¿Salud digital o vigilancia algorítmica? La apuesta del HHS por la inteligencia artificial despierta dudas

El Departamento de Salud de EE. UU. lanza una estrategia para adoptar IA, pero enfrenta críticas sobre privacidad, transparencia y liderazgo ideológico

Una nueva era tecnológica para la salud pública

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) ha dado a conocer una estrategia ambiciosa para incorporar inteligencia artificial (IA) en todos sus niveles operativos. Con una visión que busca "hacer más eficiente" su funcionamiento y potenciar la innovación en salud pública, este plan forma parte de una continuidad ideológica tecnológica impulsada desde la presidencia de Donald Trump, ahora con el respaldo del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.

No obstante, lo que a primera vista puede resultar un movimiento pragmático hacia la modernización digital del sistema de salud estadounidense, ha encendido las alarmas de expertos, analistas y miembros del propio movimiento Make America Healthy Again por sus implicaciones éticas, técnicas e ideológicas.

Los cinco pilares de la estrategia de IA del HHS

El documento de 20 páginas presentado por HHS establece los fundamentos para lo que describe como una transformación digital “centrada en el ser humano”. Los pilares principales del plan son:

  1. Gobernanza robusta de riesgos: Formar estructuras administrativas que evalúen el uso responsable de la IA.
  2. Infraestructura compartida: Diseñar y proveer herramientas de IA que puedan ser utilizadas entre divisiones.
  3. Capacitación del personal: Empoderar a los empleados con conocimiento y habilidades en IA.
  4. Normativa para investigación y desarrollo: Financiar la creación de estándares científicos para fortalecer el ecosistema de IA.
  5. Integración en salud pública y atención al paciente: Aplicar tecnología en la gestión de datos y la entrega de asistencia personalizada.

“Durante demasiado tiempo, nuestro Departamento ha estado atado por la burocracia y el trabajo innecesario. Es hora de eliminar estas barreras y unirnos para hacer a América sana de nuevo utilizando la tecnología”, escribió el vicesecretario del HHS, Jim O’Neill, en la introducción del plan.

ChatGPT para todos y una cultura de "probar primero"

Uno de los cambios operativos más notables es la habilitación del modelo ChatGPT para todos los empleados del HHS, con el objetivo de sensibilizar al personal en el uso de herramientas basadas en IA.

Esta democratización de acceso se ampara bajo una mentalidad de “try-first culture”, es decir, fomentar la experimentación antes que la regulación exhaustiva.

Pero estas decisiones llevan consigo un dilema: ¿Puede la innovación ir por delante de la ética, cuando se trata de datos médicos sensibles?

Una fuerza laboral habilitada por IA: ¿avance o riesgo?

Según el documento, ya existen 271 implementaciones activas o planificadas de inteligencia artificial dentro de las divisiones del HHS para el ejercicio fiscal de 2024. Se proyecta un incremento del 70% en 2025.

Entre las iniciativas más destacadas se encuentra el uso de IA para “brindar orientación médica personalizada y contextualizada” mediante el análisis en tiempo real de los expedientes médicos.

Esta propuesta, sin embargo, no ha sido bien recibida por todos. Algunos miembros del movimiento liderado por Kennedy Jr. se han mostrado especialmente escépticos con respecto a la colaboración con grandes empresas tecnológicas para acceder a información médica de la ciudadanía.

Privacidad de datos médicos: el talón de Aquiles

Oren Etzioni, fundador de una organización sin fines de lucro para combatir los deepfakes políticos y experto en IA, sostuvo lo siguiente:

“La estrategia del HHS tiene objetivos ambiciosos —infraestructura de datos centralizada, despliegue acelerado de herramientas digitales y una fuerza laboral habilitada por IA— pero esa ambición conlleva riesgos si está gestionando los datos más sensibles que poseen los estadounidenses: su información médica”.

Etzioni no dudó en señalar que bajo el liderazgo de Robert F. Kennedy Jr., quien ha sido acusado de negar ciertos principios científicos en el pasado, podría ser difícil garantizar estándares éticos y científicos “de oro”.

Darrell West, investigador senior del Centro de Innovación Tecnológica de la Brookings Institution, añadió:

“El plan promete mejorar la gestión de riesgos, pero omite detalles concretos sobre cómo se implementará. Se desconocen los mecanismos para proteger adecuadamente la información agregada que será analizada por sistemas de IA”.

La controversia: ¿IA para curar o para controlar?

Uno de los elementos más polémicos de esta estrategia es la intención de usar IA para acceder a históricos médicos en tiempo real con fines de diagnóstico. Aparentemente benigno y eficiente, este enfoque ha sido cuestionado por asuntos de consentimiento, vigilancia algorítmica y la “privatización” indirecta de este proceso sanitario.

El HHS ya ha sido señalado anteriormente por la forma en que ha manejado datos personales. Uno de los casos más sonados fue cuando transfirió información médica de pacientes de Medicaid a la agencia ICE (Inmigración y Control de Aduanas), hecho que originó protestas generalizadas. Aunque desde entonces se han implementado medidas, el episodio ha dejado cicatrices en la confianza pública.

El trasfondo político: de Biden a Trump y viceversa

Las políticas tecnológicas entre administraciones han mostrado un giro cíclico marcado. Durante la administración de Joe Biden, se emitieron órdenes ejecutivas que establecían límites y guías éticas para el uso de IA en el gobierno. Sin embargo, la llegada de Trump y la posterior reorganización del liderazgo del HHS bajo Kennedy Jr. han echado por tierra gran parte de esa precaución.

Mientras se incentiva a los empleados a adoptar asistentes de IA y se alienta una cultura más experimental, surgen fricciones entre la rapidez de innovación y la falta de supervisión fuerte.

IA médica bajo la lupa: ¿milagro o espejismo tecnocrático?

La promesa de sistemas automatizados que puedan diagnosticar enfermedades más eficientemente, personalizar medicamentos y optimizar recursos hospitalarios es atractiva. Sin embargo, como bien apuntan expertos, estas herramientas no están exentas de sesgos estructurales, fallos algorítmicos ni implicaciones legales y sociales profundas.

El temor más recurrente es la pérdida de soberanía sobre los datos personales. Tanto en Europa como en América Latina, la legislación tiende a ser más protectora con los datos de salud. En cambio, el paradigma estadounidense —muy influenciado por Silicon Valley— favorece el uso intensivo de datos a cambio de innovación.

¿Qué está realmente en juego?

El debate sobre la implementación masiva de inteligencia artificial en el sistema de salud estadounidense no es simplemente técnico. Al centro de este plan están valores clave: privacidad, transparencia, equidad, y la relación entre el gobierno, el ciudadano y las corporaciones tecnológicas.

Con más de 271 implementaciones de IA en curso en el HHS, y un crecimiento proyectado de casi el 70% en 2025, las decisiones tomadas ahora podrían transformar radicalmente la salud pública tal como la conocemos.

La oportunidad es inmensa, pero también lo es el riesgo. Si todo sale según lo planeado, Estados Unidos podría convertirse en un modelo internacional de administración sanitaria digitalizada. Pero si se descuida el control de daños, esta estrategia puede convertirse en un ejemplo temido de vigilancia de datos sin precedentes.

El tiempo dirá si esta apuesta tecnológica nos lleva a una sociedad más sana o más controlada.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press