‘One Battle After Another’: El fenómeno cinematográfico que desafía las reglas de Hollywood
La película de Paul Thomas Anderson lidera la temporada de premios pese a su aparente fracaso comercial ― y redefine qué significa hoy ganar un Óscar.
Un triunfador inesperado en la temporada de premios
Con el arranque de la temporada de premios en Hollywood, hay un nombre que no ha dejado de sonar: “One Battle After Another”, del siempre fascinante y complejo Paul Thomas Anderson. Esta obra cinematográfica, tan ambiciosa como desafiante, se ha convertido en el caballo ganador de los principales galardones previos a los Óscar.
En apenas tres días, la película arrasó con los Gotham Awards (Mejor Película), los New York Film Critics Circle Awards (Mejor Película), y los National Board of Review, donde sumó premios a Mejor Película, Mejor Director, y actuaciones destacadas de Leonardo DiCaprio, Benicio del Toro y el debutante Chase Infiniti.
No es una moda pasajera. Parece que esta cinta, que ya ha sido apodada con humor “una premiación tras otra”, representa mucho más que una película popular entre críticos. Es una declaración de principios dentro de la industria.
Una historia que toca fibras sensibles
One Battle After Another se construye alrededor de una intensa narrativa padre-hija en medio de un contexto de resistencia política frente a un sistema opresor. La cinta arranca con una poderosa escena: un operativo en un centro de detención de inmigrantes que pone de inmediato al espectador contra las cuerdas.
El simbolismo es inevitable. Esta película llega en un momento en que Estados Unidos lidia con los debates migratorios y los conflictos sociales intensificados durante el segundo mandato de Donald Trump. Para muchos, la cinta es un grito de protesta, magnificado por el enfoque emocional y humano que Anderson suele imprimir en su obra.
Incluso críticos conservadores, como Ben Shapiro, han tenido que reconocer el poder de la cinta, vaticinando (aunque con ironía) que ganará todos los Óscar posibles.
Una rareza dentro de los Óscar
Más allá de su contenido social, One Battle After Another rompe esquemas por otras razones. Es un caso atípico por:
- Ser una mega producción de estudio, con un presupuesto de unos $130 millones.
- No haberse estrenado en circuitos de festivales, donde usualmente emergen los favoritos a premios.
- No haber sido un éxito rotundo en taquilla.
Aunque la película lleva $70.6 millones recaudados en Estados Unidos y $131.6 millones en el extranjero, los costos de marketing, estimados en otros $70 millones, hacen que haya dudas sobre su rentabilidad. Variety llegó a estimar que la película podría perder hasta $100 millones, cifra que Warner Bros. ha desmentido.
Esto pone a la cinta en una situación inusual: podría convertirse en la primera película en ganar el Óscar a Mejor Película siendo un “fracaso” financiero.
La elasticidad de los éxitos cinematográficos
Vale recordar que los grandes ganadores del Óscar han empezado a alejarse, con mayor frecuencia, del modelo tradicional de taquillazos. Películas como “Moonlight”, “Nomadland”, “Everything Everywhere All At Once” o la más reciente “Anora” — triunfadora en los Spirit Awards — redefinen qué significa una “mejor película”.
Incluso “CODA” (2022), que fue directamente a streaming, terminó siendo una gran victoria para Apple TV. El punto común es que estas películas dieron que hablar, aunque no todas fueron rentables… pero todas conectaron con una audiencia específica o con la crítica especializada.
Hollywood ya no premia sólo éxitos de taquilla. Hoy reconoce riesgo, autoría y visión.
Una inversión arriesgada, pero valiente
Invertir más de $200 millones (entre producción y promoción) en un drama político de casi tres horas, dolorosamente humano y sombrío, no es una jugada típica en 2024. Warner Bros. apostó por el prestigio artístico por encima del ROI del primer fin de semana.
En momentos donde lo que triunfa son universos de superhéroes, remakes o comedias ligeras, la existencia misma de One Battle After Another es un acto de rebelión.
Leonardo DiCaprio, que interpreta a Bob Ferguson, un exmilitar radicalizado que protege a su hija en un sistema hostil, lo resume en la línea que ya se ha hecho icónica:
“¡Viva la revolución!”
El sistema de premios: el circo y el termómetro
Aunque ninguna de las recientes premiaciones garantiza un Óscar, sí dan señales importantes. Entre las películas que llegan con ímpetu a la recta final están “Sinners” de Ryan Coogler y “Marty Supreme” de A24, además de propuestas independientes como “Train Dreams” y “Sorry, Baby”.
Por otro lado, en los Spirit Awards, cintas como “Peter Hujar’s Day”, “Lurker” y “Blue Sun Palace” están dando batalla en el cine “de autor” con presupuestos menores a $30 millones.
Aunque One Battle After Another quedó fuera de estos premios por su gran presupuesto, su dominio en espacios más tradicionales deja claro que la Academia estará bajo presión de premiar una película fuera de serie.
¿Hollywood aprendiendo nuevas lecciones?
Este año parece reafirmarse una paradoja instalada en Hollywood: cada vez es más difícil hacer películas adultas, con contenido denso y protagonistas humanos reales. Y cuando se hacen, muchas veces ni siquiera son vistas.
De hecho, títulos como “The Smashing Machine” o “Roofman” — con grandes aspiraciones — han pasado sin pena ni gloria por la taquilla estadounidense.
Eso hace que el “fracaso” relativo de One Battle After Another en términos económicos sea una victoria moral. Su mera existencia, su visibilidad, y su potencia narrativa recuerdan aquello que alguna vez hizo única a la industria: contar historias que importan.
Una película destinada a dejar huella
El éxito de One Battle After Another no está solo en sus premios ni en su potencial Óscar. Está en su capacidad de levantar debates, incomodar a quienes le huyen a lo político, y motivar discusiones sobre inmigración, justicia social y paternidad.
La cinta, aunque opacada por otros éxitos comerciales, probablemente se convierta en un referente estudiado en escuelas de cine y en nuevas generaciones de cineastas.
Como diría el propio Paul Thomas Anderson al recibir su premio en los Gotham:
“No sabía lo que estaba pasando… pero creo que ahora lo entiendo.”
La lucha continúa
Mientras esperamos las nominaciones oficiales al Óscar y la esperada ceremonia del 15 de marzo, hay algo claro: One Battle After Another no es una película más. Es una declaración, una alerta, y quizás la última gran película de su clase durante mucho tiempo.
Basta con ver el clima en el que se estrenó, las críticas ¿y por qué no? escuchar lo que dijo Leonardo DiCaprio al finalizar el rodaje:
“Esta es una película que no debía existir. Y por eso, era urgente hacerla.”
