Atlanta Falcons: Un equipo roto con el futuro en juego

Tras ocho temporadas perdedoras y una humillación ante Seattle, los Falcons deben replantearse desde la raíz: ¿Es Raheem Morris el hombre para reconstruir Atlanta?

Una derrota que sella otro fracaso

Los Atlanta Falcons han entrado en los libros de historia… pero no por una hazaña que puedan celebrar. Con su derrota 37-9 ante los Seattle Seahawks, el equipo aseguró su octava temporada consecutiva con marca perdedora. Es un récord empatado dentro de la franquicia, que ya ha sufrido bastante en sus más de 60 años de existencia.

Frente a un estadio cada vez más vacío y un juego que se desmoronó en la segunda mitad, Atlanta recibió 31 puntos tras el descanso, reflejando un equipo sin rumbo ni intensidad competitiva. Directamente, han sido eliminados de la contienda por los playoffs.

La maldición de la mediocridad

Desde 2017, los Falcons no terminan una campaña con marca ganadora. Desde el 28-3 perdido en el Super Bowl LI, pareciera que el alma competitiva del equipo fue absorbida por esa histórica derrota. La era de Raheem Morris como entrenador en jefe tampoco inspira optimismo: con un récord de 12-18 (33-56 en su carrera), su permanencia parece pendiendo de un hilo, independientemente de lo que ocurra en el último mes de la temporada.

El desastre en el terreno

Hay muy pocos aspectos rescatables. La ofensiva sigue siendo inconsistente. El mariscal Kirk Cousins no ha estado a la altura de su contratación multimillonaria ($180 millones): completó apenas 15 de 30 pases para 162 yardas y dos intercepciones, ambas tras desvíos de balón.

Por su parte, la defensa fue una pasarela para los Seahawks, especialmente en la segunda mitad. Hasta jugadores experimentados como A.J. Terrell Jr., que sólo había permitido un touchdown aéreo antes del juego, fueron superados con facilidad. La desmotivación colectiva fue evidente.

Especialistas o especialistas en fallar

El apartado de equipos especiales fue el golpe de gracia. Por tercera semana consecutiva, Atlanta permitió un retorno de patada largo. Esta vez, fue un touchdown de 100 yardas por Rashid Shaheed para iniciar la segunda mitad, inmediatamente después de irse al descanso 6-6.

Intentando evitar un nuevo retorno, el pateador Zane Gonzalez terminó enviando el balón fuera de los límites, lo que colocó a Seattle en la yarda 40. Esa serie también terminó en touchdown. Para colmo, en la primera mitad tuvieron un gol de campo bloqueado.

“Hay que poner a otra gente, cambiar quién cubre, quién corre. No es culpa de un solo jugador, sino de un sistema mal ejecutado,” declaró Morris.

Lo poco que funciona

  • Biján Robinson: Corrió para 86 yardas en 20 acarreos, mostrando habilidad incluso en medio del desastre. Su rendimiento, sin embargo, se vio empañado por un fumble crucial que cambió el rumbo del partido.
  • Kyle Pitts: El ala cerrada atrapó seis pases para 90 yardas, luego de una buena semana anterior (82 yardas ante los Jets). Su valor como agente libre sigue al alza.
  • James Pearce Jr.: Primer novato desde Micah Parsons en registrar sacks en cinco partidos consecutivos.

Lesiones que complican aún más

El receptor estrella Drake London lleva tres partidos ausente por una lesión de rodilla, restando profundidad al ataque aéreo. En la defensa, Brandon Dorlus no jugó por molestias en la ingle y el novato Jalon Walker volvió a lesionarse.

Estadísticas que cuentan una pesadilla

  • 1 de 13: En conversiones de tercer down ante los Seahawks.
  • 31%: Tasa de conversión en terceros down este año, sólo superando a un equipo en la NFL.
  • 58%: Porcentaje de completación de Cousins en cuatro partidos como titular. Un declive alarmante.

“Hay que ejecutar mejor. Estoy deseando ver el video y analizar esas jugadas en tercera oportunidad. Nos estamos defraudando a nosotros mismos,” dijo el tacle ofensivo Jake Matthews.

¿Y ahora qué?

El calendario no da respiro: un partido de jueves por la noche frente a Tampa Bay les obliga a intentar limpiar la imagen en poco tiempo. Los Buccaneers (7-6) pelean por su división y tienen todo en juego; Atlanta, nada.

Pero más allá del próximo partido, la pregunta que se imponen los aficionados es clara: ¿qué será de los Falcons en 2026?

Los candidatos a una reconstrucción

Atlanta tendrá un espacio salarial considerable y buenas posiciones de draft. Se especula que podrían ir por un nuevo mariscal joven. Algunos nombres tentativos para el draft incluyen:

  • Caleb Williams (USC)
  • Drake Maye (North Carolina)
  • Michael Penix Jr. (Washington) – aunque con historial de lesiones

Pero nada de esto tendrá impacto si antes no se define quién construirá el proyecto desde la banca.

¿Fin de la era Raheem Morris?

En dos temporadas completas, Morris no ha logrado crear una identidad ofensiva ni defensiva. Su récord global de 33-56 no ayuda, y la tendencia muestra una falta de crecimiento real.

Opciones de reemplazo pueden incluir asistentes destacados como Eric Bieniemy (actual coordinador ofensivo de los Commanders), Ben Johnson (coordinador ofensivo de los Lions) o incluso DeMeco Ryans si termina su tiempo en los Texans.

Atlanta, un mar de frustración

Decir que la afición está desesperada sería poco. Los Falcons han perdido la confianza de una base que alguna vez soñó con la gloria. El estado del Mercedes-Benz Stadium, en buena parte vacío desde la primera mitad, envía un mensaje demoledor.

Los jugadores ya lo sienten. “Seguimos luchando por nuestros trabajos, por nuestras familias,” dijo el profundo Jessie Bates III. Pero la lucha luce vacía si no hay un proyecto claro, una esperanza tangible.

Hasta entonces, Atlanta no es más que un reflejo de lo que pudo ser, atrapado en el eterno retorno de temporadas mediocres y cambios de rumbo sin dirección.

Próximo paso inmediato: evitar terminar empatando el peor récord histórico con una marca de 4-13. El tiempo de evaluaciones ha llegado… y los aficionados ya no tienen paciencia.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press