Tailandia bajo el agua: la tragedia de las inundaciones en el sur del país

Más de 80 muertos y millones afectados tras lluvias históricas que transformaron comunidades enteras en zonas de desastre

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Una catástrofe sin precedentes

Tailandia está viviendo una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. Las lluvias torrenciales que golpearon el sur del país desde el fin de semana pasado han dejado un saldo devastador: más de 80 personas fallecidas, alrededor de 1 millón de hogares afectados y más de 3 millones de personas alcanzadas directa o indirectamente por las inundaciones, de acuerdo con el Departamento de Prevención y Mitigación de Desastres.

Las provincias más afectadas han sido Nakhon Si Thammarat, Pattani, Songkhla, Trang, Satun, Patthalung y Yala. En algunas zonas, como Songkhla, la cifra de fallecidos se disparó trágicamente: de seis a 55 en un solo día.

El epicentro del desastre: Songkhla y Hat Yai

La ciudad de Hat Yai —la más grande del sur del país— se convirtió en un símbolo del caos. Las lluvias incesantes transformaron las calles en ríos y, según registros oficiales, miles de personas quedaron atrapadas en sus viviendas o desplazadas. Una familia de cinco miembros incluso tuvo que romper el techo de su casa para escapar del agua antes de ser rescatada por los equipos de emergencia.

La crisis fue tal que el Primer Ministro Anutin Charnvirakul declaró el estado de emergencia en la provincia, destacando la "gravedad sin precedentes" del fenómeno meteorológico.

Impacto en la infraestructura y sistema de salud

El colapso de servicios básicos agravó la tragedia. Numerosas comunidades quedaron sin electricidad, agua potable ni comunicación. Ante esta situación crítica, el Ministerio de Salud Pública estableció ocho hospitales de campaña para respaldar al Hospital de Hat Yai, que operó con capacidad reducida debido al impacto del agua.

Además, las autoridades confirmaron que al menos 20 pacientes en estado crítico fueron evacuados por aire, y los suministros médicos y alimentarios comenzaron a ser distribuidos por vía aérea y en vehículos especiales hacia las zonas afectadas.

Una lucha contra el tiempo

Las autoridades comenzaron labores de evacuación, rescate y limpieza a medida que las aguas comenzaban a bajar en algunos distritos, aunque otras zonas, como Pattani o partes de Nakhon Si Thammarat, seguían bajo altos niveles de agua el jueves por la tarde.

Siripong Angkasakulkiat, vocero del gobierno, declaró en rueda de prensa en Bangkok que se esperaba que todas las áreas afectadas tuvieran niveles de agua por debajo del nivel de los ríos al finalizar el día. Sin embargo, los riesgos de enfermedades, derrumbes y contaminación aún son latentes.

Un desastre que revive viejos fantasmas

Esta tragedia recuerda a las históricas inundaciones de 2011, cuando más de 600 personas perdieron la vida y gran parte del país quedó sumergida durante semanas. Si bien estas no han tenido la misma escala nacional, su impacto concentrado en el sur ha sido motivo de creciente alarma tanto estatal como internacional.

El desastre también abre un nuevo debate sobre la preparación del país frente a fenómenos naturales agravados por el cambio climático. Según expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el sudeste asiático es una de las regiones más vulnerables del mundo a eventos extremos relacionados con el clima.

¿Factores climáticos o humanos?

Los meteorólogos han explicado que las inusuales lluvias fueron resultado de una combinación entre lluvias monzónicas y un sistema depresionario tropical estacionario en el mar de Andamán. Sin embargo, también se señala la falta de infraestructura adecuada para resistir estas cantidades de agua.

El director del Centro de Control de Inundaciones de Tailandia, Dr. Somchai Peerapat, indicó que “la erosión del suelo, la deforestación ilegal y la rápida urbanización sin planificación aumentan la susceptibilidad de las zonas a inundaciones repentinas”.

Solidaridad nacional e internacional

Organizaciones como la Cruz Roja tailandesa, distintos gobiernos y ONGs internacionales han brindado asistencia en alimentos, productos de primera necesidad, medicamentos y agua purificada a las poblaciones afectadas.

Ciudadanos en otras partes del país también han organizado campañas en redes sociales —con hashtags como #PrayForSouthThailand— donde se han recaudado fondos y víveres para apoyar a las víctimas.

Historias humanas entre el lodo

Entre las historias conmovedoras está la de un niño de 10 años en Trang que fue hallado con vida aferrado a una rama durante 12 horas luego de que su casa fuera arrastrada por la corriente. O una enfermera en Hat Yai que continuó atendiendo pacientes en condiciones precarias sin saber si su propia familia había sobrevivido.

Cada tragedia trae consigo escenas de resiliencia, y esta no es la excepción. Comunidades enteras están uniéndose para reconstruir —literal y emocionalmente— lo que el agua dejó atrás.

¿Qué sigue ahora para Tailandia?

El gobierno ha prometido ayudas económicas inmediatas a los damnificados y reconstrucción de las zonas con prioridad. Se estiman daños por cientos de millones de dólares, que incluyen infraestructura vial, viviendas, cultivos y locales comerciales.

Asimismo, se abrió un nuevo debate parlamentario sobre la creación de una “agencia especializada en respuesta a desastres climáticos extremos”.

Mientras tanto, expertos en salud pública temen un brote de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera o la leptospirosis. Las próximas semanas serán cruciales para contener no solo los daños visibles, sino también los invisibles.

Una advertencia para el futuro

En un mundo donde los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, lo ocurrido en el sur de Tailandia es un llamado urgente a mejorar los sistemas de alerta temprana, fortalecer las infraestructuras resilientes y crear políticas públicas acordes con la nueva realidad ambiental.

Como afirmó la climatóloga tailandesa Dra. Piyapan Damrongchai: “No podemos tratar estos eventos como incidentes aislados, sino como síntomas de una transformación climática profunda que exige acción inmediata”.

El agua retrocede, pero sus huellas quedarán por mucho tiempo en la memoria colectiva de Tailandia.

Redactado por el equipo editorial desde Bangkok. Con fotografías e información recopilada de redes sociales, agencias oficiales y reporteros locales.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press