La Corte Suprema, Trump y el auge del poder presidencial: ¿Una nueva era de gobierno unipersonal?

Un análisis profundo del avance del poder ejecutivo bajo la Corte liderada por John Roberts y cómo Donald Trump está aprovechando esta transformación para reformar la política estadounidense

El resurgimiento del poder presidencial: mucho más que una tendencia

En los últimos años, hemos sido testigos de un cambio profundo —y para muchos preocupante— en la dinámica del poder político en Estados Unidos: el fortalecimiento continuo del poder del presidente. Esta transformación no comenzó con Donald Trump, pero ha encontrado en él a su principal catalizador.

Bajo la conducción del presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, la Corte Suprema ha erosionado lentamente las limitaciones impuestas por el Congreso a la figura presidencial, muchos de las cuales fueron instauradas tras los escándalos del siglo XX con el objetivo de asegurar cierta independencia entre los poderes del Estado. Hoy exploramos cómo esta tendencia puede redefinir el gobierno de los Estados Unidos.

Humphrey’s Executor (1935): El baluarte bajo ataque

En 1935, tras un enfrentamiento entre el presidente Franklin D. Roosevelt y un miembro de la Comisión Federal de Comercio (FTC), la Corte Suprema dictó Humphrey’s Executor. En esta decisión, se estipuló que el presidente no podía despedir a los jefes de ciertas agencias federales independientes sin causa justificada. Fue un hito que buscaba resguardar el equilibrio entre poderes.

Pero el caso del despido de Rebecca Slaughter, comisionada de la FTC, reabre esta herida constitucional. La Corte actual podría eliminar este precedente de 90 años en su próxima decisión, impulsando aún más la autoridad del presidente para cesar a funcionarios sin justificación.

Trump, el gran vencedor del concepto del “ejecutivo unitario”

Durante la presidencia de Donald Trump, el concepto del “executive unitary theory” —la idea de que todo el poder ejecutivo pertenece exclusivamente al presidente— ha pasado de ser una curiosidad académica a una doctrina respaldada por decisiones judiciales.

Trump ha despedido con libertad a funcionarios de la FTC, la Junta Nacional de Relaciones Laborales, la Comisión de Protección del Consumidor y otras agencias. El argumento: son parte del Ejecutivo, y por tanto, deben estar bajo control absoluto del mandatario.

John Roberts y la reingeniería constitucional

No es secreto que el presidente de la Corte, John Roberts, ha liderado desde 2010 una cruzada judicial que ha reconfigurado el poder presidencial. En Seila Law v. CFPB (2020), Roberts escribió: “El poder de remoción del presidente es la regla, no la excepción”.

Y en 2024, en una decisión que bloqueó el enjuiciamiento de Trump por su intento de anular las elecciones de 2020, Roberts fue todavía más allá: incluyó el poder de despedir funcionarios como una de las facultades “conclusivas e irrefutables” del presidente, fuera del alcance legislativo del Congreso.

¿Qué dicen los historiadores constitucionales?

La doctrina del ejecutivo unitario se presenta como históricamente correcta y respaldada por los Founding Fathers. Sin embargo, académicos como Caleb Nelson, profesor de la Universidad de Virginia, difieren contundentemente. En un artículo reciente, dejó clara su postura:

“Tanto el texto como la historia del Artículo II son mucho más ambiguos de lo que la actual Corte sugiere.”

La profesora de Derecho Jane Manners, de la Universidad de Fordham, es aún más directa: “No estoy conteniendo la respiración”, dijo al referirse a sus expectativas de un fallo favorable. Ella y otros académicos presentaron amicus curiae detallando cómo la historia constitucional no respalda tal poder exagerado del Ejecutivo.

El caso de Lisa Cook y las implicancias para el Banco Central

La gobernadora Lisa Cook ha resistido el despido impulsado por Trump, quien la acusa, sin pruebas, de fraude hipotecario. La Corte ya ha sugerido que considera a la Reserva Federal diferente de otras agencias. Y aún así, el caso sigue abierto, y un posible fallo desfavorable podría impedir incluso su reinstalación judicial.

El juez Neil Gorsuch opinó hace poco que incluso si un funcionario despedido gana en tribunales, “probablemente solo tenga acceso a salarios atrasados, pero no a recuperar el puesto”.

Indiana como microcosmos del desencuentro interno republicano

La doctrina unitaria se refleja también en la lucha interna del Partido Republicano por el control del poder. En Indiana, el intento de Trump por reconfigurar el mapa electoral ha sido recibido con una ola de amenazas a senadores estatales republicanos que osaron disentir con él.

Ejemplos como el senador Spencer Deery, cuyo hijo fue blanco de un intento de swatting, o el senador Andy Zay, amenazado con una bomba falsa, muestran cómo se ha vuelto peligroso no alinearse al mandato presidencial, incluso dentro del propio partido.

Redistritación a la carta: una herramienta más del poder unipersonal

El esfuerzo de Trump por empujar una redistritación antes de tiempo —algo que normalmente se hace cada década— busca reforzar una mayoría republicana en la Cámara de Representantes. La propuesta incluye dividir Indianápolis en cuatro distritos republicanos, diluyendo el voto demócrata urbano. Esta estratagema recuerda los principios de gerrymandering tan criticados durante décadas.

“Tiene el tufo del engaño”, dijo la senadora Sue Glick, republicana opuesta al plan. La presión a los senadores recae incluso con listas publicadas por Trump con los nombres de quienes “necesitan estímulo para tomar la decisión correcta”.

El dilema conservador: ¿ideología o institucionalidad?

El núcleo de esta transformación es el dilema permanente: ¿debería el presidente tener control absoluto sobre los órganos ejecutivos —incluidos los que regulan, fiscalizan o limitan sus decisiones— o debería mantenerse un sistema de pesos y contrapesos verdadero?

Los conservadores tradicionalistas dentro del Partido Republicano, especialmente en estados como Indiana, parecen cada vez más incómodos con el poder absoluto que Trump busca ejercer, incluso si eso significa enfrentarse a amenazas, presiones y agresiones públicas.

¿Ruptura histórica o deformación constitucional?

La evolución del poder presidencial bajo la administración de Roberts tiene implicancias profundas. No se trata solo de una reinterpretación legal, sino de una reconfiguración de los cimientos del poder en Estados Unidos.

Si el fallo contra Humphrey’s Executor es eventualmente ejecutado, marcará un antes y un después. Las agencias reguladoras pasarán de ser bastiones de independencia a órganos completamente subordinados al Ejecutivo, y con un Congreso cada vez más polarizado y disfuncional, el equilibrio institucional podría inclinarse hacia una forma de presidencialismo sin freno.

La historia dirá si esta doctrina (antes marginal) era una corrección necesaria o el inicio del fin del sistema establecido por los Padres Fundadores.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press