Corea del Sur acelera hacia el cosmos: el ambicioso auge espacial del país asiático

Con el cohete Nuri y una constelación de satélites avanzados, Corea del Sur apuesta a competir con gigantes espaciales como China, Japón e India antes de 2030

Un despegue hacia la independencia espacial

En medio de la madrugada del jueves, Corea del Sur hizo historia al lanzar su mayor satélite hasta la fecha, utilizando para ello su propio cohete espacial de desarrollo nacional: Nuri. Esta es la cuarta misión exitosa desde 2021 y marca un paso esencial del país hacia su ambiciosa meta de convertirse en una potencia espacial autónoma.

El cohete de tres etapas Nuri despegó desde el Naro Space Center, el único puerto espacial del país, situado en la isla de Goheung. Este lanzamiento no solamente llevó al espacio un satélite científico de 516 kilogramos, sino también a una docena de micro y nano satélites diseñados por universidades y centros de investigación.

¿Qué llevaba exactamente Nuri en su viaje?

El satélite principal, desarrollado con tecnología nacional, está preparado para:

  • Observar auroras mediante una cámara de brillo atmosférico de amplio espectro.
  • Medir campos magnéticos y plasma que rodean la Tierra.
  • Evaluar el rendimiento de experimentos biológicos en microgravedad.

Además de esta carga principal, los doce CubeSats transportaban instrumentos para rastrear la contaminación por plástico en los océanos con cámaras infrarrojas, sistemas de GPS experimentales, paneles solares de próxima generación y nuevos dispositivos de comunicación.

El cohete Nuri: hecho en casa

Nuri, también conocido como KSLV-II, representa un hito ingenieril para Corea del Sur, pues es el primer vehículo de lanzamiento completamente local desde sus motores hasta los sistemas de control. Antes, el país solía depender de asistencia técnica rusa para sus cohetes, siendo el KSLV-I (lanzado en 2013 con participación rusa) el primer intento semiexitoso.

El desarrollo de Nuri tomó más de una década y una inversión superior a los 1,800 millones de dólares. Integra cinco motores de 75 toneladas en su primera y segunda etapa, y un motor de 7 toneladas en la tercera, encargada de liberar las cargas útiles en la altitud prevista de 600 kilómetros sobre el nivel del mar.

Una cronología de avances y tropiezos espaciales

La historia de Corea del Sur en el espacio comenzó con tropiezos, pero ha mostrado una curva de aprendizaje rápida:

  • 2009: El primer cohete surcoreano alcanza la altitud deseada, pero no logra desplegar su satélite.
  • 2010: El segundo intento falla tras explotar en pleno vuelo.
  • 2013: Logra su primer éxito con ayuda rusa con el KSLV-I.
  • 2021: Primer lanzamiento del Nuri: parcial fracaso.
  • 2022 y 2023: Éxitos completos con el nuevo cohete nacional.
  • 2024: Se lanza el satélite científico más grande desarrollado en el país.

Los planes para dos lanzamientos más en 2026 y 2027 consolidan esta hoja de ruta, vinculada directamente con los intereses tecnológicos, económicos y militares del país.

El objetivo: reducir la brecha con China, India y Japón

Mientras que China lanzó su primera misión tripulada en 2003 y hoy construye su propia estación espacial (Tiangong), India sorprendió al mundo con su exitosa misión lunar Chandrayaan-3 en 2023, y Japón lidera el desarrollo de satélites científicos con tecnologías avanzadas desde hace años.

Corea del Sur se encuentra rezagada, pero su agresiva estrategia espacial podría colocarlo en una mejor posición de aquí al 2030. Según el Korea Aerospace Research Institute (KARI), la intención es desarrollar una flota de micro y nano satélites interoperables que puedan respaldar desde observaciones climáticas hasta funciones militares.

Los satélites y la geopolítica

La relevancia de estas misiones va más allá de lo científico o comercial. En un contexto regional cada vez más tensado por cuestiones territoriales, tecnológicas e ideológicas, el acceso autónomo al espacio se convierte en un activo estratégico.

“El espacio es la próxima frontera de influencia geopolítica en Asia Oriental. Asegurar nuestras capacidades de lanzamiento propias es un paso vital para nuestra soberanía tecnológica”, expresó Lee Sang-ryeol, director del KARI, en una rueda de prensa reciente.

Una señal de ello es que Corea del Norte también ha intensificado sus esfuerzos espaciales, aunque criticados y sancionados por la comunidad internacional, al considerarse como encubrimiento de pruebas balísticas.

Educación y colaboración en acción

Una parte fascinante del último lanzamiento de Nuri es que varios de los CubeSats enviados al espacio fueron desarrollados por universidades surcoreanas. Esto ha incentivado una cultura de innovación e investigación entre los jóvenes científicos del país.

  • KAIST (Korea Advanced Institute of Science and Technology): lanzó un CubeSat para evaluar sistemas de energía solar en órbita.
  • Universidad de Yonsei: su satélite estudia la capa superior de la atmósfera terrestre utilizando sensores GPS.

Estas instituciones han recibido financiamiento estatal y privado para integrarse en una posible red nacional de satélites de observación, telecomunicaciones y defensa.

La dimensión comercial del espacio surcoreano

Más allá de los fines militares o científicos, Corea del Sur también apuesta por la comercialización del espacio. Empresas como Hanwha Aerospace y Korea Aerospace Industries están invirtiendo en tecnologías de lanzamiento, supervisión terrestre y logística espacial.

El mercado global del espacio está valuado en alrededor de 500 mil millones de dólares, y se espera que llegue al billón para 2040, según estimaciones de Morgan Stanley. Corea del Sur no quiere perder su lugar en esta nueva fiebre del oro.

Un paso hacia el futuro lunar

El gobierno surcoreano también ha dejado claro que desearía participar en futuras misiones a la Luna, ya sea colaborando con misiones dirigidas por la NASA o mediante un programa propio. En 2022, el país lanzó su primer orbitador lunar, Danuri, con ayuda de SpaceX.

El plan es tener un alunizaje robótico surcoreano para 2032 y una misión tripulada para la década siguiente, como parte de una política integral de exploración espacial.

¿Corea del Sur como líder espacial emergente?

La pregunta ya no es si Corea del Sur puede construir cohetes funcionales. La verdadera cuestión es si puede sostener su progreso, fomentando alianzas internacionales, reforzando su ecosistema educativo y manteniendo una inversión pública robusta en los próximos años.

Por ahora, Nuri ha encendido motores no solo en la atmósfera terrestre, sino también en la imaginación de una nación que no quiere quedarse atrás. Corea del Sur despega al espacio con determinación, una constelación de ingenio y mucho más que ambición nacionalista: se trata de su lugar en el futuro de la humanidad.

Fuente: Korea Aerospace Research Institute, Morgan Stanley, Yonhap News

Este artículo fue redactado con información de Associated Press