El lado oscuro de las apuestas deportivas: ¿hasta dónde llegan los riesgos de los 'prop bets'?

Con la legalización de las apuestas en Misuri, crecen los dilemas éticos y sociales alrededor de las apuestas de jugador, el escándalo en el deporte profesional y el riesgo de adicción

Las apuestas deportivas en Estados Unidos han dado un nuevo salto con la entrada de Misuri como su 39.º estado legalizado. Pero su debut no está exento de polémica. En medio de un auge sin precedentes del mercado, los "prop bets" —apuestas que se centran en el rendimiento individual de los jugadores— se han posicionado como una de las modalidades favoritas del público. ¿El problema? Los riesgos inherentes para los deportistas, las crecientes sospechas de amaños y un escenario ético incierto.

¿Qué son los 'prop bets' y por qué son tan populares?

Las apuestas de proposición o prop bets son aquellas que no están directamente relacionadas con el resultado final del partido, sino con sucesos específicos durante el juego. Ejemplos clásicos: ¿cuántos puntos anotará LeBron James? ¿Cuántos pases completos lanzará Patrick Mahomes? ¿Se logrará un jonrón en la primera entrada?

De acuerdo con Brad Humphreys, director del Center for Gaming Research and Development en West Virginia University, durante un mes del verano de 2024, los prop bets representaron más del 50% de las apuestas en una de las plataformas líderes del país.

Joe Maloney, vicepresidente ejecutivo de la American Gaming Association (AGA), lo resume así: “Son una manera cada vez más popular de mantener al fanático inmerso en el juego. No le interesan tanto los equipos, sino lo que hace su jugador preferido”.

El lado oscuro: amaños, sobornos y amenazas

Con la emoción llegan los escándalos. En las semanas previas al lanzamiento de las apuestas en Misuri, se destapó una alarmante serie de tramas relacionadas directamente con este tipo de apuestas:

  • Dos lanzadores de los Cleveland Guardians fueron acusados de aceptar sobornos para manipular su número de lanzamientos.
  • Un jugador de la NBA fue arrestado por filtrar información interna a apostadores.
  • La NCAA revocó la elegibilidad de seis jugadores de baloncesto universitario por influir intencionalmente en su rendimiento.

¿El denominador común? Las apuestas específicas sobre su rendimiento personal. A diferencia de una apuesta por el marcador final o el triunfo de un equipo, los prop bets colocan el foco en un solo deportista, lo que puede convertirlos en blanco de amenazas o incentivos para manipular.

Un negocio multimillonario con implicaciones éticas

Según la AGA, los operadores de apuestas deportivas recogieron más de $11 mil millones solo en los tres primeros trimestres de 2024, lo que representa un incremento del 13% respecto al mismo periodo de 2023. Si bien no hay estadísticas nacionales oficiales sobre el porcentaje de prop bets, su subida es evidente.

Lo que también crece es el riesgo para miles de jóvenes apostadores. Rachel Volberg, profesora de epidemiología de la Universidad de Massachusetts Amherst, advierte que estos tipos de apuestas, al ser rápidas y múltiples (especialmente junto con los parlays que combinan varias apuestas), aumentan la posibilidad de comportamientos adictivos.

En respuesta, el estado de Misuri ha destinado al menos $5 millones anuales para dar soporte a programas contra el juego problemático, una cifra significativa pero que muchos consideran insuficiente dado el tamaño del mercado emergente.

La percepción desde las autoridades

Estados como Nueva Jersey están considerando prohibir las prop bets enfocadas en jugadores. En Ohio, el gobernador Mike DeWine se ha manifestado arrepentido por haber firmado la ley que legalizó el juego, y ha pedido a los reguladores estatales que pongan fin a las microapuestas individuales.

En el caso de Misuri, se prohibieron apuestas individuales en partidos que involucran a colegios y universidades dentro del estado, lo que establece un “punto medio” entre una prohibición total y el libre mercado, según Jack Cardetti, portavoz de la Sports Betting Alliance.

Aunque bien intencionada, esta medida ha sido criticada por expertos como Nathan Novemsky, de Yale University: “Es un curita en una represa a punto de romperse. Los apostadores simplemente buscarán jugadores de otras universidades fuera del estado para sus apuestas individuales”.

Regulación y respuesta de la industria

La Comisión de Juegos de Misuri ha destinado a solamente tres empleados (y está buscando un cuarto) para todas las tareas de supervisión y control del nuevo mercado de apuestas, lo que ha levantado cejas en cuanto a su capacidad operativa.

Sin embargo, las empresas privadas también desempeñan un papel clave. Tras los escándalos recientes, la MLB (Major League Baseball) limitó las apuestas a máximo $200 por lanzamiento y prohibió su inclusión en combinadas.

Joe Maloney defendió estas medidas como parte de un mercado en evolución: “El hecho de que veamos ajustes en reglas y sanciones demuestra que las alertas están funcionando y que los operadores y ligas entienden los riesgos”.

La accesibilidad digital cambia el juego

Históricamente, los residentes de Misuri cruzaban la frontera hacia Illinois o Kansas para realizar sus apuestas digitales. La llegada de la legalización facilitará que lo hagan cómodamente desde sus casas.

Brett Koenig, residente de St. Louis, lo resume: “He esperado mucho este momento. Por fin no tendré que conducir 45 minutos para apostar en el partido del lunes por la noche”.

Entre el entretenimiento y la adicción

Existe una delgada línea entre el recreo digital y la adicción. Lo que comenzó como una novedad divertida —apostar si un jugador realizará un triple doble en un juego de NBA— se está convirtiendo en una dependencia para muchos.

Y es que los prop bets convierten cada jugada en un momento decisivo, cada segundo en una montaña rusa emocional. Con aplicaciones que notifican en tiempo real las estadísticas del jugador, los límites entre el aficionado comprometido y el apostador compulsivo se difuminan peligrosamente.

Rachel Volberg advierte que las plataformas diseñadas para maximizar la participación también pueden conducir a ciclos de apuestas problemáticas. En algunos casos, incluso los jugadores universitarios, seducidos por la presión externa o promesas de dinero rápido, terminan saboteando su carrera profesional.

¿Hacia dónde vamos?

Mientras los legisladores debaten sobre si endurecer las restricciones o dejar que el mercado se autorregule, una cosa está clara: las apuestas deportivas están aquí para quedarse. Y los prop bets, con su alto poder de enganche, también.

El reto para los próximos años no será erradicarlos, sino establecer límites éticos, tecnológicos y regulatorios que protejan tanto a los jugadores como al público.

La pregunta ya no es si debemos prohibir las apuestas de proposición, sino cómo convivimos con ellas sin romper la integridad del deporte.

“Lo realmente importante en este momento es entender que lo que parece solo un número en una pantalla puede poner en jaque carreras, ligas y hasta la salud mental de millones de fanáticos”, concluye Maloney.

Fuentes:

  • American Gaming Association
  • West Virginia University - Center for Gaming Research
  • Universidad de Massachusetts Amherst - Rachel Volberg
  • Declaraciones del gobernador Mike DeWine
Este artículo fue redactado con información de Associated Press