Trump, Putin y la Paz en Ucrania: Claves de una Negociación Global en la Sombra
Los personajes detrás del intento más inusual pero activo para acabar con la guerra en Ucrania
Donald Trump ha relanzado su perfil internacional con una apuesta arriesgada y ambiciosa: negociar el fin de la guerra en Ucrania. Aunque muchos miran con escepticismo esta aspiración, los movimientos diplomáticos en los últimos meses muestran que la iniciativa no solo está viva, sino que se ha intensificado.
Desde encuentros en Florida hasta reuniones en Moscú, Ginebra y Abu Dabi, representantes de Estados Unidos, Rusia y Ucrania han multiplicado los contactos en busca de un acuerdo. A diferencia de gestiones diplomáticas tradicionales, esta vez el elenco de actores es fuera de lo común: magnates inmobiliarios, exmilitares, familiares presidenciales y viejos lobos de mar rusos.
¿Por qué ahora?
Con la guerra estancada y enormes pérdidas humanas y materiales (según la ONU, más de 500.000 personas han muerto o resultado heridas desde 2022), el flujo de ayuda internacional ha comenzado a flaquear. En ese contexto, Trump ha aprovechado el desgaste del conflicto para posicionarse como un factor de paz, usando como intermediarios a aliados cercanos y figuras no convencionales, lejos del protocolo diplomático clásico.
Steve Witkoff: el magnate reconvertido a negociador internacional
Poco conocido fuera de EE.UU., Steve Witkoff es fundamental en este proceso. A sus 68 años, es un amigo personal de Trump y su compañero habitual de golf. Aunque su experiencia está en el sector inmobiliario, ha actuado como negociador de facto en asuntos sensibles como Gaza y Ucrania. Sin necesidad de confirmación del Senado, Witkoff ha visitado Moscú en varias ocasiones recientes, convirtiéndose en una especie de ‘enviado informal’ de la Casa Blanca de Trump.
Según fuentes diplomáticas, Witkoff ha sido instrumental al canalizar mensajes entre ambos bandos y suavizar posturas, especialmente frente a emisarios rusos como Yuri Ushakov y Kirill Dmitriev.
Marco Rubio: de senador a jefe de la diplomacia
En una curiosa vuelta de tuerca política, el senador Marco Rubio ahora ocupa el cargo de secretario de Estado. Con una línea dura en temas exteriores, Rubio ha asumido el liderazgo de las conversaciones con Kyív y participó recientemente en Ginebra en una sesión clave para enmendar la propuesta inicial, ampliamente percibida como pro-rusa, surgida de los primeros borradores del plan impulsado por Trump.
En opinión de analistas como Thomas Graham, exasesor para Rusia del Consejo de Seguridad Nacional: “Rubio ha adoptado una postura rígida, pero entendiendo que sin concesiones mínimas, el conflicto no se resolverá”.
Jared Kushner: el yerno todoterreno
Jared Kushner, yerno de Trump y ex asesor principal, también ha retomado protagonismo. Aunque su perfil habitual está más vinculado a negocios y acuerdos en Medio Oriente (como los Acuerdos de Abraham), esta vez se ha reunido en Florida con enviados ucranianos y también viajó a Rusia para reforzar los nexos con el círculo íntimo de Putin.
Su influencia como interlocutor confiable y su conocimiento de los incentivos económicos y geopolíticos del Kremlin lo colocan como pieza clave en este rompecabezas diplomático.
Dan Driscoll: el inesperado negociador
Veterano de Irak y actual secretario del Ejército estadounidense, Dan Driscoll ha sorprendido al estar en el frente de estas gestiones. A sus 38 años, su cercanía con el vicepresidente JD Vance y su experiencia militar lo convirtieron en una cara creíble frente a Ucrania.
Fue Driscoll quien presentó personalmente a Volodymyr Zelenskyy el plan de Trump en Kiev, y luego enfrentó a emisarios rusos en Abu Dabi, donde discutieron detalles del posible desarme mutuo en zonas clave del este ucraniano.
Rustem Umerov: el rostro negociador de Ucrania
Tras la renuncia de Andrii Yermak, Umerov fue designado como jefe negociador del lado ucraniano. Exministro de Defensa y actual jefe del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, ha estado involucrado desde el inicio de la guerra en las rondas de negociación más trascendentes.
Umerov ha participado en todas las ciudades donde se han celebrado conversaciones recientes: Florida, Ginebra, Abu Dabi y Estambul. A pesar de presiones internas en Ucrania para no ceder ante el eje Washington-Moscú, su perfil pragmático lo ha mantenido en la mesa de diálogo.
Yuri Ushakov: el enviado con memoria histórica
Ushakov, actual asesor diplomático de Putin y embajador ruso en EE.UU. entre 1998 y 2008, es una de las figuras más duras pero más experimentadas del Kremlin. Habla inglés y danés, y conoce mejor que nadie las jugadas de Washington.
Su rol como facilitador de las conversaciones con Witkoff y Kushner ha sido tan esencial que, según informes, el propio Trump le habría enviado una carta personal agradeciendo su apertura durante las charlas en Moscú.
Kirill Dmitriev: el financiero convertido en diplomático
Director del Fondo de Inversión Directa de Rusia, Dmitriev fue fundamental en la gestación de vacunas contra la COVID-19. Hoy actúa como backchannel (canal secundario no oficial) entre Rusia y los círculos trumpistas. A pesar de estar sancionado por EE.UU., ha mantenido reuniones discretas con delegaciones estadounidenses en Emiratos Árabes.
Su participación ha generado polémica, pero él lo resume con una frase contundente: “Si puedo ayudar a evitar más muertes, vale la pena hasta sentarse con el diablo”.
Sergey Lavrov: la figura imbatible de la diplomacia rusa
Desde 2004 al frente de la Cancillería rusa, Lavrov se mantiene como pilar inquebrantable del enfoque duro del Kremlin. Participó en la primera reunión oficial conjunta con Estados Unidos en ese nuevo ciclo de diálogo en Jeddah, Arabia Saudita, en febrero de este año, y ha tenido varias conversaciones telefónicas privadas con Marco Rubio.
Lo que hace poderoso a Lavrov es su combinación de experiencia, dominio del inglés y un conocimiento enciclopédico de los equilibrios geoestratégicos. Ha insistido en mantener firmes líneas rojas, pero también ha aceptado que un conflicto indefinido no le conviene a nadie.
¿Es realista una paz negociada bajo esta configuración?
Según un sondeo del Atlantic Council en mayo de 2025, casi un 45% de los expertos encuestados considera viable una “paz congelada” —es decir, sin un acuerdo formal pero con cese de hostilidades— si EE.UU. ofrece garantías de seguridad a Ucrania e incentivos económicos a Rusia vía terceros países.
Trump, por su parte, ha declarado en actos públicos que “a mí me respetan todos, incluso Putin, y no quiero ver más familias americanas enviando dinero a una guerra sin fin”.
El nuevo tablero diplomático
- EE.UU. busca resolver dos guerras al mismo tiempo: Gaza y Ucrania.
- Múltiples negociadores informales compiten con los diplomáticos tradicionales.
- El Congreso estadounidense permanece dividido sobre si apoyar o bloquear un eventual acuerdo.
- Europa mira con recelo, especialmente Francia y Alemania, que no forman parte del núcleo de estas negociaciones.
Los próximos meses serán definitivos. Mientras algunos califican este proceso de improvisado o anticuado, otros reconocen que nunca antes un esfuerzo tan poco ortodoxo se sintió tan cercano a una posible solución.
