¿Puede la IA Hacer Reír? Una Mirada al Humor Digital y sus Fronteras Creativas
Comediantes como Jon Lajoie y King Willonius exploran cómo usar la inteligencia artificial sin perder el alma del humor humano
Los nuevos comediantes digitales
Un bebé parlante con voz de locutor y su perro, protagonizando un podcast absurdo. Esta escena, que remite a la película “Mira Quién Habla” de 1989, es un ejemplo del tipo de contenido viral que circula actualmente en redes sociales gracias al uso de inteligencia artificial (IA). Detrás de esta sátira está el comediante Jon Lajoie, quien ha sabido sacarle partido a las herramientas generativas para dar vida a sus ideas, aunque con ciertas reservas.
“La IA no puede escribir humor”, afirma Lajoie. “No puede hacer nada de eso”. Y por ahora, eso le da tranquilidad. Sin embargo, existen otros creadores como King Willonius –alias de Willonius Hatcher–, que han abrazado completamente la IA como una aliada de la sátira moderna.
IA como pincel, no como artista
King Willonius se dio a conocer por su canción generada por IA “BBL Drizzy”, una parodia del rapero Drake en medio de su conflicto con Kendrick Lamar. Desde entonces, sus creaciones han abarcado desde dis tracks dirigidos a cadenas de comida rápida, como Popeye’s o Cracker Barrel, hasta parodias conceptuales con la ayuda de deepfake y síntesis de voz.
“Es muy similar a lo que hacen redactores para The Onion o SNL”, explica Willonius. “Primero encuentro el ángulo cómico, luego redacto algunas ideas base, y finalmente uso IA para visualizarlas”.
La clave, para él, es iterar constantemente. Pero nunca le pediría a un chatbot que escribiera el chiste directamente. “Las IA carecen de las sutilezas y complejidades necesarias para que un chiste realmente funcione”, concluye.
Entonces... ¿la IA no es graciosa?
La Dra. Michelle Robinson, académica especializada en estudios estadounidenses y comedia en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, cree que lo que produce la IA puede ser gramaticalmente correcto pero está “lleno de clichés”.
“Parece que domina la estructura básica de los chistes, pero se quedan cortos”, dice. “Lo que falta es la provocación o el riesgo calculado que hace que un chiste desate la carcajada.”
Empoderando a los artistas, no reemplazándolos
El profesor Caleb Warren, investigador en psicología del consumidor en la Universidad de Arizona, afirma que este desequilibrio deja espacio para que los comediantes reales brillen usando tecnología como aliada. “Las ideas que sostienen el humor aún vienen del comediante, pero las herramientas de IA permiten representarlas con rapidez y eficacia.”
Willonius comenzó a incursionar en la IA durante las huelgas de guionistas y actores en Hollywood en 2023. “Me metí de lleno porque no tenía nada más que hacer”, declara. “Empecé a aprender y practicar, y construí una audiencia”.
La otra cara del chiste: los retos éticos
Si bien algunos comediantes usan la IA para expandir su creatividad, otros la ven como una amenaza. Sarah Silverman y otros autores demandaron a los desarrolladores de chatbots por entrenar modelos con sus obras sin consentimiento. Zelda Williams, hija del célebre cómico Robin Williams, calificó como “repugnantes” los deepfakes que manipulaban la imagen de su padre.
“No están haciendo arte, están fabricando salchichas sobreprocesadas con la vida de otras personas”, escribió Zelda.
En 2023, los herederos de George Carlin también se enfrentaron judicialmente a creadores que usaron su voz generada por IA para producir un especial falso de varias horas.
La comedia como resistencia cultural
Existe, además, una corriente burlona dentro del mismo sector. En uno de sus episodios, “South Park” satirizó el futuro oscuro de los deepfakes y la pérdida del control narrativo. Por su parte, Lajoie probó generar un guion con IA a partir de ideas absurdas –como unas dentaduras postizas parlantes y un mapache filosófico–, y calificó el resultado como “aburridísimo”.
“Esa chispa creativa humana no puede imitarse –todavía–”, afirma. Aunque reconoce lo útil de estas herramientas para animaciones sencillas o ideas que de otro modo nunca desarrollaría, como pájaros en jeans o un podcast donde Jesús entrevista al Conejo de Pascua, defiende férreamente el rol del intérprete: “El humor depende del ritmo, la entrega y el punto de vista”.
La visión del capital de riesgo
La firma de inversión en tecnología Andreessen Horowitz organizó una galería en Nueva York dedicada a creaciones de IA, incluyendo trabajos de Lajoie y Willonius. Sin embargo, Lajoie prefirió no participar luego de expresar dudas sobre lo que denominó la “fase Napster” de la IA, en referencia a la caída de la plataforma de música tras demandas por derechos de autor en los 2000.
Marc Andreessen, fundador de la firma, ha sido un entusiasta del potencial de la IA en cine y comedia, y ha desestimado el rechazo de Hollywood tachándolo de “activismo woke”.
¿IA con punto de vista?
Tal vez la preocupación más latente no sea qué puede hacer la IA hoy, sino qué podría hacer mañana. “¿Las IA tienen realmente un punto de vista?”, se pregunta Lajoie. “Pueden imitar estilos, sí, pero...”.
Y concluye, medio en broma, medio en serio: “Cuando tenga un punto de vista real, es cuando deberíamos empezar a preocuparnos. Ya nos lo advirtió Terminator”.
Mientras tanto, el humor –ese arte humano de provocar la risa desde la imperfección, el riesgo y la empatía– sigue resistiendo, con o sin algoritmos.
