¿Todos en el «Grupo de la Muerte»? La estrategia de los técnicos ante el Mundial 2026

El sorteo del Mundial 2026 desató un coro unánime entre los entrenadores: cada grupo es el más duro, cada rival es una amenaza, y nadie da nada por sentado. ¿Estrategia táctica o miedo genuino?

Por primera vez en la historia de la Copa Mundial de la FIFA, 48 selecciones competirán por el título más codiciado del fútbol en un torneo que se disputará en tres países: Estados Unidos, Canadá y México, del 11 de junio al 19 de julio de 2026.

Lejos de la emoción habitual tras los sorteos mundialistas, los discursos de los entrenadores este año comparten un tono muy diferente: miedo, prudencia, y un lenguaje táctico cuidadosamente ensayado. Lo que escuchamos en el Centro Kennedy de Washington durante el sorteo del 5 de diciembre de 2025 fue una exhibición de coach speak en su máxima expresión.

La retórica del «Grupo de la Muerte»

«Es un grupo difícil», «todos los rivales son complicados», «no podemos subestimar a nadie»... son frases que se repitieron como un mantra. ¿Pero realmente todos los grupos son tan letales? ¿O estamos presenciando una estrategia comunicacional diseñada para bajar la presión y blindarse ante una posible decepción?

El entrenador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, debutante en el banquillo del equipo nacional, fue muy claro: su Grupo D integrado por Paraguay, Australia y un clasificado por definir «será difícil». Su receta es simple: competir mejor que el rival en cada partido individual.

«Mi mensaje a los jugadores es: tenemos que competir mejor que Paraguay. Eso será difícil. Australia será difícil. Y el que se sume al grupo también será difícil», insistió Pochettino.

Y lo cierto es que, aunque esos equipos no figuran entre los favoritos, subestimarlos sería un error. En 2022, los estadounidenses sufrieron más contra selecciones que, en los papeles, debían ser accesibles.

Todos son favoritos... y todos temen

Didier Deschamps, técnico de la poderosa Francia y campeón en 2018, no mostró arrogancia al analizar a sus rivales en el Grupo I: Senegal, Noruega y un futuro clasificado.

«Sabemos que es un grupo muy difícil. No podemos relajarnos», afirmó, adoptando una postura previsiblemente cautelosa.

Su homólogo noruego, Ståle Solbakken, no dudó en destacar a Francia como «quizás la selección más fuerte de Europa», aunque enseguida agregó: «pero hay otros dos equipos en el grupo», como para no excluir a nadie.

Luis de la Fuente, entrenador de la campeona de Europa España, tampoco se dejó llevar por favoritismos. Su Grupo H —Uruguay, Arabia Saudita y Cabo Verde— podría parecer sencillo, pero él advirtió:

«La gente cree que hay grupos fáciles, pero el nivel es muy parecido. Será un Mundial histórico por el nivel excepcional. Estos partidos obligan a dar lo mejor de uno mismo».

¿Temor auténtico o blindaje público?

Esta retórica conservadora no es nueva. En el mundo del deporte, especialmente en fútbol, los entrenadores suelen usar este lenguaje para:

  • Evitar la complacencia en sus propios jugadores
  • Prevenir la sobreexcitación entre los aficionados
  • Reducir las expectativas públicas (y el riesgo de críticas si fracasan)
  • Mostrar respeto político a federaciones y rivales

Es una estrategia de manual, similar a la utilizada en otros deportes como la NFL, donde los entrenadores rara vez hacen promesas o predicciones tajantes.

Un Mundial con 48 selecciones: ¿calidad o cantidad?

Este Mundial representa la expansión más grande en la historia del torneo. Pasar de 32 a 48 países implicará una mayor diversidad, más historias y mayores audiencias, pero también puede diluir el nivel de competición.

No todos están convencidos de que la calidad se mantendrá con selecciones de menor trayectoria entrando al torneo. Sin embargo, esto también crea terreno fértil para sorpresas, «cenicientas» y batacazos que solo un torneo así puede ofrecer.

El calendario, por otra parte, será una maratón: 104 partidos en 39 días. Y eso también preocupa a los entrenadores, que deberán gestionar plantillas bajo condiciones físicas y mentales extremas.

La mentalidad del jugador también cambia

Tyler Adams, mediocampista clave de la selección estadounidense, dejó una reflexión muy interesante al recordar la edición anterior:

«No hay partidos fáciles en la Copa del Mundo. En el torneo pasado, nuestros dos juegos más duros fueron contra los que, en principio, eran rivales más ‘débiles’.»

Esta visión del jugador refuerza la estrategia de los técnicos: cada partido, sin importar el rival, requerirá la máxima concentración y preparación.

El valor estratégico del discurso del técnico

Más allá de lo que se diga en conferencias de prensa, la retórica de los entrenadores sirve para pequeños objetivos tácticos:

  1. Protección psicológica: Minimizar la presión mediática en entornos de alta exigencia.
  2. Motivación interna: Crear una mentalidad de «nadie nos regala nada», incluso si son favoritos.
  3. Juego político: Evitar roces con rivales o con la prensa internacional.
  4. Narrativa de humildad: Muy valorada en el fútbol moderno, donde el ego puede ser contraproducente.

Todo esto sin arriesgar mucho en términos reales.

Comparativas históricas: ¿cuántos “grupos de la muerte” reales hubo?

Tradicionalmente, la etiqueta Grupo de la Muerte se reserva para aquellos en los que tres o más selecciones tienen un historial fuerte y no pueden clasificarse todas por el nuevo formato del torneo.

Ejemplos notables:

  • Mundial 1982 – Grupo C: Italia, Brasil, Argentina
  • Mundial 1994 – Grupo E: México, Italia, Irlanda y Noruega (todos empatados a 4 puntos)
  • Mundial 2014 – Grupo D: Uruguay, Inglaterra, Italia y Costa Rica (que sorprendentemente fue líder)

Con 12 grupos en este Mundial y varios con plazas aún por definirse, parece exagerado que varios entrenadores consideren que su grupo es el más difícil.

Marketing, prudencia y espectáculo

En el contexto del Mundial más comercialmente ambicioso desde 1930 —con partidos en países como Estados Unidos y Canadá, de fuerte aparato mediático— es comprensible que todo lo que se diga sea medido, calculado y con un enfoque estratégico.

Los técnicos no hablan solo para sus equipos. Le hablan al mundo, a patrocinadores y a federaciones. Y en este escenario global, es más seguro parecer prudente que arrogante.

¿Qué podemos esperar ahora?

Más de lo mismo. A medida que se acerque el torneo, escucharemos más declaraciones de respeto mutuo, elogios cruzados y frases sobrias. Pero, en el fondo, todos saben quiénes son los verdaderos contendientes.

La emoción del Mundial radica justamente en eso: en que nada está escrito. Que un técnico celebre un sorteo aparentemente difícil puede ser una táctica. Pero al final, la historia de cada Mundial queda escrita en la cancha, no en los micrófonos.

¿Y quién ganará el Mundial 2026? Eso, ni el más inteligente de los entrenadores podrá anticiparlo. Pero seguro escucharemos cómo ese rival ‘supuestamente débil’ fue “muy difícil” de vencer.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press