El renacer de los Vikings y la constancia de los Rams: dos relatos opuestos en la misma temporada

Minnesota saborea una victoria sanadora mientras Los Ángeles demuestra su constancia bajo presión

La Semana 14 de la NFL nos dejó dos historias muy distintas, pero igualmente reveladoras. Por un lado, los Minnesota Vikings por fin rompieron su mala racha con una aplastante victoria frente a los Commanders. Por el otro, los Los Angeles Rams reafirmaron su candidatura a los playoffs al vencer con contundencia a los Cardinals, incluso sin su entrenador principal Sean McVay al 100% de salud. Ambos partidos ofrecen mucho material para analizar, desde el crecimiento del novato J.J. McCarthy hasta la sólida estructura táctica de los Rams. Acompáñanos a desmenuzar ambos encuentros en esta análisis de lo que funcionó, lo que aún falta por pulir y lo que estos dos equipos nos enseñan sobre resiliencia en la NFL.

McCarthy encuentra la calma en el caos

La temporada de los Vikings ha sido un sube y baja emocional, impulsada por una ofensiva inconsistente y una rotación constante en la posición de mariscal de campo. Sin embargo, en la semana 14, todo encajó. J.J. McCarthy, en su séptima titularidad como profesional, lanzó para tres touchdowns, completó 20 de 25 pases y no cometió errores de balón. Fue el tipo de actuación que los entrenadores sueñan cuando ponen su confianza en un joven talento.

“Siempre supe que ese potencial estaba ahí”, dijo McCarthy al término del juego. “Pero aún estoy lejos de donde quiero llegar”.

Una ofensiva por fin funcional

Los Vikings no solo ganaron, sino que lo hicieron con autoridad: 31-0 ante Washington. La clave estuvo en el arranque: una serie de touchdown de 61 yardas en siete jugadas, seguida por una de 98 yardas en 19 jugadas que duró 12 minutos y 1 segundo, la posesión más larga en la NFL en cuatro años. Esa segunda serie incluyó cinco conversiones en tercera oportunidad y culminó, simbólicamente, con una sólida conexión entre McCarthy y Jordan Addison de 21 yardas.

“Jugó un fútbol ganador”, declaró su entrenador Kevin O’Connell. “Protegió el balón, leyó bien sus opciones y encontró lanzamientos grandes en primeras y segundas oportunidades”.

Una defensa dominando en silencio

El resurgir ofensivo vino acompañado de otra actuación estelar de la defensa vikinga. Por segunda semana consecutiva, dejaron a su oponente con menos de 100 yardas aéreas. De hecho, han mantenido a sus rivales por debajo de las 200 yardas en 10 de 13 juegos esta temporada. Jayden Daniels, mariscal de los Commanders, fue contenido y eventualmente salió del partido por lesión en el tercer cuarto.

Lo que necesita mejorar: protección al mariscal

A pesar del progreso visible, McCarthy aún fue capturado cuatro veces. Minnesota tiene el tercer peor índice de capturas permitidas en la liga con un 12.1%. Esta estadística revela un riesgo latente para el desarrollo del joven quarterback.

Una figura callada y fundamental: C.J. Ham

Quien realmente brilló sin estar en el centro del espectáculo fue el fullback C.J. Ham, que participó en el 40.6% de las jugadas ofensivas, su mayor porcentaje en cuatro años. Además de brindar bloqueos vitales en el juego terrestre, evitó un posible ‘safety’ bloqueando un blitz en una jugada que permitió a McCarthy correr para primer intento.

¿Y Justin Jefferson?

El talentoso receptor apenas tuvo cuatro recepciones para 15 yardas en los últimos dos juegos. Pero no fue por falta de voluntad: intentó reingresar al campo en la última serie ofensiva, aunque el cuerpo técnico evitó el riesgo. “Fue una conversación difícil”, contó O’Connell. “Justin no quería salir del juego”.

Estadística clave: el número 5

Con esta victoria, los Vikings se convirtieron apenas en el quinto equipo desde 1966 en lograr un blanqueo luego de haber sido blanqueados en el juego anterior, según Sportradar.

Rams: eficacia estructural incluso bajo presión

En Los Ángeles, el cuento fue diferente. Sean McVay, su exitoso entrenador, se enfermó y se separó del equipo en la preparación del partido. Aun así, los Rams ganaron 45-17 en Arizona, sumando su séptima victoria en ocho juegos y regresando al primer lugar de la Conferencia Nacional.

“Extrañé buena parte de la preparación el sábado”, confesó McVay, aunque destacó el trabajo conjunto con Mike LaFleur (coordinador ofensivo) y Matthew Stafford: “Hicieron un trabajo fenomenal para asegurarse de que no bajáramos el rendimiento”.

Dominaron en cada línea del campo

  • Promediaron 7.9 yardas por jugada
  • Consiguieron 30 primeros downs
  • Stafford recibió sólo dos golpes y ninguna captura
  • El backfield sumó 249 yardas terrestres, destacando a Blake Corum con 128

Todo ello pese a que venían de una derrota ante Carolina bajo la lluvia y sin contar con todas sus armas al 100%.

El experimento de los tres tight ends

La última evolución de McVay se llama formaciones con tres alas cerradas. Ante Arizona, los tres tight ends activos jugaron al menos 45 jugadas. Aunque combinaron solo cinco recepciones, su importancia vino en el bloqueo: despejaron caminos cruciales para Williams y Corum en una velada ofensiva de 530 yardas.

Lo que deben ajustar: profundidad en los receptores

Davante Adams y Puka Nacua concentran casi toda la producción aérea. Detrás de ellos, ningún receptor ha surgido como tercera opción confiable. De hecho, los receptores no principales han acumulado apenas 37 recepciones y dos touchdowns en toda la temporada. Tutu Atwell podría salir de la reserva esta semana, pero McVay aún no lo confirma.

Fortaleza en la línea ofensiva

Sin estrellas aparentes, la línea ofensiva de los Rams ha sido consistentemente efectiva. Incluso con lesiones como la de Rob Havenstein, el novato Warren McClendon Jr. dio el paso sin que se notara.

El número clave: 49

Los Rams lideran la liga en touchdowns totales con 49, y el domingo fue apenas la segunda vez desde 2001 que logran tres touchdowns por pase y tres por tierra en un mismo partido.

Calendario exigente para ambos

Los Vikings visitan a los Cowboys, cuya defensa aérea es la peor de la NFL (permiten 255.2 yardas por juego), lo que ofrece una buena oportunidad para McCarthy. En tanto, los Rams reciben a Detroit (su ex quarterback Jared Goff), antes de un crucial duelo divisional contra Seattle.

Ambos equipos enfrentan desafíos distintos: Minnesota debe construir sobre una actuación tardía, aunque reveladora, mientras los Rams buscan mantenerse firmes bajo un calendario implacable. Lo cierto es que esta semana ambos dejaron claro por qué el deporte suele ser una impredecible —y siempre fascinante— historia de redención y constancia.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press