El difícil ajedrez por la paz en Ucrania: ¿realmente hay voluntad de terminar la guerra?

Trump presiona, Zelenskyy resiste y Putin juega con el tiempo: ¿qué posibilidades reales existen de que Ucrania y Rusia lleguen a un acuerdo de paz en los próximos meses?

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

La guerra en Ucrania está entrando en su cuarto año completo desde la invasión a gran escala por parte de Rusia en febrero de 2022. A medida que las bajas humanas y la destrucción se acumulan sin una solución evidente en el horizonte, los esfuerzos diplomáticos se intensifican. Esta vez, el protagonismo lo tiene el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha desplegado lo que se considera su mayor intento por mediar la paz entre Kiev y Moscú.

Una tentativa de paz liderada por Trump

El reciente giro diplomático ha sido encabezado por el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, acompañado por su yerno, Jared Kushner. La pareja mantuvo una reunión de cinco horas con Vladimir Putin en Moscú, seguida por varios encuentros con funcionarios ucranianos en Florida. El objetivo: explorar una salida negociada al conflicto armado que ha devastado zonas enteras de Ucrania y ha provocado una crisis humanitaria de escala continental.

Sin embargo, las líneas rojas que condicionan esta paz aún parecen inamovibles. Y es que los requerimientos de ambas partes —Moscú y Kiev— chocan de forma frontal, dificultando cualquier tipo de compromiso mutuo.

Las exigencias del Kremlin

Vladimir Putin no ha ocultado sus ambiciones expansionistas. Sus condiciones para una resolución pacífica del conflicto incluyen:

  • El reconocimiento de todos los territorios ocupados en las regiones de Donetsk, Luhansk, Zaporiyia y Jersón como parte de Rusia.
  • El reconocimiento internacional de Crimea como territorio ruso, anexionada ilegalmente en 2014.
  • La retirada ucraniana de zonas del este que aún controla, pero que Moscú reclama como propias.
  • La renuncia oficial de Ucrania a integrar la OTAN.
  • La reducción del tamaño del ejército ucraniano.
  • El reconocimiento del ruso como lengua cooficial y de la Iglesia Ortodoxa Rusa como institución religiosa legítima en Ucrania.

Estas demandas han sido rechazadas categóricamente por Kiev, que las considera un intento de legalizar la ocupación agresiva de su territorio.

La postura ucraniana

Por su parte, el gobierno de Volodymyr Zelenskyy ha mostrado disposición a detener las hostilidades, pero con condiciones mucho más realistas y menos humillantes para su soberanía nacional:

  • Aceptar un cese de fuego en las líneas actuales del frente, sin renunciar formalmente al territorio ocupado.
  • Rechazar cualquier exigencia de ceder nuevas áreas que aún están bajo control ucraniano.
  • Mantener firme su deseo de ingresar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
  • Exigir garantías de seguridad de EE.UU. y Europa, ante eventuales nuevos ataques rusos.

Además, Zelenskyy ha acusado en reiteradas ocasiones a Putin de utilizar las negociaciones como un pretexto para ganar tiempo y permitir que sus tropas avancen lentamente por el este.

Una 'paz' a medida de Moscú: ¿peor que la guerra?

Algunos analistas ucranianos y europeos han calificado la propuesta desarrollada por Witkoff y Kushner como “sesgada en favor de Rusia”. El plan, del que se conocen escasos detalles, parecería sentar las bases para que se acepte en los hechos la ocupación rusa a cambio de una promesa de cese de fuego y estabilidad futura, sin soluciones concretas sobre la devolución de los territorios ni castigos por crímenes de guerra.

Un diplomático europeo anónimo citado por Reuters comentó que “una paz prematura puede convertirse en una garantía de guerra futura”. Ucrania no tiene garantías de que Rusia no volverá a atacar una vez logradas sus metas actuales, sobre todo si su país queda debilitado militarmente o aislado internacionalmente.

Trump, la presión y las elecciones

Trump, candidato para las elecciones presidenciales de noviembre de 2024, ha expresado varias veces su impaciencia con Zelenskyy. En una reciente intervención desde su resort en Mar-a-Lago declaró:

“Rusia está, creo yo, conforme con el plan, pero no estoy seguro de que Zelenskyy lo esté. Su gente lo ama, pero él ni siquiera lo ha leído”.

El comentario generó incomodidad en el gobierno ucraniano, que ha sido cauteloso en sus declaraciones y no ha dado muchas pistas sobre qué partes del plan resultan más problemáticas.

La presión sobre Zelenskyy también es interna. En los últimos meses, encuestas en Ucrania revelan cierto cansancio en la población tras años de guerra, aunque más del 80% de los ciudadanos siguen apoyando el mantenimiento de la lucha por la integridad territorial del país (fuente: Kyiv International Institute of Sociology).

Putin y la estrategia de “trabajo sucio con reloj en mano”

Putin, por su parte, ha mantenido una actitud ambigua frente a la propuesta de Trump. Aunque agradeció públicamente los esfuerzos de Estados Unidos, también señaló que “hay puntos inaceptables que deben revisarse”.

Mientras tanto, Rusia continúa su campaña bélica utilizando drones iraníes Shahed y misiles hipersónicos como el Kinzhal, en ataques semanales dirigidos contra infraestructuras civiles y estratégicas en Kiev, Járkov y Odesa. Estas operaciones son simultáneas a cualquier posible negociación, lo que muestra una estrategia de desgaste más que de conversación genuina.

En palabras de la analista política rusa Tatiana Stanovaya, “Moscú no negocia para rendirse, negocia para ganar tiempo”.

¿Es posible una paz donde nadie gane (ni pierda)?

La clave parece residir en diseñar una estrategia que no implique la humillación total de ninguna de las partes pero que respete el derecho internacional y la soberanía de Ucrania.

Expertos como Fiona Hill, asesora del Consejo de Seguridad Nacional bajo tres presidentes de EE.UU., sostienen que:

“Solo una amenaza real de aislamiento y pérdida económica forzará a Putin a ceder algo. La paz impuesta con premios al agresor es una receta segura para más guerras futuras.”

El miedo más grande en Europa y EE.UU. es que un mal acuerdo diplomático pueda sentar un precedente geopolítico. Si Rusia logra legitimarse mediante la fuerza, ¿quién frenará a China en Taiwán, a Turquía en el Cáucaso, o a Irán en Siria?

Ningún camino claro, solo tiempo y desgaste

Aunque la diplomacia se ha reactivado con fuerza, todos los involucrados en el conflicto saben que el tablero actual no ofrece una victoria clara a corto plazo. Rusia sigue avanzando lentamente, Ucrania resiste con valentía y apoyo internacional limitado, y EE.UU. debe equilibrar su narrativa electoral con su rol geoestratégico.

La guerra en Ucrania, como tantas otras, se encuentra en un punto de inflexión donde la política, la imagen pública y el cálculo militar forman un cóctel peligroso. Si no se alinean intereses sólidos y comunes, la paz podría estar más lejos incluso de lo que parece.

Mientras tanto, las familias ucranianas siguen enterrando a sus hijos, y las ciudades, ya casi irreconocibles, siguen esperando el silencio de los misiles.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press