¿Impune y Libre? La polémica solicitud de perdón de Netanyahu pone a prueba la democracia israelí

El juicio por corrupción contra el primer ministro y su intento de indulto reabren heridas en el sistema político, judicial y social de Israel

Una solicitud sin precedentes sacude la política israelí

Benjamin Netanyahu, el primer ministro más longevo en la historia de Israel, ha solicitado un perdón presidencial mientras enfrenta un juicio por corrupción que se ha extendido durante casi cuatro años. La solicitud, que ha generado una fuerte controversia tanto dentro como fuera del país, despierta interrogantes sobre la integridad institucional de Israel y el futuro del Estado de derecho en una de las democracias más sólidas de Medio Oriente.

Netanyahu está acusado de fraude, abuso de confianza y soborno en tres causas penales que involucran millonarios favores a cambio de una cobertura mediática favorable y beneficios para aliados empresariales.

¿De qué se le acusa exactamente?

Los casos, conocidos como 4000, 2000 y 1000, desglosan conductas irregulares en las cuales Netanyahu supuestamente:

  • Recibió regalos por valor de cientos de miles de dólares, incluidos puros y champagne, de empresarios a cambio de favores políticos (Caso 1000).
  • Intentó llegar a un acuerdo con el editor de un importante periódico israelí para obtener cobertura positiva a cambio de restringir a uno de sus rivales mediáticos (Caso 2000).
  • Favoreció regulaciones rentables para una empresa de telecomunicaciones, recibiendo en retorno apoyo editorial en su plataforma de noticias (Caso 4000).

Desde 2019, cuando se anunciaron formalmente las acusaciones, Netanyahu niega cualquier conducta delictiva y sostiene que todo responde a una “caza de brujas” liderada por jueces, fiscales y medios opositores.

Entre la guerra y los tribunales

El juicio, que comenzó formalmente en mayo de 2020, ha enfrentado retrasos constantes debido a:

  • El prolongado bloqueo político que impidió la formación de gobierno por múltiples elecciones consecutivas.
  • La pandemia de COVID-19.
  • Las recientes guerras contra Hamas en Gaza y enfrentamientos con Hezbollah.

Netanyahu ha postergado su testimonio alegando responsabilidades estatales, mientras sus críticos lo acusan de usar su posición para dilatar el proceso deliberadamente.

El giro: ¿Perdón antes de la condena?

El domingo, Netanyahu sorprendió al país al presentar una solicitud de perdón anticipado a Isaac Herzog, presidente de Israel. En sus palabras, el fin inmediato del juicio ayudaría a "bajar las llamas" en un país polarizado y promovería "la tan necesaria reconciliación nacional".

El argumento fue respaldado por algunos miembros de su gobierno, incluido el Ministro de Defensa Israel Katz, y por el expresidente estadounidense Donald Trump, quien intervino pidiendo clemencia para Netanyahu durante un reciente discurso en la Knéset.

“A veces es necesario levantar la vista y ver el bien mayor del país”, dijo Netanyahu. Sin embargo, numerosos críticos han calificado el gesto como un abuso del poder ejecutivo y un peligroso precedente.

Reacciones: entre el apoyo y la indignación

Organizaciones como el Instituto Israelí para la Democracia consideran que la solicitud lanza un mensaje corrosivo: los poderosos pueden evadir la justicia.

“No hay asunción de responsabilidad. Esto podría enviar un mensaje dañino a otras figuras públicas”, dijo Yohanan Plesner, presidente del instituto.

Por su parte, el líder de la oposición Yair Lapid fue más tajante: “Un perdón no puede otorgarse sin una admisión de culpa, expresión de arrepentimiento real y el retiro inmediato de la vida política”.

¿Puede el presidente Herzog conceder el perdón?

La respuesta corta: sí, pero no es tan simple.

En la mayoría de los casos, el perdón presidencial en Israel se otorga después de la condena. Aplicar un perdón mientras el juicio está en curso es extraordinariamente inusual y carece de precedentes en democracia avanzada.

De acuerdo con el Israel Democracy Institute, un perdón anticipado “socava gravemente el principio de igualdad ante la ley”.

Antecedentes globales: cuando los líderes intentan esquivar la justicia

Este intento de Netanyahu no es único en la historia reciente. Lo que lo hace preocupante es que se suma a una tendencia global de líderes acusados de corrupción que buscan inmunidad o clemencia para evitar procesos legales.

El caso del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández —condenado en EE.UU. por narcotráfico y ahora también objeto de posibles favores por parte de Donald Trump— resuena como reflejo regional de esta cultura de la impunidad institucional, respaldada políticamente.

¿Qué está en juego?

Además de su propia libertad y legado político, está en juego la confianza pública en las instituciones israelíes y en el sistema de justicia. El intento de reforma judicial impulsada por Netanyahu en 2023, percibida como una maniobra para auto-protegerse, ya generó protestas masivas con cientos de miles de personas en las calles durante meses.

Revivir esa iniciativa ahora, en paralelo a su solicitud de perdón, enciende las alarmas sobre la legitimidad de su mandato.

“Abrir la puerta al perdón selectivo para el máximo líder político en ejercicio debilita el principio más sagrado en cualquier república: nadie está por encima de la ley”. — Emi Palmor, exdirectora del Ministerio de Justicia.

Un dilema histórico para Herzog

Para el presidente Isaac Herzog, esta es quizás la decisión más crítica de su mandato. Cualquier camino puede tener consecuencias dramáticas:

  • Conceder el perdón: lo apuntaría como cómplice político, debilitando su rol institucional e independencia.
  • Rechazar la solicitud: podría avivar más la polarización del país y acusaciones de persecución política.

Herzog y Netanyahu tienen una relación cordial y cooperativa, pese a haber sido rivales políticos. Sin embargo, este no es un asunto de relaciones personales. La presión internacional, especialmente desde EE.UU., complica aún más la situación.

¿Y ahora qué?

El perdón anticipado será evaluado por el Ministerio de Justicia y luego por el asesor legal del presidente. Aunque el presidente tiene amplio margen discrecional, lo más probable es que se pida que el juicio continúe su curso normal.

Mientras tanto, la opinión pública sigue dividida, y el tiempo juega a favor de Netanyahu, cuya figura, por más controversial que sea, sigue siendo potente en la política israelí.

¿Una herida más a la democracia israelí?

Israel ha construido una reputación como democracia vibrante en una región plagada de autocracias. Pero la tentativa de uso del indulto para terminar un juicio sin sentencias puede marcar un antes y un después. Este momento podría ser recordado como una crisis constitucional silenciosa.

El verdadero interrogante no es si Netanyahu logrará el perdón, sino si Israel se mantendrá firme como un estado donde la ley prevalece, aún cuando llega al escalón más alto del poder.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press