El terrible precio de los desastres naturales en Asia: fuego en Daca e inundaciones en Tailandia
Miles quedan sin hogar entre llamas y aguas mientras el cambio climático agudiza la vulnerabilidad en Asia del Sur
Asia del Sur está enfrentando nuevamente la crudeza de los desastres naturales. Esta semana, una serie de calamidades ha dejado un rastro de devastación en dos de sus países más poblados: Bangladesh y Tailandia. Mientras más de 1,500 viviendas precarias fueron consumidas por un incendio que arrasó con el gigantesco barrio marginal de Korail en Daca, miles de tailandeses luchan por mantenerse a salvo en medio de inundaciones sin precedentes que han afectado a 12 provincias en el sur del país.
Incendio apocalíptico en Korail, el corazón marginado de Daca
En la noche del martes 25 de noviembre, un incendio de gran magnitud se desató en Korail, el slum más extenso de la capital de Bangladesh. El fuego, que tardó más de 16 horas en ser completamente sofocado, destruyó alrededor de 1,500 chabolas, dejando sin refugio a miles de sus habitantes.
Rashed Bin Khalid, oficial del Departamento de Servicio de Bomberos y Defensa Civil, confirmó que no se registraron pérdidas humanas, aunque la tragedia económica y social es inmensa. La Zona afectada, un barrio marginal que abarca más de 65 hectáreas, albergaba hasta 60,000 familias, muchas de ellas desplazadas por el cambio climático en las zonas rurales del país.
“Las calles estrechas complicaron enormemente el acceso de las unidades de rescate”, declaró el teniente coronel Mohammad Tajul Islam Chowdhury.
Este desastre pone nuevamente bajo la lupa las condiciones infrahumanas en que sobreviven millones de personas en barrios informales superpoblados. El contraste es brutal: Korail se encuentra enclavado entre los barrios de Gulshan y Banani, de los más lujosos de la ciudad, rodeado de torres de oficinas y residencias para la élite.
El drama de los refugiados climáticos
En Bangladesh, el 70% de la población urbana vive en condiciones precarias, y una gran parte llega a la ciudad empujada por la desertificación, erosión y el incremento del nivel del mar.
Un informe del Internal Displacement Monitoring Centre revela que cerca de 4.4 millones de personas fueron desplazadas internamente por desastres naturales en 2022 tan solo en Bangladesh. La situación tiende a empeorar con el paso de los años y el agravamiento del cambio climático.
El lado humano de la tragedia: sobrevivir entre los escombros
El miércoles por la mañana, miles de residentes se agolpaban entre las ruinas buscando recuperar documentos, utensilios de cocina o cualquier resto que pudiese ser útil. Sin redes de protección social eficaces, la comunidad depende casi exclusivamente de la solidaridad vecinal y de ONG que, aunque comprometidas, no logran cubrir toda la demanda.
Inundaciones mortales en el sur de Tailandia: el agua que todo lo arrasa
Casi simultáneamente al incendio en Daca, el sur de Tailandia vive una situación crítica: al menos 33 muertos y más de 2.7 millones de personas afectadas por lluvias torrenciales y crecidas que azotan la región desde el pasado fin de semana.
El Departamento para la Prevención y Mitigación de Desastres detalló que el siniestro ha impactado directamente a aproximadamente 1 millón de personas. La provincia de Songkhla, hogar de la ciudad más importante del sur, Hat Yai, fue declarada en estado de emergencia por el primer ministro Anutin Charnvirakul, quien no dudó en calificar las inundaciones como de una "severidad sin precedentes".
Personas atrapadas en los tejados y hospitales al borde del colapso
Las imágenes aéreas distribuidas por Thai PBS muestran un panorama dantesco: familias enteras atrapadas en los techos de sus viviendas, completamente rodeadas de agua fangosa. En una escena dramática, un grupo de cinco personas, incluyendo una anciana, rompió el techo de su casa para poder ser rescatadas por bote.
“Nos quedamos sin luz y sin forma de pedir ayuda. Pensábamos morir allí”, relató uno de los sobrevivientes a medios locales.
Especial preocupación genera el caso del Hospital Hat Yai, cuya electricidad está comprometida por el nivel del agua. El Ministerio de Salud Pública ya evacuó a 50 personas intubadas en helicópteros del ejército y se espera que otros 600 pacientes también deban ser trasladados.
Recursos movilizados: de portaviones a fuerzas aéreas
La única aeronave militar del país, el HTMS Chakri Naruebet, fue enviada para servir como centro de comando flotante en operaciones de rescate. A su vez, la Fuerza Aérea ha convertido su base en el aeropuerto de Don Mueang en un centro de acopio para distribuir ayuda humanitaria.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Salud anunció el envío de equipos de salud mental para ayudar al personal sanitario y a los ciudadanos que experimentan trauma y ansiedad tras la catástrofe.
Cambio climático: el denominador común
Estos dos desastres nos recuerdan una verdad inevitable: el cambio climático ha dejado de ser una amenaza futura. Ya está aquí, y afecta con mayor intensidad a los más vulnerables.
- Bangladesh ha sido identificado por el Global Climate Risk Index como uno de los países más afectados por eventos climáticos extremos.
- Tailandia, por su parte, ha experimentado un incremento del 20% en las lluvias extremas en la última década, según estudios del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC).
Ambos países son claros ejemplos de cómo las urbes del Sur Global están mal preparadas para enfrentar fenómenos intensificados por la alteración del clima.
La deuda pendiente de los gobiernos
La tragedia ha sacado a relucir no solo el impacto del clima, sino también la precariedad en planificación urbana, ausencia de infraestructuras resilientes y débiles políticas de vivienda pública. Es urgente una acción estatal decidida que combine mitigación, adaptación y un robusto tejido de protección social.
Mientras tanto, decenas de miles de personas transcurren los días sin techo, sin comida y sin esperanza inmediata. Ya sea entre los escombros carbonizados de Korail o entre las aguas contaminadas de Hat Yai, la necesidad de una respuesta humanitaria sostenida y visionaria es innegociable.
