El declive de Saquon Barkley: ¿Un mal momento pasajero o el inicio del fin?
El estelar corredor de los Eagles atraviesa la peor temporada de su carrera tras firmar un contrato histórico. Analizamos las razones detrás de su bajón y qué pueden hacer los Eagles al respecto.
El meteórico ascenso de Barkley
Saquon Barkley no es un nombre cualquiera dentro de la NFL. Elegido en la segunda posición del Draft de 2018, el egresado de Penn State impactó de inmediato como novato con los New York Giants, acumulando 1,307 yardas por tierra y 11 touchdowns, cifras que lo llevaron a ser nombrado Novato Ofensivo del Año.
Desde entonces, su talento electrizante, su capacidad para romper tacleadas y su habilidad como receptor lo catapultaron como uno de los corredores más completos de la liga. La temporada pasada (2024), Barkley alcanzó su pico de rendimiento con los Eagles: registró 2,005 yardas por tierra en temporada regular, sumando 2,504 incluyendo playoffs, rompiendo marcas y haciéndose acreedor de un jugoso contrato de extensión.
Una caída estrepitosa en 2025
Pero todo lo que sube, eventualmente puede caer. Y eso parece estar ocurriendo hoy. En 2025, Barkley está lejos de ser el monstruo ofensivo de hace un año. En apenas
Más aún, en la reciente derrota de los Eagles frente a los Cowboys (24-21), Barkley tuvo uno de sus partidos más mediocres: apenas 22 yardas en 10 acarreos y un fumble clave que permitió la remontada de Dallas tras una ventaja inicial de 21-0. Fue la derrota con mayor ventaja desperdiciada por Philadelphia desde 1999.
¿Qué está fallando?
Las razones del declive de Barkley son múltiples, y según el mismo jugador, no se trata solo de lo físico. “He estado en 'funks' antes. Sé cómo salir de ellos. Trabajando al máximo y enfocándome en la próxima oportunidad”, comentó con resignación luego de la derrota ante los Cowboys.
Pero hay más factores:
- Nuevo coordinador ofensivo: Kevin Patullo asumió este año, y su playcalling ha sido duramente criticado por su falta de creatividad. A pesar del talento de Barkley, Jalen Hurts, A.J. Brown y DeVonta Smith, el equipo ocupa solo el puesto 21 en ofensiva terrestre y el 24 en total de la liga.
- La línea ofensiva está en terapia intensiva: plagada de lesiones, su rendimiento ha caído. En 2024, Barkley promedió 3.8 yardas por acarreo antes del contacto. Este año, apenas suma 2.3. “Es culpa de todos, no solo de Saquon”, admitió sinceramente el liniero Jordan Mailata. “Siempre estamos a una tacleada o a un bloqueo de hacer una gran jugada, y eso es agotador”.
- Predecibilidad y falta de confianza: incluso el experimentado tackle Lane Johnson señaló que “la ofensiva es muy predecible”. El equipo anota menos de 23 puntos por partido, y en las victorias frente a Detroit y Green Bay solo lograron 26 puntos combinados.
¿Puede Barkley revertir la situación?
El Lunes por la noche, los Eagles se enfrentan a los Chicago Bears, un equipo cuya defensa terrestre ha sido eficiente, permitiendo solo 103 yardas terrestres por juego. El profundo de Chicago, Kevin Byard III, ya dijo lo que muchos piensan: “Puede que no esté teniendo el año del año pasado, pero es un arma explosiva en cualquier jugada. Tenemos que contenerlo”.
El historial de Barkley contra los Bears da un poco de esperanza: en su último enfrentamiento en 2022 —aún con los Giants—, corrió para 146 yardas. Pero esta versión de Barkley está lejos de aquel jugador.
Para que Barkley vuelva a rendir, se necesitarán ajustes inmediatos, como:
- Esquemas más dinámicos que aprovechen su rol dual como receptor.
- Mejoras urgentes en la línea ofensiva.
- Limitar su uso en jugadas donde el factor sorpresa no existe.
¿Y los Eagles?
Pese al bajón de Barkley, Philadelphia todavía lidera la NFC Este con récord de 8-3, pero la competencia con los Dallas Cowboys (también con 8-3) y los resurrectos New York Giants pone presión al equipo.
El head coach Nick Sirianni ha respaldado a su ofensiva y a Patullo: “Confío en nuestro personal”, dijo. No obstante, el ruido mediático y la presión de los aficionados hacen cada vez más insostenible mantener el rumbo sin cambios sustanciales.
El factor mental y la presión del contrato
Barkley firmó uno de los contratos más grandes para un corredor en la historia reciente. Esa presión no es menor. Cuando los resultados no llegan, no solo se juzga el rendimiento, sino también si ‘vale lo que se le paga’.
Según Spotrac, su contrato garantiza alrededor de $76 millones en cinco años, con incentivos que podrían elevar esa cifra. ¿Está mostrando el síndrome del contrato firmado, donde jugadores bajan su nivel post-extensión? Algunos analistas sí lo creen.
“Es uno de los corredores más talentosos de esta era, pero su estilo explosivo también lo hace susceptible a lesiones y ciclos de baja eficiencia. Este podría ser el inicio de su declive”, opina el ex running back y analista de ESPN, Maurice Jones-Drew.
Lo que viene
Para Barkley, las próximas semanas serán determinantes. No solo para cimentar su legado, sino para asegurar su rol como pieza central en un equipo que aún sueña con volver al Super Bowl.
Muchos fans se preguntan si ese sueño se hará realidad con Barkley liderando el ataque terrestre o si será reemplazado por una estrategia más aéreo-dependiente centrada en Jalen Hurts.
Una cosa está clara: si Barkley no logra romper este 'funk' pronto, los días de su dominio podrían ser oficialmente parte del pasado. Aunque con su talento, no se lo puede descartar del todo todavía.
