La tragedia de Wang Fuk Court: corrupción, negligencia y una ciudad en alerta

El incendio más mortal en décadas en Hong Kong despierta la ira pública, expone fallas estructurales y saca a la luz una red de corrupción que amenaza con repetirse en múltiples residencias

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Un desastre que sacudió a Hong Kong

El 2 de diciembre de 2025, Hong Kong fue testigo del incendio más letal en décadas, ocurrido en el complejo de apartamentos Wang Fuk Court en el distrito de Tai Po. Al menos 156 personas perdieron la vida cuando las llamas se propagaron por siete de las ocho torres del complejo. Aunque las imágenes de humo y caos escandalizaron al mundo, la verdadera historia comenzó mucho antes del fuego.

¿Qué salió mal en Wang Fuk Court?

La investigación inicial reveló una combinación letal de materiales inflamables, condiciones meteorológicas adversas y fallos en los sistemas de alarma. El uso de paneles de espuma altamente inflamables como selladores de ventanas facilitó la rápida expansión del incendio, mientras que fuertes ráfagas de viento actuaron como catalizador.

Lo más alarmante fue que siete de veinte muestras adicionales tomadas posteriormente del sitio no cumplían con los estándares de seguridad, lo que indica un uso sistemático de materiales subestándar. A esto se sumó el hecho de que algunas alarmas contra incendios no funcionaron al momento del siniestro.

Corrupción y negligencia detrás de las llamas

Hasta el momento, la policía y la Comisión Independiente contra la Corrupción (ICAC) han detenido a 14 personas, entre ellas subcontratistas de andamios, directores de empresas de construcción y consultores involucrados en un proyecto millonario de renovaciones. Las acusaciones incluyen homicidio involuntario y negligencia grave.

Entre las principales sospechas figura la manipulación de licitaciones (bid-rigging) y la utilización de materiales de baja calidad para recortar costos y aumentar beneficios. El caso ha desatado una ola de preocupación sobre la integridad de otras renovaciones residenciales a lo largo de la ciudad.

Los residentes ya habían advertido sobre los riesgos

Documentos revisados por medios locales muestran que los residentes de Wang Fuk Court ya habían informado al gobierno sobre sus preocupaciones respecto a los materiales utilizados en la renovación. El Departamento de Trabajo afirmó que los certificados de calidad del material eran válidos y realizaron hasta 16 inspecciones desde el año anterior.

No obstante, eso no evitó la tragedia, lo que pone en entredicho la eficacia del sistema de supervisión. El politólogo John Burns, profesor emérito de la Universidad de Hong Kong, comentó: “Esto ha abierto una caja de Pandora. Todos estos problemas han sido barridos bajo la alfombra durante años”.

Una crisis que va más allá de un incendio

Para Willy Lam, analista político y miembro de The Jamestown Foundation, la furia del público no está centrada solo en los materiales usados, sino en la ausencia de supervisión por parte de los departamentos gubernamentales. “Esto es solo la punta del iceberg”, advirtió por su parte Jason Poon, un contratista convertido en activista que ha denunciado negligencias similares en otros proyectos.

El modelo de subcontratación en varias capas, muy común en Hong Kong, complica la rendición de cuentas. Mientras más niveles intervienen en un proyecto, mayor es el riesgo de pérdida de control sobre la calidad y la legalidad de la construcción.

El rol ambiguo del gobierno

Ante la presión, el jefe del Ejecutivo de Hong Kong, John Lee, anunció la creación de un comité independiente liderado por un juez para investigar el suceso. A pesar de ello, evadió responder si debería continuar en el cargo.

“Sí, necesitamos una reforma. Sí, hemos detectado fallos en distintas etapas. Por eso actuaremos con seriedad para tapar estos vacíos”, dijo Lee. Prometió revisar todo el sistema de renovación de edificaciones.

Ronny Tong, asesor del Ejecutivo, alegó que los verdaderos culpables son quienes deliberadamente infringieron la ley. “Este no es un problema de los encargados de hacer cumplir la ley”, dijo.

La opacidad como norma en el sector de construcción

La industria de la construcción en Hong Kong ha sido señalada por prácticas corruptas en múltiples ocasiones. Un estudio de 2020 del Journal of Construction Engineering and Management ya alertaba sobre las consecuencias de una cultura de colusión. Según este informe, el 65% de los grandes proyectos enfrentaron sobrecostos y retrasos significativos debido a licitaciones arregladas y mala supervisión.

El escándalo ha impactado tanto que las obras de renovación bajo la misma empresa involucrada en Wang Fuk Court han sido detenidas en 28 otros proyectos en toda la ciudad.

La represión frente al descontento

Pero el gobierno no solo ha actuado sobre contratistas; también ha tomado medidas contra quienes critican su gestión. La policía de seguridad nacional arrestó al organizador de una petición pública que exigía responsabilidades políticas por el incendio.

Esto ocurre en un contexto de férreo control político desde la promulgación de la Ley de Seguridad Nacional de 2020. Críticos aseguran que se está utilizando esta legislación como una herramienta para silenciar voces disidentes, especialmente cuando denuncian legítimas preocupaciones públicas.

Impacto social y político

El incendio de Wang Fuk Court ha dejado más que pérdidas humanas: ha sembrado un profundo sospechoso colectivo sobre la seguridad en viviendas públicas y la eficacia gubernamental. Además, la tragedia podría afectar la participación ciudadana en las próximas elecciones legislativas del 7 de diciembre. Analistas, como Jean-Pierre Cabestan, advierten una baja participación como protesta silenciosa contra el sistema “solo para patriotas” que rige desde Pekín.

“¿Le importa al gobierno de Hong Kong lo que piensa la gente? Debería. Si ignoran la opinión pública en este tema, es un grave error”, sentenció Burns.

¿Puede volver a suceder?

El director del Instituto de China de SOAS en Londres, Steve Tsang, lanzó la pregunta más inquietante de todas: “Lo que pasó en Wang Fuk Court, ¿puede pasar en otro lado?”

Si no se toman medidas concretas y transparentes, la tragedia de Tai Po podría no ser un caso aislado, sino el espejo de un sistema defectuoso que amenaza con nuevas catástrofes si no se reforma de raíz.

Una oportunidad forzada para el cambio

Tragedias como esta, aunque desgarradoras, tienen el poder de cambiar estructuras enteras. La ciudadanía honkonesa ha manifestado su desconfianza y su dolor. Ahora, queda en manos de las autoridades demostrar que están a la altura del reto: no solo reconstruir torres, sino anche reconstruir la fe pública. Solo un cambio profundo y honesto podrá evitar que la próxima noticia no sea otra tragedia cuidadosamente evitada.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press