El papa Leo XIV y su mensaje silencioso en favor de la paz entre Turquía y Armenia
La visita a la Catedral Apostólica Armenia en Estambul marca un momento crucial en las relaciones trilaterales entre el Vaticano, Turquía y Armenia
La visita del papa Leo XIV a Turquía —y en particular a la Catedral Apostólica Armenia de Estambul— ha encendido una chispa de esperanza, tanto dentro de la comunidad cristiana como en los círculos diplomáticos entre Turquía y Armenia. Aunque la figura papal ha sido cuidadosa de mantenerse alejados de controversias abiertas, el simbolismo de esta peregrinación es tan importante como una declaración formal. Más allá de los discursos, el gesto cuenta.
Un gesto simbólico cargado de historia
Desde la muerte de aproximadamente 1.5 millones de armenios en 1915 durante el Imperio Otomano —un evento catalogado ampliamente por historiadores como el primer genocidio del siglo XX— hasta la persistente negativa de Turquía a reconocerlo como tal, las heridas históricas entre ambos pueblos siguen marcando la geopolítica del Cáucaso.
En este contexto, la presencia del papa Leo XIV en la catedral armenia no es meramente religiosa. Según Richard Giragosian, director del Regional Studies Center en Ereván, esta visita representa una “promoción indirecta de la normalización entre Turquía y Armenia”. Un eco lejano pero potente de reconciliación, sobre todo teniendo en cuenta que el papa ha evitado hasta ahora calificar los asesinatos como “genocidio”, a diferencia de su predecesor Francisco.
La diplomacia papal: entre la fe y la geopolítica
Papa Leo XIV no viaja solo con la intención de conmemorar el 1700º aniversario del Concilio de Nicea; su presencia, austera pero contundente, también responde a una realidad política compleja. Turquía y Armenia no tienen relaciones diplomáticas formales y comparten una frontera cerrada desde los años 90 del siglo pasado. No fue sino hasta 2021 que ambos países iniciaron negociaciones para normalizar relaciones, con la funcion de enviados especiales para dicha tarea.
Estas conversaciones bilaterales han evolucionado en paralelo a las tensiones de Armenia con su vecino y aliado cercano de Turquía: Azerbaiyán. Especialmente tras la guerra de 2020 en Nagorno-Karabaj, las relaciones Armenia-Azerbaiyán no han sido nada fáciles, y la posición de Turquía como partidario de Azerbaiyán complica aún más el panorama.
¿Por qué ahora?
Los analistas observan que este es un momento políticamente oportuno. El primer ministro armenio Nikol Pashinyan visitó Turquía en junio y, según informes, expresó que el reconocimiento internacional del genocidio armenio no era una prioridad para su gobierno actual. Un gesto de buena voluntad que también indica un enfoque más pragmático hacia el futuro.
En este contexto de tibia distensión, la visita de Leo XIV parece diseñarse cuidadosamente dentro de una estrategia que busca reforzar la diplomacia de la fe. Como explicó Vercihan Ziflioglu, periodista de origen armenio radicada en Estambul, el papa probablemente evitará el término “genocidio”, a fin de no entorpecer el proceso de normalización. “No creo que haga énfasis en un asunto tan sensible en este momento”, opinó.
Una raíz cristiana ignorada por siglos
La comunidad armenia en Turquía continúa siendo una minoría histórica cuyas raíces se extienden por más de 1.700 años. Estas raíces no han sido plenamente reconocidas en la narrativa nacional turca. La visita del papa es también una manera de reafirmar esa identidad religiosa y cultural dentro de un sistema que, durante décadas, ha preferido invisibilizarla.
El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, declaró: “Claramente, la presencia armenia en Estambul es antigua, profundamente arraigada, una presencia igualmente evidente en todos estos encuentros.”
Leo XIV: un papa cauteloso, pero no ajeno
Desde que asumió su cargo, el papa Leo XIV ha sido más moderado que su predecesor Francisco. Él ha evitado entrar en debates fuertes durante sus primeros seis meses como pontífice, pero esto no significa que su estrategia carezca de impacto. El hecho de haber elegido Turquía para su primer viaje internacional simboliza un enfoque en el diálogo interreligioso y en sanar heridas históricas.
Además, hay un componente personal en su interés por la causa armenia. Criado en Chicago, una ciudad con una significativa población armenia, Leo XIV probablemente tuvo contacto con esa realidad desde joven. Esto, según Giragosian, puede influir en su sensibilidad hacia la historia del pueblo armenio.
El trasfondo religioso en Turquía
Actualmente, Turquía es oficialmente un estado laico con una inmensa mayoría musulmana y un gobierno que ha adoptado tendencias islamistas en los últimos años. Este ambiente hace aún más significativo que el líder de la Iglesia católica sea recibido con una ceremonia en la principal catedral armenia del país.
El evento en sí fue cuidadosamente orquestado: unos 500 fieles armenios asistieron al servicio litúrgico. Leo XIV y el patriarca Sahak II dieron discursos, intercambiaron regalos y el papa incluso inauguró una piedra de mármol conmemorativa en su honor frente al templo. Es un reflejo claro de conexión espiritual y solidaridad inter-eclesial.
La tensión en el Cáucaso y la iglesia armenia
La visita también ocurre en medio de una creciente tensión entre el gobierno armenio y la Iglesia Apostólica Armenia. Desde abril de 2024, miles de manifestantes liderados por clérigos exigieron la salida del primer ministro Pashinyan, acusándolo de “traicionar” los intereses nacionales al acercarse demasiado a Azerbaiyán y Turquía.
El diputado eclesiástico, el arzobispo Mikael Ajapahyan, fue arrestado en junio y sentenciado a dos años de prisión por presuntamente incitar al derrocamiento del gobierno. Estas acciones han generado escándalo y preocupación dentro de la comunidad internacional religiosa, y aunque el Vaticano no se ha pronunciado directamente, ha participado en diplomacia discreta para abogar por la liberación de prisioneros armenios en Azerbaiyán.
Mientras tanto, un acuerdo entre el Vaticano y Azerbaiyán sobre el diálogo interreligioso ha levantado cejas entre la comunidad armenia, quienes lo interpretan como una concesión peligrosa. La firma del acuerdo coincidió con una conferencia en una universidad pontificia italiana copatrocinada por el gobierno azerí, lo que intensificó el malestar.
Voces desde Armenia
En Ereván, la población ha manifestado una mezcla entre escepticismo y esperanza. “Honra a nuestro pueblo y recuerda al mundo que todavía estamos aquí, aun en medio de la adversidad”, comentó Armen Arshakyan, de 65 años. Para Maria Petrosyan, una joven de 31 años, lo más valioso de la visita papal es que mantiene vivo el diálogo entre iglesias cristianas, aunque no espere un gran impacto político.
Una estrategia de fe para construir futuros puentes
El papa Leo XIV parece haber optado por una hoja de ruta diferente a la confrontación. Si bien evita declaraciones que puedan reavivar dolores políticos, su lenguaje simbólico es, en muchos sentidos, más poderoso. El encuentro con antiguos cristianos en tierras donde actualmente son minoría representa un llamado global a la convivencia y al reconocimiento interreligioso.
Quizás, en los pasos cautelosos de este pontífice se encuentra justo lo que necesitan Armenia y Turquía: una mediación serena que no olvide el pasado, pero que también sepa mirar hacia adelante.
