¿Reducción de impuestos o estabilidad fiscal? El dilema millonario que enfrenta Hawái

El gobernador Josh Green enfrenta una encrucijada económica: mantener los recortes fiscales históricamente generosos o frenar una creciente crisis presupuestaria estatal.

Una promesa multimillonaria bajo presión

Las reformas fiscales propuestas en Hawái en 2023 fueron recibidas con entusiasmo por muchos residentes. El proyecto House Bill 2404, firmado por el gobernador Josh Green, prometía el mayor recorte de impuestos sobre la renta estatal en la historia del estado. Diseñado para ayudar a los residentes de bajos y medianos ingresos en una de las regiones más caras del país, el plan incluía aumentos progresivos de las deducciones estándar y una reducción gradual en las tasas impositivas.

Este ambicioso paquete tenía una misión clara: reducir la carga fiscal de los hogares promedio hawaiianos, muchos de los cuales luchan por mantenerse a flote en un mercado caracterizado por altos costos de vida y una vivienda inaccesible. Pero ahora, menos de un año después de su promulgación, el plan se tambalea.

Un golpe inesperado desde Washington

El gobernador Green ha advertido en reiteradas ocasiones que el estado enfrenta una presión financiera cada vez más alarmante. Según sus estimaciones, los recientes recortes presupuestarios federales costarán unos $3 mil millones en ingresos perdidos en los próximos seis años. Esta reducción dramática obliga al gobierno estatal a considerar medidas difíciles, incluyendo recurrir a su fondo de emergencia—conocido como el “rainy day fund”—para cubrir déficits presupuestarios que podrían alcanzar varios cientos de millones de dólares.

“La situación fiscal está evolucionando rápidamente”, dijo Green durante una reunión de gobernadores en Arizona. “Tendremos que evaluar si podemos mantener los beneficios fiscales planificados para los años futuros, especialmente para las personas con mayores ingresos”.

¿Quién realmente se beneficia de los recortes?

Para entender por qué el gobernador está considerando ajustes, hay que mirar las estadísticas de distribución de los beneficios fiscales. Según un análisis del Institute on Taxation and Economic Policy (ITEP), casi el 50% del ahorro generado por los recortes impositivos irá a parar al 20% de los contribuyentes con mayores ingresos, es decir, personas que ganan más de $147,000 anuales.

Incluso más preocupante, afirma Green, es que las familias con ingresos superiores a los $250,000 “ya recibieron beneficios fiscales significativos a nivel federal” y ahora podrían verse innecesariamente favorecidas por recortes adicionales a nivel estatal. Al limitar estos recortes para los contribuyentes de mayores ingresos, Green estima que el estado podría ahorrar hasta $1.8 mil millones.

Impacto fiscal a largo plazo

El problema radica en el diseño progresivo del plan. Las disposiciones fiscales se implementan gradualmente desde 2024 hasta 2031. Eso significa que el impacto en la recaudación estatal crecerá con cada año. En el año fiscal 2028, el estado perderá aproximadamente $1 mil millones en ingresos, cifra que aumentará a más de $1.1 mil millones en 2029, según proyecciones del Departamento de Impuestos de Hawái.

Para ponerlo en contexto, el fondo general del estado recauda unos $10 mil millones por año. Perder más del 10% de esos ingresos sería un golpe devastador a los servicios públicos, desde salud y educación hasta infraestructura y seguridad pública.

¿Un replanteamiento inevitable?

El giro del gobernador ha causado reacciones mixtas. Devin Thomas, director de impuestos y presupuesto en el Appleseed Center for Law and Economic Justice, apoya públicamente la idea de revertir parcialmente los recortes para los más ricos. “La intención siempre fue ayudar a las familias con ingresos bajos y medios. No hay justificativo para extender estos beneficios a los tramos altos”, argumenta.

Por otro lado, Tom Yamachika, presidente de la Tax Foundation of Hawaii, sugiere que Green está delineando una frontera clara: no tocaría los recortes para familias que ganan menos de $250,000, pero considera ajustables los beneficios para las que ganan más.

“Claramente hay efectos colaterales provenientes de Washington, y todos los estados lo están sintiendo”, afirma Yamachika. Sin embargo, también propone una alternativa: utilizar mejor los fondos federales subutilizados, particularmente los programas como Temporary Assistance for Needy Families.

El dilema político

Modificar o revertir partes de un recorte fiscal tan significativo no es tarea sencilla, especialmente en un ambiente político donde los impuestos tienden a ser un tema divisivo. “Nadie quiere ser el primero en levantar la mano y decir que hay que revertir los recortes”, dijo Thomas en una entrevista. “No es una postura popular, aunque muchos lo entienden”.

El gobernador ha sido cuidadoso en su posicionamiento. “No se ha tomado ninguna decisión todavía,” aseguró Green. “Es algo que debe debatirse con la Legislatura.” Su propuesta presupuestaria se espera para el 22 de diciembre, fecha que marcará el inicio de una controversia que definirá el futuro económico del estado.

¿Frenar los recortes salvará programas esenciales?

Green ha sido enfático en que no permitirá que la población pase hambre o enfrente la falta de vivienda. Reasignar recursos fiscales inicialmente destinados a beneficios para los más acaudalados podría ser la clave para financiar programas sociales cruciales en salud, alimentación, y vivienda.

“No se trata de aumentar impuestos”, argumentó Green. “Se trata de no profundizar aún más los recortes en un contexto donde ya hay beneficios significativos a nivel federal para los más ricos.”

En su entrevista en el programa “Spotlight Now”, el gobernador también señaló que, en lugar de eliminar recortes, lo más realista sería simplemente detener nuevas reducciones planeadas para los próximos años. “Continuar todos los recortes quizá sea viable; profundizarlos, no tanto”.

Lecciones de política fiscal y equidad

El caso de Hawái ilustra una tensión cada vez más común en la política fiscal contemporánea: el equilibrio entre aliviar al contribuyente y mantener servicios públicos sólidos. Cuando los recursos escasean, ¿quién merece verdaderamente recibir alivio fiscal?

Este debate es clave, no solo para Hawái, sino como espejo para otros estados que buscan atender las necesidades de sus poblaciones vulnerables sin caer en déficits insostenibles. El dilema continúa, pero una cosa está clara: no todos los recortes fiscales son iguales ni generan el mismo impacto social.

La discusión en el archipiélago nos deja una pregunta fundamental: ¿Qué debe priorizarse? ¿El alivio individual o el bien colectivo?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press