¿Cómo se dice? Palabras que en 2025 desafiaron la pronunciación de Estados Unidos
Desde líderes políticos como Zohran Mamdani hasta museos icónicos como el Louvre, estas palabras pusieron a prueba la fonética estadounidense
En un año marcado por eventos inesperados, discursos virales y disputas políticas, una batalla diferente también atrajo la atención de millones de personas en Estados Unidos: la lucha por pronunciar correctamente ciertos nombres y términos clave. Una lista publicada por la empresa de aprendizaje de idiomas Babbel y la compañía The Captioning Group reveló cuáles fueron las palabras más difíciles de pronunciar para periodistas, políticos e incluso comediantes en 2025.
Zohran Mamdani: ni el socialismo es tan complicado como su apellido
Con su llegada al despacho del alcalde de Nueva York en enero de 2025, Zohran Mamdani no solo rompió barreras políticas al convertirse en el primer alcalde musulmán, nacido en África y de ascendencia surasiática de la ciudad, sino que también se convirtió en un verdadero desafío fonético.
Babbel reporta que el nombre del político —correctamente pronunciado como zoh-RAHN mam-DAH-nee— fue constantemente enredado por presentadores y hasta sus rivales políticos. En un debate electoral, Mamdani corrigió a un confundido Andrew Cuomo recordándole: “El nombre es Mamdani. M-A-M-D-A-N-I.”
El problema es común, advierten lingüistas, cuando los nombres provienen de raíces lingüísticas no familiares para el hablante promedio. “Muchas de estas palabras provienen de idiomas distintos al inglés, y por eso requieren sonidos a los que no están acostumbrados,” explica Esteban Touma, experto cultural de Babbel.
El Louvre: el museo más famoso, la pronunciación más traviesa
La fuga de joyas de la corona francesa en el Louvre acaparó titulares internacionales; pero otra fuga se produjo en la dicción de muchos estadounidenses que intentaron mencionarlo. Aunque debería decirse LOOV-ruh, muchas personas tropezaron con la sutileza del sonido final.
En inglés, la sonoridad francesa del Louvre no es intuitiva. No se dice lu-ver, ni lou-ver, y el intento frecuentemente se queda corto. Como dijo Touma: "Adaptar la pronunciación extranjera es como aprender a bailar en otro ritmo. Si nunca has escuchado este tipo de música, tus pies naturalmente se confundirán."
Mounjaro y la moda farmacéutica que también juega con la lengua
Además de haber revolucionado el tratamiento de la diabetes y el control de peso, el fármaco Mounjaro (pronunciado mown-JAHR-oh) también se ha convertido en otra prueba de fuego para la pronunciación estadounidense.
Impulsado por celebridades y redes sociales, millones comenzaron a hablar de este tratamiento de inyecciones semanales, pero pocos sabían cómo decirlo apropiadamente. Mounjaro se unió a términos claves populares como “Ozempic” y “Wegovy” que también generaron confusión, pero la sonoridad peculiar de su nombre lo puso en el centro del debate fonético.
Otros nombres que complicaron la lengua este año
La lista se completa con nombres propios y términos técnicos o médicos que parecen inofensivos, pero que en televisión en vivo obligaron a más de un reportero a improvisar. Entre ellos destacan:
- Acetaminophen: Lo que en muchas partes de América Latina conocemos como paracetamol, en Estados Unidos se popularizó nuevamente por una advertencia de Donald Trump sobre su supuesto vínculo con el autismo. Se pronuncia: uh-SEE-tuh-MIH-nuh-fen.
- Alex Murdaugh: Este abogado condenado a cadena perpetua por el asesinato de su esposa e hijo fue constante fuente de noticias, pero su apellido —pronunciado AL-ick MUR-dock— generó múltiples errores, usualmente convertido en “Murdoh” o “Murdauch”.
- Éowyn: Esta tormenta que azotó Irlanda fue otro dolor de cabeza para los pronosticadores del clima. Pronunciado correctamente como ay-OH-win (tomado del nombre de un personaje de El Señor de los Anillos), fue malinterpretado en la mayoría de emisiones.
Cuando las celebridades también se confunden
El actor Denzel Washington sorprendió en 2025 cuando admitió que la pronunciación correcta de su nombre en realidad era DEN-zul (como su padre), pero que su madre había decidido pronunciarlo como Den-ZELLE para evitar confusiones familiares. Esto generó una ola de discusiones en redes sociales sobre cuántas otras celebridades son “mal pronunciadas” públicamente.
¿Importa pronunciar bien?
Para Zohran Mamdani, sí... y no. El nuevo alcalde ha dicho que no le molesta cuando alguien intenta decir su nombre bien y falla. El problema, explica, es cuando se hace con desdén o falta de respeto: “Una cosa es equivocarse, otra es burlarse mediante una falsa ignorancia.”
Momentos como estos sacan a la luz no solo las limitaciones del oído angloparlante, sino también los sesgos que pueden implicar negar sistemáticamente el esfuerzo por pronunciar correctamente las identidades culturales y étnicas ajenas.
Los errores fonéticos como reflejo social
Pronunciar mal puede ser humano. Pero cuando los errores persisten sobre nombres no-anglosajones, pueden revelar algo más que un mal hábito: una resistencia inconsciente —o consciente— al respeto lingüístico y cultural.
Estadísticas de Babbel muestran que más del 73% de las palabras mal pronunciadas en Estados Unidos en 2025 provienen de nombres y términos internacionales, y que en el 40% de los casos, los errores se repiten incluso tras ser corregidos.
Pronunciar es también incluir
“Decir mi nombre correctamente es una forma de inclusión”, decía en una entrevista reciente la senadora Pramila Jayapal, cuyo apellido también ha sido feldespacho de errores. “Cuando haces el esfuerzo, aunque falles, estás reconociendo que yo pertenezco plenamente”.
Este enfoque también ha llevado a instituciones a incluir guías fonéticas en comunicados oficiales y eventos. En la Convención Nacional Demócrata de 2024, los nombres de todos los oradores fueron listados con su pronunciación en letras fonéticas, algo que fue ampliamente celebrado.
¿Y ahora qué?
La popularidad global, las migraciones y la interculturalidad seguirán trayendo al vocabulario estadounidense nombres y términos cada vez más diversos. Aprender a decirlos bien no es solo cortesía, sino una forma de entender el mundo.
Después de todo, si podemos decir Supercalifragilisticoespialidoso, podemos aprender a decir Mamdani correctamente.
