“Five Nights at Freddy’s 2”: Una secuela más absurda que aterradora

El universo de Freddy Fazbear se expande en una película que fracasa en todos los niveles, desde el terror hasta la coherencia narrativa

La maldición de las secuelas: ¿más terror o más confusión?

Cuando se lanzó la primera entrega de Five Nights at Freddy’s en 2023, muchos fanáticos del videojuego original se emocionaron por ver a los icónicos animatrónicos cobrar vida en la pantalla grande. Sin embargo, la decepción fue inmediata. Ahora, con “Five Nights at Freddy’s 2”, la decepción da paso a la incredulidad: ¿cómo puede una franquicia con tanto potencial acabar en algo tan incoherente?

La nueva entrega, dirigida nuevamente por Emma Tammi y con guion del creador del videojuego, Scott Cawthon, intenta expandir el universo narrativo como si fuese el Marvel Cinematic Universe... pero con ositos de peluche asesinos.

Un argumento desastroso que apuesta todo a la nostalgia

La historia sigue a Mike (Josh Hutcherson), su hermana Abby (Piper Rubio) y la oficial Vanessa (Elizabeth Lail), personajes cuyo desarrollo es tan plano como un cartón. La trama se hunde en emociones no resueltas, flashbacks confusos y criaturas que oscilan entre lo tierno y lo absurdamente maligno.

¿El objetivo? Nada claro. Hay viajes mentales al pasado, la aparición de una criatura llamada The Marionette que prometía ser aterradora, pero se pierde entre las escenas y un intento forzado de conectar cada línea argumental con elementos del videojuego.

¿Animatrónicos o velocirraptores?

Uno de los puntos más ridículos del filme es la lógica cambiante de los animatrónicos: pueden avanzar torpemente como dinosaurios oxidados o desmaterializarse y reaparecer como ninjas detrás de una puerta de refrigerador. Esta inconsistencia rompe cualquier intento por generar tensión auténtica.

Elementos de terror reciclados y sin eficacia

El filme utiliza todos los clichés del terror: música de cajita, linternas que parpadean, puertas que se cierran solas... pero sin ningún tipo de ingenio. Incluso la aportación de Megan Fox como la voz de Chica pasa desapercibida, lo cual podría decir mucho sobre la edición de sonido o el guion mismo.

Todo esto hace que la experiencia sea más frustrante que aterradora. Como bien dice un personaje: “¿Qué clase de niño querría venir aquí?”

Comentario social disfuncional y personajes perdidos

La película intenta introducir subtramas emocionales y hablar sobre el trauma y el abandono, pero lo hace de forma tan torpe que parece más un melodrama escolar que una película de terror. Abby desea “arreglar a sus amigos” (los robots asesinos), Vanessa no ha lidiado con que su padre es el origen de todo el mal y Mike... simplemente está confundido todo el tiempo.

No hay estructura emocional sólida, cada escena parece surgida de una interpretación diferente del guion original. Se siente como muchas películas en una sola, ninguna particularmente buena.

La maleta para una tercera entrega ya está hecha (aunque nadie la pidió)

Como dicta el manual moderno de Hollywood, ya se insinúa una tercera entrega. El guion tiene la osadía de cerrar con pistas sobre un futuro aún más desafortunado, algo que quizá solo entusiasma a los inversores que buscan surfear la ola del ‘boom’ de adaptaciones de videojuegos. El público general, y especialmente los fans del juego, merecen mucho más.

Según datos de Box Office Mojo, la primera película recaudó más de $270 millones a nivel mundial, a pesar de las críticas mixtas. Esa cifra, sin duda, motivó a Universal Pictures a dar luz verde a esta secuela, pero los números no justifican una película sin alma ni dirección creativa.

¿El problema de fondo? Un mal entendido del material original

El videojuego Five Nights at Freddy’s se ganó su lugar en el corazón de los gamers gracias a su atmósfera tensa, mecánicas ingeniosas y lore oscuro. Adaptar esa esencia al cine requería más que disfraces gigantes y nostalgia: se necesitaba comprender el terror psicológico detrás del juego, algo que ninguna de las dos películas ha logrado capturar.

¿Cuál es el futuro del subgénero de adaptaciones de videojuegos?

Con éxitos como The Last of Us en HBO y películas como Sonic the Hedgehog que encuentran un equilibrio entre fidelidad y entretenimiento, queda claro que hay espacio para grandes adaptaciones de videojuegos. Pero “Five Nights at Freddy’s 2” es un retroceso que puede frenar el entusiasmo del público.

Y es que, hacer una buena adaptación de un videojuego no basta con vestir a actores con cabezas gigantes y poner música tenebrosa.

Un producto que pudo ir directo a DVD

Si existiera aún el formato de estreno en DVD como dominante, esta película habría llegado allí sin pasar por cines. La calificación PG-13 no ayuda a construir momentos de verdadero pánico, ni tampoco su duración de 104 minutos mal empleados. Una experiencia olvidable que mancha, aún más, la reputación de la franquicia en el cine.

¿Vale la pena?

  • Para fanáticos del videojuego: Solo si son completistas o extremadamente curiosos.
  • Para amantes del cine de terror: Mejor optar por clásicos del género o nuevas propuestas como Talk to Me o Hereditary.
  • Para familias o niños: Demasiado terrorífica para algunos, demasiado absurda para todos.

En definitiva, “Five Nights at Freddy’s 2” es el ejemplo perfecto de cómo una franquicia con potencial puede perder claramente el rumbo cuando se prioriza la franquicia por encima del cine.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press