El Papa Leo XIV en Turquía y Líbano: unidad cristiana, diálogo interreligioso y geopolítica delicada
El primer viaje internacional del papa estadounidense revive la agenda de Francisco en un tablero donde convergen religión, historia y diplomacia global
Un viaje más allá de lo religioso: el simbolismo del destino
El papa Leo XIV emprendió su primer viaje internacional con dos países clave en la historia y el presente del cristianismo y el islam: Turquía y Líbano. Este periplo no es solo una continuación de los planes abandonados por Francisco debido a su precaria salud, sino también una potente declaración del lugar que el nuevo pontífice desea ocupar en una Iglesia global: ser puente, constructor de paz y voz activa en una zona marcada por tensiones geopolíticas y heridas históricas.
Si bien las visitas papales a estos países no son inéditas —Juan Pablo II estuvo en Turquía en 1979 y en Líbano en 1997, y Benedicto XVI y Francisco también dejaron huella—, la de Leo XIV agrega nuevas capas de significado. Es el primer papa estadounidense, es recibido en una Turquía geopolíticamente estratégica, y visita Líbano justo cuando la región vive en vilo por las guerras en Ucrania y Gaza.
Nicena: una herida milenaria que busca cerrarse
El principal motivo del viaje fue conmemorar el 1.700º aniversario del Concilio de Nicea, celebrado en el año 325 d.C. Este evento, convocado por el emperador Constantino, dio lugar al Credo de Nicea y fue el primer intento de unificación doctrinal del cristianismo. En ese entonces, las Iglesias de Oriente y Occidente aún estaban unidas; no sería hasta 1054, con el Cisma de Oriente, que se sellaría la ruptura.
Leo visitó Iznik, actual nombre de la antigua Nicea, junto al patriarca Bartolomé, líder espiritual de los cristianos ortodoxos del mundo, firmando una declaración conjunta. La imagen de ambos rezando juntos tiene un valor simbólico incalculable. Como expresó el reverendo Paolo Pugliese, capuchino asentado en Turquía: “¿Qué mejor ocasión que Nicea para encontrar nuevamente nuestra identidad común?”
Encuentro con el islam: más relevante que nunca
Otro punto clave de la visita fue la intención del papa Leo de fortalecer el diálogo con el islam. En Estambul presidió un encuentro interreligioso y visitó la famosa Mezquita Azul. Asgın Tunca, el imán encargado de recibir al pontífice, lo expresó así: “Queremos mostrar la belleza de nuestra religión a través de la hospitalidad; eso es mandato de Dios”.
La presencia de Leo en una mezquita otomana en un país de mayoría musulmana tiene un claro mensaje: romper con prejuicios. En un contexto donde los radicalismos empañan la visión occidental del islam, la visita puede servir como recordatorio de que la fe también puede ser espacio de encuentro.
La posición de Turquía entre conflictos globales
Turquía ha intentado posicionarse como mediadora entre Rusia y Ucrania, y también en el conflicto entre Israel y Hamás. Con la segunda mayor fuerza militar de la OTAN después de Estados Unidos, su papel diplomático ha crecido, aunque las tensiones internas, como la represión a la oposición y la inflación galopante, han generado desconexión entre la población y estos movimientos internacionales.
La visita de Leo pasó casi desapercibida entre muchos ciudadanos turcos. “No sabía que venía. Es bienvenido, pero no creo que cambie nada”, dijo Sükran Çelebi, resumido cierto escepticismo generalizado.
Otros, como Metin Erdem, detrás de su mostrador en una tienda de instrumentos musicales en Galata, ven en el viaje un trasfondo político: “Si el papa viene, es porque Estados Unidos quiere algo de Turquía”. El hecho de que Leo sea estadounidense alimenta esta narrativa en un país donde la sensibilidad hacia la política exterior es elevada.
