¿Cuentas Trump o Cuentas Trampa?: Análisis del polémico plan de ahorro infantil en EE.UU.
Un enfoque crítico sobre las 'Trump Accounts', su impacto real en la equidad económica y lo que esto revela sobre el futuro del capitalismo estadounidense
¿Qué pasaría si todos los niños recibieran un empujón financiero al nacer, sin importar si nacieron en Manhattan o en un barrio marginado de Detroit? Esa es la premisa detrás de una medida recientemente introducida en Estados Unidos, conocida como Cuentas Trump o Trump Accounts, parte de la legislación fiscal impulsada por Donald Trump durante su segundo mandato presidencial.
La idea es simple: dar a cada bebé nacido entre 2025 y 2028 un bono de $1,000 que se invertirá en el mercado bursátil y que el niño podrá usar al cumplir los 18 años. Pero detrás de esta propuesta aparentemente igualitaria, existen múltiples implicaciones sobre desigualdad, financiamiento público, y el papel del capitalismo en la lucha contra la pobreza. A continuación, analizamos esta medida desde sus fundamentos hasta sus posibles consecuencias sociales y económicas.
¿En qué consisten las 'Trump Accounts'?
Las Cuentas Trump son una especie de instrumento híbrido entre ahorro obligatorio y fondo de inversión, destinado a menores de edad. El gobierno federal otorga un bono inicial de $1,000 dólares para cada bebé nacido en territorio estadounidense entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028. Los padres pueden contribuir con hasta $2,500 anuales en ingresos antes de impuestos, siendo administradas por firmas privadas que invierten exclusivamente en fondos indexados de la bolsa estadounidense.
Además, ciertas zonas con ingresos medianos inferiores a $150,000 podrían recibir también un bono de $250 financiado por una donación privada del magnate tecnológico Michael Dell y su esposa Susan. No obstante, los fondos no pueden tocarse hasta cumplir 18 años y solo pueden utilizarse para gastos específicos como educación, compra de vivienda o creación de un negocio.
Contexto histórico: ¿de dónde viene esta idea?
La idea de apoyar financieramente a recién nacidos no es completamente nueva. Programas piloto similares a las Trump Accounts se probaron en California, Connecticut y el Distrito de Columbia bajo el nombre de “baby bonds”. Sin embargo, estos planes estatales estaban destinados a menores en situaciones de pobreza extrema, orfandad o afectados por la COVID-19. Además, eran gestionados por organismos estatales, no por bancos o firmas privadas.
La diferencia central de las Trump Accounts es su universalidad, al menos en teoría, y su privatización parcial. Además, se enmarcan en una lógica explícitamente capitalista: hacer que la ciudadanía desde temprana edad participe en la economía de mercado para contrarrestar lo que el expresidente Trump y sus aliados ven como un aumento preocupante del socialismo en la cultura política actual.
Un dato relevante proviene de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC), que reportó en 2022 que el 1% más rico de EE.UU. posee casi el 50% del valor de todas las acciones del país. Esta medida busca, al menos formalmente, democratizar esa participación accionaria.
Capitalismo contra socialismo: ¿misma receta para todos?
Uno de los argumentos principales del gobierno de Trump fue que estas cuentas permitirán combatir la creciente popularidad de figuras políticas socialistas —como Alexandria Ocasio-Cortez o Bernie Sanders— dándole a cada niño una porción del sueño americano capitalista: participación accionaria, propiedad y autogestión financiera.
En palabras de un asesor del exmandatario: “Si desde el nacimiento tienes una parte del Nasdaq, ¿por qué querrías más impuestos y más regulación?”
Sin embargo, este enfoque ha encendido las críticas de múltiples frentes. ¿De verdad una cuenta de inversión con $1,000 puede competir con la creciente desilusión económica de las generaciones jóvenes? Según una encuesta de 2023 de Pew Research, el 38% de los adultos entre 18-29 años en Estados Unidos tiene una imagen favorable del socialismo, y solo el 32% una del capitalismo.
