¿Pueden las propuestas de paz de EE.UU. resolver el conflicto entre Rusia y Ucrania o son una estratagema geopolítica?
Putin lanza ultimátum a Ucrania mientras EE.UU. avanza en negociaciones con un plan que favorece a Moscú. Europa, impotente, observa desde la periferia.
Por décadas, los conflictos extendidos han demostrado ser difíciles de resolver desde un solo eje diplomático. La guerra entre Rusia y Ucrania no escapa a esta regla, pero los últimos intentos de paz planteados por Estados Unidos añaden nuevas dimensiones al tablero. Con Vladimir Putin imponiendo condiciones inflexibles y un Estados Unidos intentando ocupar el rol de mediador —esta vez bajo la sombra de Donald Trump—, surgen preguntas incómodas: ¿Estamos realmente ante una oportunidad para la paz o es todo parte de un gran juego geopolítico para redistribuir el poder en Europa del Este?
Trump, Putin y una paz «propuesta» a medida del Kremlin
El presidente ruso Vladimir Putin declaró recientemente que las propuestas de paz ofrecidas por Estados Unidos constituyen un “punto de partida”. No es un detalle menor que mencionara específicamente el plan del expresidente Donald Trump como "un conjunto de temas para discutir" y no como un acuerdo propiamente dicho.
Putin fue categórico: si las tropas ucranianas se retiran de las regiones que Rusia reclama, cesarán las hostilidades. De lo contrario, Moscú buscará la victoria por la fuerza —una declaración que parece más bien un ultimátum disfrazado de diplomacia.
Pero el verdadero punto de fricción radica en las exigencias de Putin para sentarse a la mesa de negociaciones:
- Retiro total de Ucrania de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia.
- Prohibición de cualquier intento de adhesión a la OTAN.
- Eliminación de tropas occidentales en su territorio.
Esto no solamente va en contra de las posiciones oficiales de Ucrania, sino que significaría una grave amenaza a la soberanía nacional reconocida internacionalmente del país invadido.
La estrategia de la espera: ¿Putin juega al desgaste occidental?
Analistas como los del Instituto para el Estudio de la Guerra (Institute for the Study of War, ISW) señalan que la posición de Putin puede explicarse bajo una lógica de desgaste. En otras palabras, esperar a que el apoyo occidental a Ucrania se desgaste política y económicamente.
Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, Rusia ha movilizado enormes recursos, pero los avances territoriales han sido lentos y costosos. De acuerdo con el ISW:
“Datos sobre el ritmo de avance de las fuerzas rusas indican que una victoria militar total de Rusia en Ucrania no es inevitable.”
Incluso en Donetsk —una de las regiones clave que Putin exige— las fuerzas rusas no han logrado tomar ciudades críticas. Los últimos avances, en su mayoría, han sido opotunistas y estacionales, aprovechando el clima para hacer retroceder a las tropas ucranianas.
Europa: un espectador impotente en su propio continente
Uno de los elementos más llamativos del actual proceso diplomático es el papel marginal que juegan los países europeos. Francia y Alemania, tradicionalmente activos en las conversaciones de Minsk y Normandía, hoy observan cómo Washington toma la batuta.
Los líderes europeos, preocupados ante el expansionismo ruso, intentan involucrarse más a fondo, pero las conversaciones en Ginebra entre estadounidenses y ucranianos el pasado domingo dejaron en claro que la voz de Europa no lidera la mesa de negociación.
Ello ha convencido a varios expertos de que la “paz” que se avecina podría no beneficiar a Ucrania ni fortalecer las garantías de seguridad regional, sino más bien marcar una nueva etapa de condiciones impuestas por una Moscú fortalecida diplomáticamente.
Ucrania entre frentes: drones, corrupción y déficit presupuestario
Mientras los políticos debaten, el frente de batalla continúa. En la región de Sumy, un hombre murió la semana pasada producto de un ataque con drones rusos. Las regiones de Odesa y Dnipropetrovsk también fueron bombardeadas, con heridos y múltiples incendios.
Uno de los ataques más intensos se produjo con 142 drones rusos lanzados en una misma noche, según la fuerza aérea ucraniana. A su vez, el Ministerio de Defensa de Rusia asegura haber derribado 118 drones ucranianos en distintas partes del país y sobre el mar Negro.
Pero además del frente armado, el gobierno de Volodímir Zelenski enfrenta otro frente: la corrupción endémica dentro de sus propias filas, lo cual mina la confianza tanto pública como internacional en su capacidad de administración.
Según el FMI, Ucrania necesita un estimado de 153 mil millones de dólares para cubrir su presupuesto y necesidades militares entre 2026 y 2027. Como alivio parcial, ha conseguido un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para recibir 8,1 mil millones en los próximos cuatro años, procedente de programas para países con dificultades de pago a mediano plazo.
¿Trump, mediador o facilitador ruso?
Desde sus primeras declaraciones sobre el conflicto, el expresidente estadounidense Donald Trump ha insinuado que podría cortar la ayuda a Ucrania si el conflicto continúa sin solución. Su plan, aún no completamente revelado, ha sido interpretado por muchos expertos como una concesión directa a los intereses del Kremlin.
El enviado especial de EE.UU., Steve Witkoff, visitará Moscú la próxima semana, mientras que el Secretario del Ejército estadounidense, Dan Driscoll, podría viajar a Kiev en los próximos días para continuar con las negociaciones. Esta dinámica deja ver un fuerte involucramiento estadounidense, pero alimenta las sospechas de que el país busca resolver el conflicto en sus propios términos y no necesariamente bajo principios de justicia internacional.
Perspectivas sombrías para una paz real
Ante este panorama, se perciben tres posibles escenarios:
- Una “paz impuesta” que obligue a Ucrania a ceder territorio a cambio de un cese al fuego.
- Una escalada bélica si Ucrania rechaza las condiciones rusas y Occidente no intensifica su apoyo militar.
- Una congelación del conflicto, que derivaría en una guerra prolongada “latente” como la que ocurre en Transnistria o Abjasia.
Irónicamente, cada vez que Putin menciona las negociaciones, viene acompañado de un ultimátum o amenaza velada. Las palabras clave, según él, son “retirada total” o “victoria por la fuerza”.
Y mientras tanto, Ucrania sangra, Europa se resigna y Estados Unidos baila en la cuerda floja del poder geopolítico.
Más que una solución, las propuestas recientes parecen un síntoma de que la verdadera batalla se libra no solo en el campo, sino entre las sombras del poder internacional.
