar la crisis, Trump prefiere soluciones unilaterales y económicas priorizando los beneficios para EE.UU.
La tensión también puede leerse como un síntoma preocupante de cómo los intereses nacionales y las futuras elecciones pueden trastocar compromisos internacionales previamente sólidos.
Una ayuda vital para Ucrania
Desde el estallido de la invasión a gran escala en 2022, la Unión Europea ha canalizado aproximadamente $197 mil millones para apoyar a Ucrania, según cifras del Consejo Europeo. Esta suma incluye ayuda humanitaria, equipo militar, soporte económico y financiación para servicios básicos del Estado ucraniano.
Pero el futuro —a corto plazo— es desalentador. Para cubrir los gastos presupuestarios y necesidades defensivas de 2026 y 2027, Ucrania necesita al menos $153 mil millones adicionales.
Y sin duda, los fondos rusos congelados representan el único camino realista para evitar que los bolsillos europeos queden exhaustos mientras crece la fatiga por la guerra entre la ciudadanía.
La posición incómoda de Bélgica
Aunque Euroclear, la entidad que administra los activos congelados, tiene su sede en Bélgica, el país ha sido el mayor obstáculo hasta ahora. El primer ministro belga, Bart De Wever, ha mostrado resistencia a autorizar el uso de los fondos como garantía para un préstamo multimillonario a Ucrania, temeroso de que Rusia tome represalias específicas contra los intereses nacionales belgas.
“Somos un país pequeño, y las represalias podrían ser muy duras”, dijo De Wever en declaraciones de octubre pasado, haciendo alusión a posibles sabotajes, ataques cibernéticos o incluso sanciones energéticas.
Sin embargo, tras meses de disputas internas, Bélgica ha logrado resolver su propia crisis política y ahora existe una renovada esperanza de que levante su objeción.
Lo que está en juego
- $225 mil millones en activos rusos congelados están actualmente retenidos en Europa.
- La reconstrucción y defensa futura de Ucrania requiere al menos $153 mil millones hasta 2027.
- Estados Unidos, bajo el plan de Trump, pretendía gestionar los fondos y obtener el 50% de los beneficios.
- La incautación de los recursos por parte de la UE enviaría un fuerte mensaje a Moscú: “No nos derrota el tiempo”
¿Se puede legalmente confiscar los fondos?
La respuesta es compleja. Según tratados internacionales y regulaciones europeas, los activos congelados no pueden simplemente ser incautados sin una razón legítima —como compensaciones de guerra o sentencias judiciales. La propuesta más debatida hasta ahora consiste en que la Comisión Europea se haga con la propiedad de los activos, que servirían como garantía para un préstamo que sólo se reembolsaría si Rusia paga reparaciones por guerra.
La fórmula tiene riesgos, pero también ofrece protección legal y reduce la carga para los contribuyentes europeos.
Una decisión inminente
El 18 de diciembre podría ser un día decisivo. Se celebrará una cumbre de líderes nacionales europeos en Bruselas donde se discutirá formalmente la incautación de los activos rusos. Varias figuras clave ya han declarado su postura favorable.
La ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Maria Malmer Stenergard, opinó: “El tiempo corre, y confiscar esos activos es la única solución realista que puede marcar una diferencia tangible y ser justa para los contribuyentes”.
Por su parte, la diplomática estonia Kaja Kallas señaló: “Enviaríamos el mensaje más fuerte a Moscú de que no puede simplemente esperar que nos alcancen el cansancio y la división. Esta decisión debe ser tomada rápido”.
Repercusiones globales
El resultado de esta batalla no solo marcará la sostenibilidad de la defensa ucraniana, sino que redibujará las coordenadas del poder financiero y diplomático en Occidente. ¿Podrá Europa destacar con una política externa firme, unida y soberana? ¿O cederá el control de uno de sus activos más valiosos al pragmatismo económico estadounidense?
Con Ucrania en juego, los próximos pasos pueden definir si el apoyo a Kiev fue oportuno y suficiente... o apenas un gesto retórico ante una catástrofe prolongada.
