De Kabul a California: La represión a inmigrantes afganos tras un solo acto violento

Una comunidad asediada por políticas migratorias cada vez más duras luego del ataque de un individuo

Una detención que conmociona

El 1 de diciembre en Sacramento, una escena cargada de tensión y miedo se desarrolló en las inmediaciones de una oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Giselle García, voluntaria de NorCal Resist, acompañaba a un inmigrante afgano a su chequeo rutinario con ICE cuando fue detenido de inmediato. Su esposa e hijos, esperando en el auto, quedaron consternados.

"Escuché cómo lo esposaban desde la sala de espera. Empecé a gritarle sus derechos a través de la pared: ‘¡Permanezca en silencio! ¡No firme nada!’, pero todo fue en vano. Cuando salí sin él, su esposa rompió en llanto", relató García.

Esta escena, que resuena como una película desgarradora y real, no es un hecho aislado. Desde el tiroteo cometido presuntamente por Rahmanullah Lakanwal —un afgano asilado— contra dos miembros de la Guardia Nacional en noviembre, autoridades federales han intensificado los arrestos de hombres afganos en Estados Unidos.

El caso que lo desató todo

Rahmanullah Lakanwal, de 29 años, fue identificado como el presunto responsable de haber disparado a dos miembros de la Guardia Nacional el 26 de noviembre. Lakanwal había obtenido asilo en Estados Unidos a principios de 2025 a través del programa federal Operation Allies Welcome, el cual fue creado tras la retirada caótica de EE. UU. de Afganistán en 2021.

Este caso no solo generó tensión nacional, sino que también sirvió como catalizador para la revisión exhaustiva de los migrantes afganos, muchos de los cuales llegaron al país huyendo de amenazas del Talibán, en su mayoría por haber colaborado con las fuerzas armadas estadounidenses.

En palabras del congresista demócrata Ami Bera, representante de Sacramento: “No podemos castigar a toda una comunidad por los actos de un solo individuo. Muchos de estos inmigrantes literalmente protegieron a nuestras tropas lado a lado.”

Sacramento bajo lupa: la represión comienza

Desde la fecha del tiroteo, múltiples organizaciones y voluntarios han documentado al menos una veintena de detenciones de afganos, la mayoría de ellas en el norte de California. Solo en Sacramento, se reportaron al menos nueve arrestos en el edificio federal donde los migrantes asistían a sus chequeos programados.

Muchos de los arrestados ya estaban cumpliendo con normativas migratorias rigurosas, utilizando dispositivos de rastreo como tobilleras electrónicas, o estaban en proceso activo de asilo, habiendo ingresado por la frontera con México de manera legal a través del sistema del gobierno conocido como CBP One.

¿Individuos peligrosos o víctimas de una narrativa?

Tricia McLaughlin, vocera del Departamento de Seguridad Nacional, defendió los arrestos argumentando que el gobierno se está centrando en “identificar y expulsar a terroristas y criminales ilegales que ingresaron a través de programas de libertad condicional creados bajo la administración Biden.”

Sin embargo, hasta el momento, no se han dado detalles claros sobre los antecedentes penales de la mayoría de los detenidos. Una abogada en California del norte, Wahida Noorzad, señaló que sus clientes —dos de los arrestados— no tienen expedientes criminales y se encontraban en actividad legal, colaborando con las autoridades y acudiendo fielmente a sus citas.

Otro abogado, Spojmie Nasiri, compartió cómo un cliente suyo, ciudadano estadounidense de ascendencia afgana, llamó aterrado mientras agentes migratorios rodeaban su casa. Tuvo que intervenir vía altavoz para aclarar que se trataba de un ciudadano estadounidense.

Entrevistas canceladas y solicitudes paralizadas

En Sacramento, en paralelo a los arrestos, también se ha vivido la cancelación de entrevistas para afganos con procesos de asilo o residencia en marcha. Según Iqbal Wafa, consultor migratorio, a su cliente se le dijo directamente que las entrevistas estaban suspendidas.

Esto contradice el funcionamiento usual de los procesos migratorios en Estados Unidos, generando una incertidumbre desgarradora para aquellos que ya han sobrevivido a guerras, persecuciones y largos viajes hacia lo que consideraban un lugar seguro.

Política migratoria bajo presión

La Casa Blanca ha dado señales de estar reevaluando toda la recepción de afganos durante los años anteriores. La secretaria de prensa Karoline Leavitt declaró el 1 de diciembre que la administración Trump está “reexaminando activamente” los antecedentes de todos los afganos admitidos desde 2021.

Este giro ha propiciado una serie de políticas más estrictas: suspensión temporal de nuevos trámites migratorios, limitaciones especiales para afganos, mayor revisión de antecedentes y, de facto, una especie de castigo colectivo por asociación étnica.

Impacto humano: familias rotas, miedo generalizado

La historia de la familia acompañada por Giselle García es solo una entre cientos. Al presenciar cómo el padre era detenido mientras esperaba pacientemente su cita, su pequeña hija consolaba a su madre diciendo: “Mami, no llores. Todo estará bien cuando papi vuelva.”

Este trauma se repite una y otra vez en comunidades donde muchos han construido nuevos comienzos desde cero. Voluntarios explican que día a día reciben llamadas de afganos temerosos, confundidos y sin recursos legales inmediatos para protegerse ante lo que consideran una persecución injustificada.

¿Es esta la imagen de justicia estadounidense?

El gobierno estadounidense lleva décadas posicionándose como adalid de los derechos humanos y el asilo político. No obstante, la situación actual invita a cuestionar esa imagen, especialmente cuando se está aplicando un lente de culpabilidad colectiva sobre una población entera por los actos de una sola persona.

La historia de Lakanwal debe investigarse, los crímenes deben ser castigados. Pero utilizarlo como razón para devastar a comunidades enteras que confiaron en la protección de Estados Unidos plantea preguntas éticas profundas.

¿Qué viene ahora para los afganos en EE.UU.?

Las organizaciones pro derechos inmigrantes buscan apoyo público, presión legislativa y representación legal urgente para evitar más detenciones injustificadas. También piden una evaluación objetiva de cada caso, sin tintes discriminatorios ni movimientos políticos reactivos.

En última instancia, muchos afganos llegaron tras colaborar con tropas estadounidenses. Si esas personas, que arriesgaron sus vidas por soldados norteamericanos, no pueden sentirse seguras, ¿quién podrá hacerlo?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press