El conflicto entre ciencia y desarrollo en el desierto de Atacama: ¿está en riesgo la ventana al universo?

Astrónomos de todo el mundo advierten que un megaproyecto energético podría comprometer uno de los cielos más oscuros del planeta y obstaculizar importantes descubrimientos científicos

Un cielo cada vez más amenazado

El desierto de Atacama, en el norte de Chile, es mucho más que una vasta extensión de tierra árida. Es un observatorio natural único en el planeta, un santuario para astrónomos que desde hace décadas viajan allí para observar el cielo más despejado y oscuro de la Tierra. Sin embargo, ese privilegio científico podría estar en peligro debido a un ambicioso proyecto de energías renovables.

En una carta abierta publicada recientemente, 30 destacados astrónomos internacionales, entre ellos el premio Nobel de Física 2020 Reinhard Genzel, manifestaron su preocupación por los planes de AES Andes, subsidiaria de la multinacional estadounidense AES Corp., de instalar un complejo de hidrógeno verde y energías renovables a tan solo 3 kilómetros del Observatorio Paranal, gestionado por el Observatorio Europeo Austral (ESO).

¿Por qué el Atacama es tan importante para la astronomía?

El desierto de Atacama concentra el 40% de la infraestructura astronómica mundial, debido a una combinación perfecta de factores:

  • Altitud elevada (entre 2.400 y 5.000 metros sobre el nivel del mar)
  • Bajas precipitaciones (uno de los lugares más secos del planeta)
  • Escaza nubosidad durante todo el año
  • Lejanía de grandes ciudades, lo que implica muy baja contaminación lumínica

Es un cóctel perfecto para la astronomía”, comentó Daniela González, directora ejecutiva de la Fundación Cielos de Chile. “Estos factores hacen de Paranal un lugar irremplazable para estudiar el cosmos”.

¿Qué propone el proyecto de AES Andes?

AES Andes planea desarrollar un proyecto a gran escala con las siguientes características:

  • 3.000 hectáreas de parques eólicos y solares
  • Una planta desalinizadora
  • Un nuevo puerto de embarque
  • Producción de hidrógeno verde, considerado un vector energético clave para la transición energética

Según AES, el proyecto cumple con las estrictas regulaciones del gobierno chileno sobre contaminación lumínica y será “totalmente compatible con las observaciones astronómicas”. Sin embargo, los expertos no están convencidos.

Las consecuencias científicas: una alerta global

Desde el ESO aseguran que la construcción de este complejo aumentaría la contaminación lumínica en un 35% y generaría una serie de otras interferencias:

  • Vibraciones del suelo que afectan la estabilidad de los telescopios
  • Más polvo en el aire, lo que reduce la visibilidad
  • Turbulencias atmosféricas artificiales que distorsionan la luz proveniente de las estrellas

En los mejores sitios astronómicos del mundo, las estrellas no titilan. Son estables. Cualquier turbulencia destruye esa característica”, advirtió Andreas Kaufer, director de operaciones de ESO.

“Si el cielo se ilumina artificialmente, ya no podremos hacer estas observaciones. Y si perdemos Paranal, todos lo perdemos. Ya no hay reemplazo”, añadió.

Un problema que traspasa fronteras

Este caso no es aislado. En todo el mundo, los observatorios astronómicos están siendo desplazados por el avance del desarrollo industrial y urbanístico.

“Los grandes observatorios están siendo acorralados. Primero fueron las ciudades, luego los polos industriales. Ahora, incluso los lugares más remotos como el Atacama o Hawái están bajo amenaza”, explicó Ruskin Hartley, director de DarkSky International, una organización estadounidense dedicada a combatir la contaminación lumínica.

Progreso vs. preservación: ¿es posible la coexistencia?

Los científicos firmantes insisten en que no se oponen al desarrollo energético, pero exigen que este se realice sin destruir un patrimonio científico global.

Creemos que el desarrollo económico y el progreso científico pueden y deben coexistir, pero no a costa del cielo más importante para la investigación del universo”, reza la carta.

Entre las investigaciones que se han realizado en Paranal se encuentra el estudio de agujeros negros, exoplanetas, supernovas y la expansión del universo. Estas observaciones han sido esenciales para misiones de la NASA, la ESA y otras agencias.

¿Qué dice el gobierno de Chile?

El proyecto de AES Andes se encuentra actualmente en evaluación ambiental, un proceso que podría tardar meses antes de aprobarse o no. Hasta ahora, no se ha anunciado la reubicación del proyecto ni se han presentado alternativas viables.

La presión sobre el gobierno chileno aumenta cada día. Numerosas organizaciones científicas, universidades y ONGs han expresado su rechazo y han solicitado que se declare la zona donde se encuentra el Observatorio Paranal como un área protegida del desarrollo industrial.

Chile es, hoy por hoy, uno de los pilares de la astronomía mundial. Perder las condiciones únicas que ofrece Atacama sería una pérdida no solo para ese país, sino para toda la humanidad.

¿Y si perdemos el cielo?

La Fundación Internacional DarkSky advierte que la contaminación lumínica aumenta un 10% cada año a nivel global. De seguir esta tendencia, muchos expertos coinciden en que, en menos de una generación, los cielos verdaderamente oscuros podrían desaparecer por completo del planeta.

“Estamos en una carrera contra el tiempo”, advierte Hartley. “La luz artificial está eliminando una de las últimas experiencias compartidas de la humanidad: mirar hacia las estrellas y preguntarnos por nuestro lugar en el universo”.

En un mundo marcado por la expansión de la tecnología y la necesidad de energía limpia, el caso del desierto de Atacama plantea una dilema complejo pero urgente: ¿cuánto estamos dispuestos a sacrificar en nombre del desarrollo?

Desde la cima de los telescopios de Paranal, esa pregunta resuena con una claridad tan profunda como el vacío del espacio estrellado que ha permitido explorar durante décadas.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press