Libertad religiosa: una asignatura pendiente en Turquía
Desde su llegada al poder en 2002, el presidente Erdogan ha implementado reformas que han favorecido a minorías religiosas, aunque aún existen obstáculos. La Iglesia católica, con unos 33.000 fieles en Turquía, no goza de reconocimiento legal oficial, lo que se traduce en trabas para registrar iglesias o adquirir propiedades.
“Ese es el origen de muchos de nuestros problemas”, admite el padre Pugliese. Sin embargo, reconoce que la Iglesia católica posee un perfil internacional que la posiciona de manera singular frente a otras confesiones minoritarias. “Y tenemos al papa respaldándonos”, concluye.
Las heridas abiertas del genocidio armenio
Uno de los momentos más delicados fue la visita a la Catedral Apostólica Armenia en Estambul. Es tradición que los papas que visitan Turquía pasen por ella, pero en 2014, Francisco no pudo hacerlo por motivos de salud del patriarca. Meses después, al calificar la matanza de armenios en 1915 como “el primer genocidio del siglo XX”, desató una crisis diplomática con Ankara.
Leo XIV, en contraste, ha optado por una postura más reservada. Aunque su presencia en la catedral fue significativa, evitó usar términos que podrían causar fricciones. Aún así, esta tenue diplomacia ocurre mientras el Vaticano es criticado por sus aproximaciones con Azerbaiyán, enemigo histórico de Armenia.
La estrategia en Líbano: paz, juventud y memoria
Del 30 de noviembre al 2 de diciembre, el papa se trasladó a Líbano, país cuya diversidad religiosa lo convierte en un bastión singular para el cristianismo en Medio Oriente. Como destacó Mons. César Essayan, vicario apostólico latino de Beirut: “Aquí es donde podrá lanzar un mensaje fuerte de paz al mundo.”
Oración ante el trauma nacional
Leo dedicó su último día a orar en silencio frente a los restos portuarios del épico estallido en el puerto de Beirut, ocurrido el 4 de agosto de 2020. La explosión mató a 218 personas, dejó más de 6.000 heridos y destruyó barrios enteros. Hasta hoy, ningún funcionario ha sido condenado, lo que ha acrecentado la rabia ciudadana.
Sin realizar acusaciones directas, su silencio fue más elocuente que cualquier discurso. Fue un gesto de compasión, de conexión con un pueblo herido.
Encuentro con los jóvenes
También se reunió con jóvenes libaneses, muchos de los cuales buscan emigrar ante la falta de oportunidades. Leo les ofreció un mensaje de esperanza y un llamado a confiar en el futuro: “Sé que heredan frustración. Pero precisamente ustedes pueden cambiar la historia.”
¿Un estilo diferente?
Leo XIV usó exclusivamente el inglés durante su presencia en Turquía, y una combinación de inglés y francés en Líbano. Este cambio de idioma oficial respecto al tradicional italiano podría ser también una señal de apertura hacia una audiencia más amplia, especialmente en una era de hipermediatización globalizada.
Esto refuerza la estrategia de Leo: avanzar con prudencia, pero sin renunciar al alcance global que permite su figura. No se aleja de los temas sensibles, pero los aborda con una diplomacia fina, sin provocaciones que puedan malograr décadas de puentes tendidos.
El papel creciente de un papado global
Con esta gira, el papa Leo XIV se inscribe en una línea de pontífices que han apostado por salir del Vaticano para estar físicamente presentes allí donde el cristianismo es minoría, o donde existe posibilidad de abrir nuevos canales de paz.
Pero además, su visita apunta a un reposicionamiento geopolítico del Vaticano. Turquía y Líbano son nodos de influencia diplomática, religiosa y cultural. Estar allí, ahora, no es coincidencia. Es estrategia pastoral, sí, pero también política.
Habrá que ver cómo evoluciona su estilo, pero si este viaje fue una carta de presentación, Leo XIV se perfila como un pontífice pragmático, de tono moderado, pero firmemente comprometido con el diálogo.