Golpe en Guinea-Bisáu: ¿Fracasa la democracia en África Occidental?

La incertidumbre política y el poder militar vuelven a sacudir Guinea-Bisáu en medio de una ola de golpes en el continente africano

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Un nuevo golpe sacude a África Occidental

Guinea-Bisáu, una pequeña nación de África Occidental con una turbulenta historia política, vuelve a estar en el ojo del huracán. El pasado miércoles, el ejército tomó el control del país tras unos comicios nacionales disputados, y apenas tres días después de su celebración. El bloque regional ECOWAS (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) respondió rápidamente: suspendió a Guinea-Bisáu de todos sus órganos de decisión hasta que se restablezca el orden constitucional.

¿Qué ha ocurrido exactamente?

Soldados guineo-bisauenses aparecieron en la televisión estatal para declarar la caída del gobierno del presidente Umaro Sissoco Embaló, quien se refugió en Senegal. La oposición afirma que el propio Embaló fingió el golpe para evitar reconocer su derrota electoral. Lo cierto es que el país amaneció bajo ley marcial, con toque de queda y bloqueos militares que paralizaron la capital, Bisáu.

El viernes, el Alto Mando Militar levantó el toque de queda y permitió la circulación normal, aunque la confusión persiste. La Junta Militar anunció un nuevo líder castrense y ha tomado las riendas del poder de facto.

Un patrón repetido: los golpes en cadena en África Occidental

Guinea-Bisáu no está sola en esta deriva autoritaria. Según datos del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED), desde 2020 ya se han producido al menos seis golpes militares exitosos en África Occidental y el Sahel: en Malí (2020 y 2021), Guinea (2021), Burkina Faso (2022), Níger (2023), y ahora Guinea-Bisáu (2024).

Esta tendencia revela un retroceso democrático en la región. Las razones son múltiples: corrupción, gobiernos ineficaces, pobreza crónica y la creciente frustración ciudadana que nutre el respaldo a intervenciones militares.

Guinea-Bisáu: una historia de inestabilidad permanente

Desde su independencia de Portugal en 1974, Guinea-Bisáu ha sufrido constantes convulsiones políticas:

  • 9 golpes de Estado o intentos en 50 años.
  • Crisis políticas casi cíclicas entre presidentes y primeros ministros.
  • Infiltración creciente de redes de narcotráfico, convirtiendo al país en un narcoestado entre Latinoamérica y Europa.

Este país con solo 2,2 millones de habitantes y una economía fundamentalmente agrícola, ocupa los últimos lugares del Índice de Desarrollo Humano del PNUD. La fragilidad institucional ha convertido al ejército en un actor permanente en la escena política.

El rol de ECOWAS: ¿pacificador o actor fallido?

La ECOWAS fue creada en 1975 con la misión de fomentar la integración económica y la estabilidad en África Occidental. Sin embargo, ha fracasado estrepitosamente en frenar los golpes de Estado.

Ya ha perdido tres miembros clave —Malí, Níger y Burkina Faso— debido a la aplicación de sanciones y amenazas de intervención militar. Ahora, con Guinea-Bisáu, enfrenta otro dilema: aplicar presión puede tener el efecto contrario y alejar aún más al país del bloque regional.

“Estamos en un estado de total incertidumbre, atrapados entre un proceso electoral inconcluso y la ruptura del orden constitucional”, declaró Bakary Sambe del Instituto Timbuktu para Estudios de Paz.

Incluso dentro de ECOWAS hay desacuerdos. Mientras algunos países, como Senegal y Togo, abogan por la diplomacia y el envío de misiones mediadoras, otros presionan para imponer sanciones ejemplares y frenar la "epidemia golpista".

¿Un golpe real o una cortina de humo?

Las sospechas sobre el origen del golpe no cesan. La oposición acusa a Embaló de simular una crisis militar para evitar entregar el poder tras una probable derrota electoral. Las elecciones del domingo fueron reñidas y controvertidas, con múltiples denuncias de fraude e irregularidades.

Además, el historial del expresidente agrava las dudas: había disuelto el Parlamento en 2022 y centralizado el poder en la figura presidencial. Según analistas, la democracia guineo-bisauense ha estado en riesgo mucho antes del intento de golpe.

Una nación atrapada entre el caos y el olvido

Para muchos ciudadanos, esta es simplemente otra crisis más.

En el mercado de Bandim, en el centro de Bissau, vendedores retomaban sus actividades el viernes, aliviados ante el regreso de cierta normalidad. “Estamos acostumbrados. Esta no es la primera vez que el ejército toma el poder”, comentó Balanta, comerciante local.

La indiferencia resignada es un reflejo del desencanto profundo. Según un estudio de Afrobarometer (2023), solo el 27% de los guineo-bisauenses cree que las elecciones reflejan la voluntad del pueblo. En ese contexto, el ejército se perfila ante muchos como un mal necesario.

¿Qué futuro le espera a Guinea-Bisáu?

El camino hacia la recuperación institucional será arduo. La ECOWAS enviará una delegación compuesta por los presidentes de Senegal, Togo y Cabo Verde para negociar con los líderes militares y buscar el restablecimiento de un mandato civil. Sin embargo, no está claro si los militares están dispuestos a ceder el poder.

Guinea-Bisáu se enfrenta hoy a una encrucijada:

  • Volver a encauzar el país hacia la democracia con apoyo externo.
  • O consolidar un régimen militar con apoyo popular pero aislado internacionalmente.

Si hay algo que la experiencia reciente demuestra es que imponer sanciones excesivas puede ser contraproducente. La disolución parcial de ECOWAS tras las sanciones a Burkiana Faso, Níger y Malí debilitó enormemente la capacidad del bloque para ejercer influencia.

¿Fracaso estructural o síntomas del hartazgo africano?

Los golpes de Estado en África Occidental deben entenderse no solo como fallas de los militares, sino como síntomas de un descontento estructural. Las poblaciones jóvenes, desempleadas y sin acceso a servicios esperan algo distinto de la democracia: resultados tangibles.

Como sugirió el escritor ghanés Ayi Kwei Armah: “La podredumbre no empieza en la piel, sino en el alma de las instituciones.” En Guinea-Bisáu, mientras las élites políticas se disputan el poder, el pueblo sigue esperando una democracia que funcione y proteja sus derechos.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press