Michael Jordan vs. NASCAR: La batalla más inesperada que podría cambiar las reglas del automovilismo

El juicio antimonopolio que enfrenta a 23XI Racing y Front Row Motorsports contra NASCAR amenaza con sacudir los cimientos del deporte más popular en los óvalos estadounidenses

Michael Jordan entra al circuito legal de NASCAR

Para quienes solo conocen a Michael Jordan como el seis veces campeón de la NBA o el dueño de tenis icónicos, su incursión en el automovilismo puede parecer sorpresiva. Pero desde 2020, Jordan coes más que un aficionado: es copropietario de 23XI Racing, un equipo de la NASCAR Cup Series que ahora está en el ojo del huracán judicial.

Junto al equipo Front Row Motorsports, Jordan y su socio Denny Hamlin han llevado a NASCAR a juicio federal alegando prácticas monopólicas. En un tribunal de Charlotte, Carolina del Norte, se dirime si el modelo de negocio de NASCAR viola las leyes antimonopolio de Estados Unidos. Las implicaciones van más allá de dos equipos: podrían redefinir el modelo financiero y de gobernanza de la máxima categoría del automovilismo estadounidense.

¿Qué está en juego?

Este juicio no es simplemente una disputa contractual. Es el equivalente automovilístico de una rebelión contra el imperio. Ambos equipos se negaron a firmar extensiones de contratos bajo el sistema de "charters" de NASCAR, implementado en 2016 y comparable a franquicias en otras ligas deportivas.

Un charter otorga a cada equipo garantías fundamentales: un lugar asegurado en cada carrera del calendario y un porcentaje de las ganancias en premios. Es, en esencia, la puerta de entrada al ecosistema económico de NASCAR. Pero según los demandantes, esta puerta es injusta. Alegan que:

  • El sistema de charters no es permanente y puede revocarse arbitrariamente.
  • La distribución de ingresos favorece desproporcionadamente a NASCAR.
  • NASCAR controla todas las instancias del negocio: reglas, pistas, transmisiones y derechos.

"Es como tener que pagar por entrar a tu propia casa, pero sin saber si el dueño te cambiará la cerradura mañana", resumió un asesor del equipo 23XI Racing.

El modelo financiero de NASCAR, bajo la lupa

Los demandantes revelaron durante el proceso judicial que NASCAR obtuvo más de 100 millones de dólares en ganancias en 2024, mientras que sus equipos luchan por mantenerse a flote.

Jordan y compañía insisten en cambiar esta lógica. Ambos equipos corrieron como "equipos abiertos" esta temporada, logrando calificar para todas las carreras, pero perdiendo millones en premios por no contar con un charter. En otras palabras, cumplieron el rendimiento deportivo, pero no recibieron el retorno económico justo.

NASCAR responde: "Esto es parte del negocio"

NASCAR, por su parte, niega haber violado la ley. Argumenta que los charters simplemente son acuerdos comerciales, como cualquier franquicia en la NFL o NBA. Asegura que los nuevos contratos para 2025 incluso aumentarán los pagos a los equipos y mantiene que los equipos aún pueden competir como "open teams".

La defensa de NASCAR se apoya en que su modelo ha permitido el crecimiento de la categoría y en que existen mecanismos de entrada equitativos para nuevos inversores. El problema, según muchos expertos, es que esa supuesta equidad no se refleja en las cifras.

Un juicio con drama detrás del volante

Más allá de los argumentos técnicos, este juicio ha traído consigo un sinfín de revelaciones tensionantes. El proceso de discovery —la obtención previa de pruebas— destapó mensajes internos candentes entre ejecutivos de NASCAR que ridiculizan a dueños de equipos y al público del deporte.

  • NASCAR llamó al legendario dueño Richard Childress un "dinosaurio" e "idiota".
  • Un ejecutivo insinuó que "los fanáticos no saben leer".
  • Se revelaron amenazas indirectas contra la serie SRX, donde participan pilotos de la Cup Series durante el verano.

Del otro lado, también se encontraron comentarios poco diplomáticos. Un presidente de equipo de 23XI habría dicho que "Jim France debe morir para que recibamos condiciones justas". El propio Jordan bromeó diciendo que pierde más dinero en un casino del que paga a uno de sus pilotos.

El impacto de la presencia de Jordan

Jordan ha sido una figura clave, no solo en el reclamo legal, sino también en la percepción de la demanda. El jurado fue seleccionado entre múltiples candidatos, y algunos fueron descartados solo por admirar a Jordan. Uno argumentó: "No puedo ser parcial, me encanta Mike".

La presencia del mejor basquetbolista de todos los tiempos en el tribunal sacude los cimientos culturales de NASCAR, un deporte históricamente dominado por rostros blancos y conservadores. Jordan representa una nueva visión diversa, competitiva y empresarial que pone presión no solo legal, sino también pública.

¿Monopolio o estructura eficiente?

Para que 23XI y Front Row ganen este caso, deben probar que NASCAR ejerce control monopólico en la categoría. Eso implicaría probar que:

  • Ninguna otra alternativa viable existe fuera de NASCAR Cup Series.
  • El modelo de charter limita la libre competencia.
  • La participación en NASCAR es esencial para sobrevivir en el ámbito del automovilismo profesional.

En Estados Unidos, disputar un caso antimonopolio no es sencillo, pero muchos expertos señalan que se han dado precedentes donde las estructuras internas de las ligas han tenido que ajustarse. Quizá el más notable fue el caso de la NFL con la USFL en los 80, que terminó ganando... pero solo recibió un dólar simbólico.

Un desenlace que cambiaría las reglas

Si el juez declara que NASCAR opera como monopolio ilegal, las consecuencias serían sísmicas. Se podría:

  • Ordenar un rediseño del sistema de charters.
  • Repartir acciones de gobernanza a los equipos.
  • Facilitar la entrada de nuevos actores o ligas.
  • Hasta obligar a vender parte de NASCAR.

Y si NASCAR gana, Jordan, Hamlin y sus seis carros podrían quedar fuera de la Cup Series. Sus charters serían revendidos —el último reportado costó 45 millones de dólares— y el futuro del innovador equipo 23XI quedaría en entredicho.

Los fans, juez invisible

Mientras el veredicto se avecina, Denny Hamlin —piloto estrella y socio de Jordan— lo dejó claro:

“Nuestros fans han sido lavados del cerebro por las narrativas de NASCAR durante décadas. Las mentiras se terminan el lunes. Es hora de decir la verdad. Es hora de un cambio”.

Lo que se dirime en ese tribunal va más allá de contratos. Es una batalla por el alma del automovilismo estadounidense, donde Michael Jordan vuelve a jugar una final —esta vez, no con una pelota en sus manos, sino con el volante de la justicia en la pista más difícil de todas.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press