Las limitaciones prácticas del programa
- Accesibilidad Diferencial: Las familias pobres probablemente no podrán aportar los $2,500 anuales. Por consecuencia, los hijos de familias ricas multiplicarán sus rendimientos y los de bajos recursos recibirán solo el bono inicial, ampliando aún más la brecha de riqueza.
- Uso restringido: No es dinero de uso inmediato ni flexible. Si un niño vive en pobreza extrema durante sus primeros 18 años, el dinero no puede utilizarse para cubrir necesidades básicas como alimentación o salud.
- Implicaciones fiscales: Aunque es dinero aportado por el Estado, las ganancias están sujetas a impuestos al momento del retiro. Irónicamente, el programa puede resultar en una mayor carga fiscal para beneficiarios de bajos ingresos que alcanzan ciertas metas.
¿A quién beneficia realmente?
El programa podría habría sido una oportunidad histórica para redistribuir riqueza equitativamente desde el nacimiento, pero en su estructura actual parece beneficiar más a quienes ya tienen recursos. Supongamos una familia que puede aportar $2,500 anuales durante 18 años en una cuenta con rendimiento promedio del 7%:
Proyección para una familia con capacidad de aporte:
- aporte anual: $2,500
- bono inicial: $1,000
- total después de 18 años (7% interés compuesto): $91,400 aproximadamente
Proyección para familia solo con bono inicial:
- aporte anual: $0
- bono inicial: $1,000
- total después de 18 años (7% interés compuesto): $3,570
La diferencia es abrumadora. Mientras una familia con recursos puede casi asegurar la cuota inicial de una casa para su hijo, otra apenas podrá costear una parte pequeña de la matrícula universitaria.
¿Una estrategia de marketing político?
Al igual que el Space Force o las reformas fiscales de 2017, algunos críticos sugieren que esta medida es más una estrategia política para proyectar imagen de innovación y populismo económico que una política pública eficaz. El hecho de que la apertura de cuentas no comenzará hasta julio de 2026 (es decir, muy cerca de las elecciones presidenciales) no ha pasado desapercibido para analistas políticos.
La presión para abrir las cuentas también recae en los padres. A partir de mayo, se espera el lanzamiento de un sitio web federal donde se podrá solicitar la cuenta. Pero al momento de escribir este análisis, muchos caminos logísticos del programa siguen sin claridad y el formulario del IRS (Formulario 4547) aún no está disponible.
Lo que se esconde detrás del espejismo bursátil
Las críticas más severas al programa apuntan a su esencia: una solución de mercado para un problema estructural. En lugar de expandir programas que ya han mostrado resultados –como Medicaid, cupones de alimentos o inversión directa en educación pública– se propone confiar ciegamente en los mercados financieros, mismos que históricamente agravan las desigualdades cuando se dejan sin reglas.
La economista Darrick Hamilton, uno de los impulsores originales del concepto de “baby bonds”, ha señalado que si el objetivo es crear equidad de riqueza, no se puede depender del capital privado o de la iniciativa personal. Se requieren herramientas universales y progresivas, accesibles desde la infancia y diseñadas para romper ciclos de pobreza intergeneracionales.
En ese sentido, las Trump Accounts parecen una versión edulcorada del “capitalismo para todos”, diseñada más para neutralizar críticos de izquierda que para cambiar las condiciones materiales de las generaciones más pobres.
¿Y ahora qué?
Durante un evento en la Casa Blanca en 2025, Michael Dell declaró: “Lo que más necesita el capitalismo es diversidad. Un sistema económico robusto debe incluir a todos”. Pero al analizar las Trump Accounts en su totalidad, la pregunta clave no debería ser cuántas personas participan de la bolsa, sino en qué condiciones lo hacen y con cuánto capital empiezan.
Quizás, entonces, estemos presenciando no una democratización del acceso económico, sino una simulación de inclusión que perpetúa las mismas jerarquías de siempre, envueltas ahora en una narrativa bursátil sobre meritocracia y libertad financiera.
¿Y tú? ¿Apostarías el futuro de tus hijos en Wall Street?
