Josh Allen y los Buffalo Bills: Magia, caos y una improbable carrera al Super Bowl
Con un equipo plagado de fallas y lesiones, el quarterback de los Bills sigue demostrando por qué es el corazón —y el alma— de las esperanzas en Buffalo
Un equipo imperfecto con un líder consistente
Los Buffalo Bills no son el equipo más completo de la NFL. Atraviesan por una temporada con múltiples lesiones defensivas, una línea ofensiva intermitente, y opciones en el cuerpo de receptores que no estarían en el radar de la élite. Sin embargo, hay una razón por la que Buffalo sigue metido en la conversación del Super Bowl: Josh Allen.
Desde su explosión en 2020, Allen no ha dejado de reescribir el libro de récords de la franquicia. Y aunque no todos los partidos se ganan de manera ortodoxa, hay algo en su estilo agresivo, creativo y a veces temerario que mantiene viva la ilusión de toda una ciudad.
Un MVP con espíritu de videojuego
La actuación de Allen en la reciente victoria 39-34 sobre los Cincinnati Bengals encapsula todo lo que representa para los Bills: imprevisibilidad, espectacularidad y liderazgo en momentos clave. Anotó tres touchdowns por pase (dos en cuarta oportunidad), una carrera de touchdown de 40 yardas —la más larga de su carrera— y selló la victoria con una corrida explosiva de 17 yardas cuando enfrentaba un 3ª y 15.
“Es como ver a alguien jugando Madden contra su hermanito”, dijo el esquinero Christian Benford, tras presenciar otra jornada mágica de su mariscal de campo.
Y aunque Benford robó protagonismo con una intercepción devuelta 63 yardas hasta la zona de anotación, no habría sido posible sin los milagros de Allen manteniendo a Buffalo en el partido.
El dominio en cifras
- 40 touchdowns totales en la temporada: 22 por aire y 12 por tierra. Solo Matthew Stafford lo supera con 41.
- 45-7: Récord de Allen cuando anota tres o más touchdowns en un partido.
- 38-7: Récord de Allen cuando no comete entregas de balón.
- Buffalo es solo el tercer equipo que ha conseguido en una misma temporada ganar dos partidos tras ir perdiendo por 10 puntos o más en el último cuarto y anotar 21 o más puntos en ese tramo (uniéndose a los St. Louis Rams de 1987 y los Miami Dolphins de 2001).
¿Qué está funcionando en Buffalo?
El ataque liderado por Josh Allen: La ofensiva ha logrado solventar partidos incluso cuando la defensa permite más de 20 puntos. En datos contrastantes, los Bills tenían un récord de 12-67 en juegos donde permitían más de 20 puntos entre 2011 y 2018. Desde 2019 (con Allen consolidado), su marca en esas condiciones mejoró a 33-26.
El liderazgo de Sean McDermott: Consciente del deterioro defensivo, el entrenador en jefe ha apostado por jugársela más en ofensiva (convirtió 3 de 4 en cuarta oportunidad contra Cincinnati) y aumentar la agresividad en defensa con blitzes estratégicos, como el que provocó la intercepción de Benford.
Las fragilidades que acechan
La mayor debilidad de los Bills sigue siendo su defensa en tercera oportunidad: Permitieron que los Bengals convirtieran 10 de sus 12 intentos (83.3%), la cifra más alta permitida por Buffalo desde al menos 1991.
Además, su ataque terrestre enfrenta inconsistencias. Si bien James Cook y Ty Johnson aportan yardas valiosas, ambos tuvieron errores graves: un resbalón con camino libre a la zona de anotación y un balón suelto en la línea de gol.
El horizonte de postemporada
Con marca de 9-4, los Bills siguen en la pelea por el liderato de la AFC Este, aunque los New England Patriots (11-2) mantienen una ligera ventaja. Todo podría decidirse este fin de semana cuando Buffalo visite Foxborough en un choque de alta tensión.
Una AFC llena de incógnitas
Mientras los Bills experimentan una temporada llena de giros argumentales, los Cincinnati Bengals enfrentan una crisis existencial. Tras perder ante Buffalo —a pesar de anotar 34 puntos—, las posibilidades de postemporada de los Bengals se desplomaron al 1%.
En dos temporadas consecutivas, Cincinnati ha perdido al menos tres partidos donde anotó 30 puntos o más. Solo los Kansas City Chiefs de 2002 y los San Diego Chargers de 1985 han sufrido colapsos similares en un solo año.
“Estamos contra la pared”, afirmó su entrenador Zac Taylor. “Pero tenemos un juego clave contra un rival de división. Tenemos que levantarnos.”
Joe Burrow: excelencia en la derrota
Burrow lanzó para 264 yardas y tres touchdowns bajo condiciones invernales. Pero su sexto pick-six como profesional llegó en el peor momento: un blitz sorpresa del esquinero Benford le costó el liderato del marcador.
La defensa permitió 183 yardas terrestres, incluyendo 78 de Allen y otras tantas de James Cook, mientras Pro Football Focus registró 13 tacleadas fallidas, luego de solo 12 combinadas en los dos juegos anteriores.
Datos que dicen mucho
- 83.3%: Éxito de Cincinnati en conversiones de tercera oportunidad contra los Bills, su mejor marca desde 1991.
- 1-8: Récord de los Bengals en juegos fuera de su división.
- 60.8%: Caída en la probabilidad de victoria de Cincinnati tras el pick-6 de Burrow (de 77% a 16.2%).
Carolina y el efecto dominó
El resultado del partido entre Bills y Bengals también impacta a otros equipos, como los Carolina Panthers, quienes están ahora empatados en la punta de la NFC Sur tras su victoria antes del bye y la caída de Tampa Bay. Bryce Young ha comenzado a encontrar ritmo, y la defensa ha forzado seis pérdidas de balón en los últimos dos partidos.
Están lejos del espectáculo que representa Allen, pero cuentan con un calendario favorable. La semana siguiente enfrentan a los New Orleans Saints, seguidos de dos choques clave con los Tampa Bay Buccaneers.
La narrativa Allen: más grande que la vida
En una NFL obsesionada con estadísticas avanzadas, eficiencia y sistemas perfectos, hay algo poéticamente caótico en Josh Allen. Es el mariscal que acierta un pase imposible... luego lanza una intercepción inexplicable. Pero esa dualidad alimenta una épica: la de un hombre capaz de cargar con una ciudad nevada, herida y hambrienta de gloria sobre sus hombros.
“Never a doubt”, dijo Allen con una sonrisa y un guiño luego del partido.
Y en Buffalo, nadie duda más.