Alex Singleton: El regreso más valiente de la NFL tras vencer el cáncer testicular

El linebacker de los Broncos volvió a jugar solo semanas después de una cirugía oncológica. Su historia inspira más allá del deporte.

«Solo quería jugar ese partido. Porque si ese era mi último juego, quería salir en mis propios términos». Con estas palabras, Alex Singleton, linebacker de los Denver Broncos, explicó la motivación que lo llevó a regresar al campo a pesar de una diagnosis que habría paralizado la carrera de la mayoría: cáncer testicular.

Una diagnosis inesperada en medio del mejor momento

Singleton, de 31 años, jugaba en excelente forma durante la temporada 2025. Era el líder en tacleadas del equipo y pieza clave en la defensa de unos Broncos que marchaban con un impresionante récord de 9-2. Todo parecía alinearse para una campaña histórica, hasta que una simple prueba antidopaje lo cambió todo.

El 27 de octubre, un día después de registrar 11 tacleadas y forzar un balón suelto en una victoria frente a los Cowboys, Singleton fue informado que los niveles de gonadotropina coriónica humana (hCG) en su sangre eran inusualmente altos. Este marcador puede indicar el uso de sustancias para mejorar el rendimiento... o cáncer testicular.

Confirmación y cirugía exprés

Un ultrasonido posterior confirmó lo peor: Singleton tenía un tumor. En lugar de ceder al miedo, decidió seguir compitiendo. Jugó contra los Raiders el 6 de noviembre y acumuló 9 tacleadas en otra victoria ajustada de 10-7. Solo días después, ingresaba al quirófano para remover el tumor maligno.

«Cuando me dijeron, el mundo se me cayó. Pero también sabía que tenía que moverme rápido», comentó Singleton en una emotiva entrevista. De hecho, apenas tres días después de operarse, asistió a la reunión de equipo y reveló la noticia con una sorprendente franqueza: «Tengo cáncer».

El poder de la mentalidad y el equipo

La noticia sacudió al vestuario. Malcolm Roach, uno de sus compañeros en defensa, recordó el momento: «Le dijimos: ‘¿¡Tienes cáncer!? ¡Estuviste en el campo con nosotros hace tres días!’». Sin embargo, Singleton lo tenía claro: volvería después de la semana de descanso.

Lo increíble es que cumplió con su palabra. Aunque se perdió un juego, contra los Chiefs, estuvo presente en el proceso táctico apoyando a sus compañeros. «Si ese iba a ser mi último partido, ya estaba visualizándome como coach. Así que empecé desde ya», dijo entre risas y lágrimas.

Un regreso que vale más que una victoria

El 29 de noviembre, menos de tres semanas tras su cirugía, Singleton volvió a entrenar con el equipo. El diagnóstico fue positivo: no hubo metástasis y los análisis posteriores mostraron buenos resultados. Sin embargo, continuará con chequeos periódicos.

Según la American Cancer Society, el cáncer testicular tiene una tasa de supervivencia del 95% si se detecta a tiempo. Singleton es ahora un testimonio viviente de esa estadística alentadora. Pero lo de él va más allá: ha convertido una amenaza de final en un nuevo comienzo.

El cáncer: una palabra pesada para cualquier atleta

«Cáncer es una palabra enorme. Me cuesta incluso decirla... aún me asusta», confesó Singleton. Su voz se quebró al relatar que también pensó en aspectos como fertilidad, posibilidad de tener hijos y hasta la muerte. «Pasas de planear jugadas a pensar si algún día podrías ser padre».

Este tipo de reflexión es rara en el ámbito ultracompetitivo de la NFL, pero Singleton la ha hecho pública. Con ello, ha despertado una conversación necesaria sobre la salud masculina, el acceso a control médico y la importancia de actuar a tiempo.

Un mensaje más allá del emparrillado

Lo mejor ha sido el apoyo de todos. Mis compañeros, los fanáticos que me envían mensajes por redes sociales —aunque no pueda responder todos—. Es increíble. Me hizo darme cuenta de que no solamente se preocupan por el fútbol, sino por la persona”, afirmó Singleton.

Este tipo de fortaleza emocional no se entrena en gimnasio. Proviene de un apego profundo a la vida, al deporte y a un sentido de propósito que Singleton parece tener muy claro. Tras una lesión de ligamento cruzado anterior (ACL) la temporada pasada, también recibió mucho respaldo. Pero reconoce que esto fue diferente: «El cáncer es otra dimensión».

¿El momento más emotivo de la temporada?

Singleton anticipó que su primer tacleo tras la cirugía sería profundamente emotivo. “Lloré después del ACL… esta vez va a ser más fuerte aún”, comentó. Es que, como él mismo reconoce, volver de una lesión es algo común entre atletas. Pero volver de cáncer, sigue siendo una historia poco contada en la NFL.

Más allá de lo deportivo, este regreso será un triunfo de la medicina preventiva, del espíritu inquebrantable y de un atleta que se rehúsa a dejar que la vida le marque los tiempos. Singleton no solo volvió: lo hizo con más fuerza, emociones y legado que nunca.

Una historia que se une a pocas otras en la NFL

El caso de Singleton recuerda al de Eric Berry, quien en 2014 fue diagnosticado con linfoma de Hodgkin y volvió a jugar con los Kansas City Chiefs, llegando incluso a ser seleccionado al Pro Bowl. También al de James Conner, hoy running back de los Cardinals, quien superó un cáncer mientras era jugador universitario.

El deporte ofrece muchas narrativas épicas, pero pocas tan humanas. Singleton está escribiendo su propia leyenda en Denver, una que podría inspirar no solo a otros jugadores, sino a miles de hombres que posponen chequeos médicos por miedo o descuido.

«El fútbol te da esa sensación de control, de poder soltar todo entre las líneas blancas. Y aunque hubo un momento en que eso no era posible, ahora estoy aquí. Tengo una nueva oportunidad, y quiero aprovecharla», concluyó Singleton. Y nosotros solo podemos decir: gracias por recordarnos que la vida —como el deporte— se gana una jugada a la vez.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press