New Orleans Saints: ¿Reconstrucción o declive eterno en la NFC Sur?
Tras una nueva derrota agónica ante los Dolphins, los Saints dejan más dudas que certezas en una temporada que podría marcar un antes y un después en la franquicia
Un déjà vu doloroso en Miami
No se trató de un resultado inesperado. Los New Orleans Saints llegaron al partido contra Miami Dolphins con un récord de 2 victorias y 9 derrotas, y se marcharon de Florida con la decimosegunda derrota de la temporada tras caer 21-17. Pero lo que realmente caló hondo en los fanáticos del equipo no fue el marcador, sino la forma en la que se escapó el partido.
En vez de derretirse como nieve bajo el sol del sur de la Florida tras un 16-0 en contra al medio tiempo, los Saints reaccionaron admirablemente. Chris Olave atrapó un pase de touchdown, el debutante Charlie Smyth conectó un gol de campo de 56 yardas (proveniente del fútbol gaélico, ni más ni menos), y Devaughn Vele se transformó en héroe momentáneo con un touchdown al final del partido. Pero cuando se alinearon para la conversión de 2 puntos que empataría el juego, vino la debacle: una intercepción devuelta hasta la zona de anotación rival que selló el destino del juego.
Una temporada envuelta en frustraciones
Con esta última derrota, los Saints han sido contenidos en 10 de sus 12 partidos por debajo de los 20 puntos. La única victoria en ese tramo se dio contra Carolina, en la Semana 10, con un mezquino 17-7.
La falta de brillantez ofensiva es sintomática. Alvin Kamara ha estado lesionado. Taysom Hill, el arma multiusos del equipo, solo tocó el balón dos veces ante Miami: una carrera de 2 yardas y una recepción de 5. Es decir, sin impacto tangible. La ofensiva terrestre se ve gris, sumando apenas 81 yardas en 27 intentos, un pobre promedio que los ubica actualmente como la ofensiva #29 en yardas por tierra en la liga.
Kellen Moore y su primer año desafiante
Con solo dos triunfos en la temporada, Kellen Moore, en su primer año como entrenador en jefe, ha mostrado una mezcla curiosa de frustración e ilusión. “No comenzamos bien”, admitió tras el partido, aunque luego se enfocó en lo positivo: “Me encanta cómo lucharon nuestros muchachos.”. Pero el esfuerzo sin resultados empieza a agotar la paciencia de una base de aficionados acostumbrada a competir en años recientes.
¿Qué sí está funcionando?
- El pass rush sigue vivo: El ala defensiva Cameron Jordan logró dos capturas ante Miami y continúa liderando en su temporada número 15 como profesional. Chase Young y Bryan Bresee también sumaron una captura cada uno, dando señales de que hay talento en la línea defensiva. Actualmente, los Saints son 15.º en capturas de QB en la NFL, un punto brillante en un mar de mediocridad.
- Debuts prometedores: Charlie Smyth se presentó con una patada que dejó boquiabiertos incluso a los aficionados de los Dolphins. Devaughn Vele, de segundo año, atrapó 8 pases para 93 yardas y un touchdown. Su química con el quarterback Tyler Shough va en ascenso.
Y cuando nada sale bien…
No todo son malas intenciones. Algunos errores parecen simplemente producto de mala suerte o falta de timing. Tal fue el caso del intento fallido de conversión de dos puntos, una jugada que de haber salido bien habría llevado el partido al empate y probablemente a la prórroga. En su lugar, terminó siendo una jugada de 2 puntos para el rival. Una ironía cruel.
Al día siguiente, el equipo intentó pasar la página. Pero las estadísticas no mienten:
- 10 partidos con menos de 20 puntos anotados.
- 9 derrotas en esos juegos.
- Rendimiento ofensivo total que los ubica en el fondo de la NFL.
¿El final para algunas caras conocidas?
Con los días numerados, uno se pregunta: ¿será este el último año de Cameron Jordan con los Saints? A sus 36 años, es agente libre para 2026. Aunque sigue siendo productivo, no sería extraño verlo vestir otro uniforme la próxima temporada.
Problemas físicos que no ayudan
Las lesiones tampoco dan tregua. Alvin Kamara sigue fuera con problemas de rodilla. Justin Reid, uno de los pilares de la secundaria, también se lesionó la rodilla ante los Dolphins y podría perder tiempo significativo. Aun así, el cuerpo técnico ha evitado dar plazos concretos.
Una división que nadie quiere ganar
El sur de la NFC ha sido una de las divisiones más erráticas de la liga. Los Saints —con sus ínfimos dos triunfos— aún no están matemáticamente eliminados, pero dependen de perder menos y, más importante, de que los demás tampoco ganen.
Su próximo desafío será ante los Tampa Bay Buccaneers, quienes se aferran a un mínimo liderato divisional. Una derrota eliminaría virtualmente a los Saints de toda posibilidad de postemporada.
¿Reconstrucción o reinvención?
Muchos fanáticos se preguntan qué viene después. La era Sean Payton-Drew Brees quedó en el pasado. En esta etapa post-Brees, el equipo ha enfrentado inestabilidad en la posición más importante del campo: el quarterback. Tyler Shough ha mostrado actitud, pero no parece ser la “resolución” definitiva. La rotación constante no permite generar sinergias ofensivas ni liderazgo.
Lo ideal sería una reconstrucción estructural, donde el equipo decida enfocarse en el reclutamiento universitario para 2026 y liberar espacio salarial. La otra opción sería hacer cambios puntuales y darle una nueva oportunidad a Moore con un quarterback más sólido y veteranía recuperada en el backfield.
La cruda realidad: lo que antes era una anomalía, ahora es rutina
Los Saints solían ser sinónimo de éxito ofensivo. Hoy son una fotocopia borrosa de aquella versión ganadora. Lo que antes eran derrotas aisladas ahora son una tendencia recurrente: errores decisivos en momentos clave, perspectivas ofensivas limitadas y una defensa que hace lo que puede con lo que tiene.
¿Motivos para ilusionarse?
Aunque hay brotes verdes, como Vele, Smyth y la buena producción de la defensiva en ciertas facetas, hace falta una filosofía clara. ¿Qué equipo quieren ser los Saints en los próximos 2-3 años? Esa parece ser la gran pregunta que deberán responder esta próxima offseason.
Lo cierto es que la ventana para competir se ha cerrado esta temporada. Lo que queda es construir para el futuro o seguir cayendo en ese limbo de mediocridad en el que se encuentran tantos equipos que no se atreven a virar el timón.
