Controversia en EE.UU.: Panel asesor cambia política sobre vacuna contra la hepatitis B en recién nacidos
La decisión de retirar la recomendación de vacunación al nacer desata un conflicto entre expertos médicos y un nuevo comité vinculado a posturas antivacunas
Por años, vacunar a los recién nacidos contra la hepatitis B el mismo día de su nacimiento fue la piedra angular de una política preventiva en EE.UU. Ahora, esa recomendación ha sido retirada por un nuevo comité asesor, generando reacciones encendidas dentro de la comunidad médica.
Una decisión que rompe con más de 30 años de consenso
En una votación controversial de 8 votos a favor y 3 en contra, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP, por sus siglas en inglés), decidió modificar una norma existente desde 1991: ya no recomendar la dosis de la vacuna contra la hepatitis B el día del nacimiento para todos los bebés. Esta nueva postura solo sugiere la vacunación inmediata en casos donde la madre haya dado positivo o no haya sido examinada para el virus.
El cambio ha generado un revuelo médico y político, pues este comité fue recientemente reformado por el Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido previamente por sus posturas antivacunas. En junio de este año, Kennedy destituyó a los 17 miembros del comité anterior para colocar nuevos integrantes, algunos con posturas abiertamente críticas hacia las vacunas.
¿Por qué se aplicaba la vacuna al nacer?
La hepatitis B es una infección del hígado causada por el virus HBV. Aunque en adultos suele resolverse en algunos meses, en infantes puede cronificarse, provocando un alto riesgo de cirrosis, cáncer hepático y muerte prematura. La transmisión vertical, es decir, de madre a hijo durante el parto, es una de sus vías más comunes de contagio infantil.
En 1991, siguiendo recomendaciones del ACIP, el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades) instauró la dosis al nacimiento como obligatoria a fin de erradicar progresivamente su transmisión. De hecho, desde esa instauración:
- Los casos de hepatitis B crónica en niños disminuyeron un 95% en EE.UU. (CDC, 2020).
- Se evitó una media de 5,800 infecciones infantiles por año.
La nueva postura del comité: ciencia o ideología
Los nuevos miembros del ACIP, escogidos por Kennedy Jr., argumentan que el riesgo de infección entre bebés de madres con resultado negativo en hepatitis B es "mínimo" y que no existe suficiente data de largo plazo sobre la seguridad de estas vacunas en neonatos. También mencionaron que muchos médicos aplican la vacuna sin presentarla como una opción discutible para los padres.
Pero esas justificaciones han sido contraatacadas con fuerza por expertos médicos.
El doctor William Schaffner, experto en vacunas de la Universidad de Vanderbilt y con décadas de experiencia en el ACIP, señaló:
“Este es el grupo que no puede disparar recto. Estamos dañando la salud pública al cambiar esta recomendación.”
Desconfianza generalizada en el nuevo comité
La decisión se produce en un contexto donde varios miembros del nuevo comité tienen antecedentes de participación en movimientos antivacunas.
Elizabeth Jacobs, del grupo defensor de salud pública Defend Public Health, no dudó en calificar la sesión del comité como:
“Una escena del crimen epidemiológico.”
Y el renombrado científico Dr. Peter Hotez, del Hospital de Niños de Texas, se negó a brindar una ponencia ante el grupo:
“El comité parece haber abandonado su misión basada en ciencia y medicina basada en evidencia.”
La postura oficial aún no es definitiva
A pesar de la votación del comité, la decisión aún no es definitiva. El director interino del CDC, Jim O’Neill, deberá decidir si adopta la nueva recomendación.
Sin embargo, históricamente, el CDC ha seguido la mayoría de las recomendaciones del ACIP. Y ahora que no existe un director formal del CDC, muchos temen que las decisiones pasen cada vez más por la oficina del secretario Kennedy.
Retroceso a un modelo abandonado
La lógica del comité parece querer regresar a un modelo anteriormente abandonado: solo vacunar a bebés en riesgo identificado. Pero en la práctica, este sistema falló estrepitosamente en los años previos a 1991.
- Se estima que 30–50% de las madres con hepatitis B no eran detectadas a través del monitoreo estándar.
- La estrategia de vacunación universal al nacer garantizaba cobertura ante errores humanos o registros médicos incompletos.
Desde la aplicación universal en 1991, la tasa de infección crónica en niños se redujo drásticamente en el país. Esto posicionó a EE.UU. entre los líderes globales en erradicación de hepatitis B en infantes.
Los argumentos detrás del voto
Durante el debate interno del ACIP, surgieron desacuerdos marcados:
- El doctor Joseph Hibbeln calificó la propuesta como “inconcebible” y se opuso repetidamente durante las sesiones.
- La doctora Cody Meissner afirmó: “Estamos haciendo daño al cambiar esta formulación, y voto no.”
Aun así, la mayoría votó por eliminar la pauta actual. Uno de los argumentos usados fue que a los 2 meses el bebé ha madurado fuera de la llamada etapa neonatal, y sería más seguro. Pero especialistas como Hibbeln replicaron que no se presentó evidencia sólida que respalde esta afirmación.
¿Qué implicaciones puede tener esta decisión?
Los efectos podrían ser profundos y preocupantes:
- Mayor número de infecciones no diagnosticadas.
- Pérdida de confianza en programas de vacunación.
- Retorno de enfermedades prevenibles que estaban casi erradicadas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y múltiples organismos internacionales recomiendan la vacunación contra la hepatitis B al nacer como pilar estratégico de salud pública.
Una nación dividida: ciencia vs ideología
Esta controversia refleja una creciente división dentro del sistema de salud estadounidense, donde decisiones científicas están siendo remodeladas por ideologías.
La preocupación de muchos epidemiólogos no es solo sobre esta vacuna, sino sobre la credibilidad disminuida de instituciones como el CDC. Si se desprestigia la evidencia científica por presión política o movimientos antivacunas, el futuro de políticas de inmunización está en juego.
Desde la pandemia, fenómenos como la desinformación y la pérdida de confianza institucional han cobrado fuerza en EE.UU. Con esta nueva decisión del ACIP, muchos temen un regreso a etapas oscuras para la salud pública.
Para el Dr. Schaffner:
“Estamos viendo una politización de la medicina que pone en riesgo a nuestros hijos y futuras generaciones.”
El destino de la vacunación al nacimiento en Estados Unidos está hoy en manos del director interino del CDC, pero el debate que ha desatado esta medida ya ha dejado una marca profunda en la esfera médica y en la opinión pública.
