¿Qué está pasando con los Vikings, Raiders y Commanders? Tres ofensivas en crisis (y una atrapada espectacular)
Un vistazo profundo al colapso ofensivo de tres franquicias de la NFL y la brillante aparición de Treylon Burks como luz en la oscuridad
Domingo negro ofensivo en la NFL: entre la frustración y el espectáculo
El domingo 30 de noviembre de 2025, tres franquicias de la NFL vivieron realidades ofensivas muy distintas, pero igual de impactantes. Mientras los Minnesota Vikings fueron blanco de una paliza humillante, los Las Vegas Raiders mostraron señales mínimas de mejora en su ofensiva tras un cambio de personal técnico; y los Washington Commanders produjeron uno de los momentos más espectaculares de la temporada gracias a la atrapada extraordinaria de Treylon Burks. En el complejo tablero de la temporada 2025, estas historias ofrecen más que simples estadísticas. Exponen narrativas humanas, decisiones cuestionables, promesas incumplidas y destellos de talento puro que mantienen viva la esperanza del juego.Treylon Burks: la redención en forma de una mano
Washington perdía el impulso tras la primera mitad frente a Denver. En una tercera oportunidad desde la yarda 5, Marcus Mariota lanzó un pase fade a la esquina de la zona de anotación. Ahí esperaba Treylon Burks, quien, pese a estar cubierto por Riley Moss, consiguió una atrapada de antología: saltó, se contorsionó en el aire, estiró su brazo derecho y, cayendo al césped, atrapó el balón con una sola mano. Fue su segundo touchdown como profesional y el primero desde 2022. El receptor, que venía de una cirugía en la misma mano, encontró así su reivindicación ante sus compañeros, aficionados y críticos. Cris Collinsworth, analista de NBC, no dudó en compararla con la icónica atrapada de Odell Beckham Jr. en 2014. De hecho, el propio OBJ reaccionó en redes sociales con un enigmático “13 13”, en referencia al número que ambos comparten. Burks había llegado al partido con apenas 4 recepciones para 72 yardas en la temporada. Su actuación no solo revivió su relevancia dentro del equipo, sino que también sirvió como chispa emocional en una campaña que no ofrecía demasiados momentos destacados para los Commanders.Raiders: luces de Brock Bowers, apagón en el resto
La era post-Chip Kelly empezó para los Las Vegas Raiders con una derrota de 31-14 ante los Los Angeles Chargers. Aunque Greg Olson asumió el rol de coordinador ofensivo interino, la producción del equipo fue escasa: apenas 156 yardas totales y un promedio de 3.4 yardas por jugada. El único punto brillante provino del ala cerrada novato Brock Bowers, quien atrapó 4 pases para 63 yardas y 2 touchdowns. Su primera anotación llegó con una ruta de esquina de 24 yardas que preparó el terreno para un pase de TD desde la yarda 5. Su segunda anotación, una espectacular recepción con una mano a seis yardas de la zona de anotación, fue el deleite numeral que salvó algo del honor de la franquicia.“Brock Bowers es un jugador tremendo, hace cosas que pocos pueden hacer. Tenemos que buscar más formas de darle el balón en espacio”, comentó el quarterback Geno Smith.Pero fuera de eso, todo fue desolación. Smith completó 18 de 23 pases para solo 165 yardas, fue interceptado una vez y fue presionado constantemente. El corredor Ashton Jeanty acumuló 31 yardas en 15 acarreos, con alarmantes cinco corridas sin ganancia o con pérdida. Las cifras tampoco ayudaron en tercera oportunidad: apenas 2 de 8 conversiones. La ofensiva, como dijo el entrenador Pete Carroll, está “a años luz de donde debe estar”.
Vikings: el caso preocupante de Max Brosmer
La posición más complicada para un novato es la de mariscal de campo, mucho más si debutas en Seattle contra una defensa feroz. Eso fue exactamente lo que vivió Max Brosmer, reclutado como agente libre tras su paso por la Universidad de New Hampshire y la Universidad de Minnesota. Brosmer fue titular debido al protocolo de conmoción cerebral en que se encuentra J.J. McCarthy. El resultado: 4 intercepciones, 0 puntos para Minnesota, 126 yardas aéreas en 30 intentos y 4 capturas. Es la primera vez en 18 años que los Vikings terminan un partido sin anotar (la última fue en 2007 contra Green Bay en una derrota 34-0). El entrenador Kevin O’Connell no se guardó palabras:“No podemos jugar al fútbol americano ofensivo como lo hicimos hoy, y esperar ganar en un lugar como este”.La debacle se agravó en una jugada icónica del colapso: tras recuperar un balón suelto y posicionarse en la yarda 13 de Seattle, Brosmer lanzó una intercepción devuelta 85 yardas para touchdown. Fue el punto de no retorno. “Tal vez estaba muy acelerado, no calibré bien los tiempos”, confesó Brosmer tras el partido. La ofensiva apenas acumuló 126 yardas y perdió el ovoide en cinco posesiones consecutivas en la segunda mitad. A todo esto, enfrente estaba Sam Darnold, ex QB de Minnesota, ahora con Seattle (9-3) y teniendo una temporada de ensueño. Minnesota, en cambio, se hunde con un récord de 4-8 y pocas señales de esperanza.
Un denominador común: ofensivas descompuestas
Si bien las historias de Commanders, Raiders y Vikings difieren en tono y contexto, existe un hilo conductor: tres franquicias atrapadas en laberintos ofensivos.- Washington sufrió la falta de consistencia en su línea ofensiva y la presión acumulada sobre un quarterback veterano como Mariota. Aun así, Burks emergió como destello dentro del caos.
- Las Vegas tiene en Brock Bowers una estrella en ciernes, pero el equipo carece de cohesión, protección y creatividad más allá de su tight end. El cambio de coordinador fue poco más que simbólico.
- Minnesota es la definición pura de un proyecto colapsado: sin QB titular, sin dinámica ofensiva, sin identidad. Y lo más alarmante es que el colapso parece estructural más que coyuntural.
¿Hay esperanza?
En medio de la debacle ofensiva generalizada, las franquicias buscan respuestas. Mientras unos se aferran a su talento joven como ancla (Bowers, Burks), otros ven cómo sus decisiones pasadas (dejar ir a Sam Darnold) los condenan en el presente. La NFL siempre ha sido un deporte de ciclos cortos e impactos dramáticos. Una atrapada puede revivir una carrera. Una intercepción puede sepultar un partido. Y una serie de decisiones erradas desde el despacho puede enviar a una franquicia al fondo de su división. Así, entre luces y sombras, la jornada nos reafirma que la ofensiva no solo depende de esquemas y talento, sino también de visión, paciencia y algo de fortuna. Algo que, al menos este domingo, parecía completamente fuera de alcance para Raiders y Vikings. Más noticias de la NFL aquí Este artículo fue redactado con información de Associated Press
