Santa Fe da un paso audaz: El salario mínimo ligado a los alquileres para frenar la crisis de vivienda

La ciudad de Nuevo México se convierte en pionera de EE. UU. al vincular legalmente el salario mínimo no solo a la inflación, sino también al costo del alquiler. ¿Podría ser este el modelo para otras ciudades en crisis?

Una ciudad diferente con una política laboral diferente

Santa Fe, conocida desde hace décadas como “La Ciudad Diferente”, ha reforzado este título con una política pública sin precedentes en Estados Unidos. En medio de una crisis habitacional que afecta a miles de sus habitantes y amenaza con erosionar la diversidad cultural de la ciudad, Santa Fe se convirtió en la primera ciudad del país en vincular su salario mínimo a la asequibilidad de la vivienda.

"El propósito es hacer una diferencia real, asegurándonos que las personas que trabajan aquí también puedan vivir aquí", declaró el alcalde de Santa Fe, Alan Webber, al presentar la ambiciosa reforma. La propuesta, aprobada en 2025, entrará en vigor en 2027 e impactará directamente a cerca del 20% de la fuerza laboral de la ciudad.

¿Cómo funciona el nuevo salario mínimo en Santa Fe?

A partir de 2027, el salario mínimo en Santa Fe se fijará en $17.50 por hora, y la fórmula para sus incrementos anuales será innovadora:

  • 50% del incremento estará basado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
  • El otro 50% se basará en los datos de alquiler justo del mercado, provistos por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD).

Esta combinación busca reflejar fielmente el costo de vida real en la ciudad, donde el precio de la vivienda y del alquiler ha superado con creces la media estatal y nacional. Existen salvaguardas: si los precios sufren una caída drástica, el salario mínimo no será reducido. Además, se impone un techo del 5% en el incremento anual, para evitar impactos económicos bruscos.

El contexto detrás del cambio

Desde que Santa Fe introdujo su concepto de "salario digno" en 2002, su evolución ha sido constante. Sin embargo, la crisis habitacional provocada por una combinación de incremento en precios de alquiler, salarios estancados y escasa disponibilidad de vivienda, llevó al límite a muchas familias trabajadoras.

Reilly White, profesor de finanzas de la Universidad de Nuevo México, presentó al Ayuntamiento un detallado análisis de 25 años de datos, revelando que los incrementos al salario básico basados solo en el IPC no estaban sosteniendo a los trabajadores frente a los incrementos agresivos del mercado inmobiliario. "Era evidente que cualquier índice debía reflejar tanto el lado del coste de vida como el del mercado inmobiliario", señaló.

Testimonios que humanizan la política

Diego Ortiz, un trabajador de construcción de 42 años que ha residido en Santa Fe por casi 30 años, ve este cambio como esperanzador. "Si hay estabilidad económica y un salario justo, podremos pagar la renta, nuestras facturas o incluso una casa", afirmó.

Historias como la de Diego no son una excepción. Muchas familias deben elegir entre pagar el alquiler o satisfacer necesidades básicas como comida o educación para sus hijos. Su hijo, por ejemplo, ha pospuesto sus estudios universitarios para contribuir económicamente en casa.

Las cifras detrás de la política

Según la Coalición Nacional de Vivienda para Personas de Bajos Ingresos:

  • Más del 60% de los inquilinos con los ingresos más bajos dedican más del 50% de sus ingresos mensuales al alquiler.
  • Los grupos más afectados por esta realidad son personas negras, indígenas y latinas.

Dan Emmanuel, investigador senior de la coalición, reconoce que elevar el salario mínimo es un paso positivo, pero advierte: "No resolverá por completo la falta de asequibilidad para personas fuera de la fuerza laboral como adultos mayores o personas con discapacidad".

Medidas complementarias en Santa Fe

El aumento del salario mínimo por sí solo no es una bala de plata en esta batalla. Por ello, las autoridades de la ciudad se encuentran también promoviendo nuevas soluciones habitacionales:

  • Permisos de construcción acelerados: para unidades residenciales y complejos de apartamentos. Según el alcalde Webber, esta iniciativa ya está rindiendo frutos: el crecimiento del precio del alquiler en 2025 fue de solo 0.5%, una cifra significativamente más baja que años anteriores.
  • Creación del Fondo de Vivienda Asequible: impulsado por el llamado "impuesto mansión" a viviendas de más de $1 millón, cuyos fondos se destinan exclusivamente al financiamiento de proyectos de vivienda.

Actualmente, se están construyendo nuevos complejos habitacionales en las afueras de la ciudad, señal de que la estrategia está en marcha.

Impacto nacional: ¿modelo replicable?

Ciudades como San Francisco, Seattle o Denver observan con atención este experimento social y económico. Si la fórmula de Santa Fe no solo estabiliza comunidades sino que frena desplazamientos masivos de residentes hacia otras zonas más asequibles, podría marcar un precedente para futuras políticas urbanas en el país entero.

Issi Romem, economista del Terner Center de Berkeley, resalta el gran reto estructural: "Aumentar ingresos no resuelve mágicamente la escasez de vivienda. Eso requiere oferta real, construcción y planeación urbana".

Una apuesta por la diversidad cultural

En el fondo, más allá de la economía, está la identidad de Santa Fe. "La historia y cultura de la ciudad se reflejan en su gente diversa. Eso es lo que estamos tratando de preservar", resaltó Webber.

De continuar con su enfoque multidimensional —que incluye salario justo, mayor disponibilidad de vivienda y políticas fiscales redistributivas— Santa Fe podría demostrar que es posible sostener el tejido social y cultural de una comunidad sin sacrificar el crecimiento económico.

Como diría el propio eslogan de la ciudad: Santa Fe continúa siendo “The City Different”. Y en tiempos donde muchas ciudades atraviesan una ansiedad colectiva por el encarecimiento del vivir, este enfoque definitivamente marca una diferencia significativa.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press