Jóvenes promesas, remontadas épicas y emociones sin estrellas: Lo que dejó una noche intensa en la NBA
Sin Wembanyama ni Zion, los Spurs y Pelicans brindaron un espectáculo de infarto. Mientras tanto, Phoenix detuvo a Edwards y Nembhard lideró a Indiana en una remontada crucial.
El 8 de diciembre de 2025 quedará marcado como una noche vibrante en la NBA, no por la presencia de las grandes figuras que suelen dominar titulares, sino por los nombres emergentes que demostraron tener lo necesario para ser protagonistas. Fue una velada llena de giros dramáticos, actuaciones individuales impresionantes y, sobre todo, esperanza para tres franquicias en procesos diferentes: San Antonio Spurs, Phoenix Suns e Indiana Pacers.
Spurs vs Pelicans: Una batalla sin sus superestrellas
Ni Victor Wembanyama ni Zion Williamson saltaron a la duela del Smoothie King Center en Nueva Orleans. Aun así, fue un partido que dejó a los fanáticos al borde del asiento hasta el último segundo. Los San Antonio Spurs sobrevivieron a una remontada increíble de los Pelicans y se llevaban la victoria por 135-132, gracias a una flotadora agónica del rookie Dylan Harper a falta de 9 segundos.
El veterano Harrison Barnes fue el líder anotador de los texanos con 24 puntos, pero fueron los jóvenes quienes robaron escena. Harper terminó con 22 puntos, mientras que Stephon Castle y Julian Champagnie aportaron 18 y 17 unidades respectivamente. El dominio ofensivo en la primera mitad fue tan sólido que los Spurs llegaron al descanso con 77 puntos, su mejor marca en una mitad esta temporada, gracias a 11 triples, 6 de ellos en el segundo cuarto.
Derik Queen y la remontada que casi fue histórica
Si hay un nombre que salió disparado tras esta noche fue el del rookie Derik Queen. El debutante firmó su primer triple-doble en la NBA: 33 puntos (29 en el segundo tiempo), 10 rebotes, y 10 asistencias. A los 20 años, Queen demostró una madurez en ataque digna de veteranos. De hecho, sostuvo gran parte del empuje ofensivo que permitió a los Pelicans remontar un déficit de 20 puntos al medio tiempo.
El tercer cuarto fue descomunal para los de Nueva Orleans, anotando 45 puntos –su máximo en cualquier cuarto esta temporada– y liderados por 21 puntos de Queen solo en ese periodo, completaron una racha 11-0 que les dio ventaja de 102-100 para entrar al último cuarto.
Pero la remontada se quedó corta. La experiencia de Barnes, la sangre fría de De’Aaron Fox con dos tiros libres faltando 1.1 segundos, y el fallo agónico de Saddiq Bey desde el perímetro sellaron el destino del partido.
Herb Jones regresa y Murphy explota
No todo fue negativo para los Pelicans. La vuelta de Herb Jones tras 8 partidos ausente fue significativa, con una línea de 17 puntos. El más prominente, sin embargo, fue Trey Murphy, quien lideró al equipo con 32 puntos, destacando con tres descomunales volcadas en el tercer parcial.
Eso sí, Nueva Orleans acumula su séptima derrota consecutiva, lo que enciende las alarmas para una franquicia con altas expectativas y que sigue sin encontrar balance entre salud y consistencia.
Amanecer en Phoenix: Suns controlan a Edwards y detienen la racha de los Wolves
En Minneapolis, los Phoenix Suns se enfrentaban a un Anthony Edwards intratable. Sus 40 puntos (15 de 21 en tiros de campo) parecían predecir un sexto triunfo consecutivo para los Timberwolves. Pero Phoenix, con un juego colectivo calculado y eficiente, logró imponerse 108-105 y cortar la racha de Minnesota.
Mark Williams lideró con 22 puntos y 7 rebotes, mientras que Collin Gillespie (19) y Dillon Brooks (18) le dieron profundidad ofensiva al conjunto del desierto. La clave fue una racha de 14-3 para empezar el último cuarto, rompiendo la paridad 84-84 y tomando una ventaja de 98-87 que, si bien se redujo al final, nunca perdieron.
Minnesota tuvo su oportunidad, pero un triple errado por Jaden McDaniels con 3.7 segundos les negó el empate que buscaban. Además, Rudy Gobert fue expulsado en el tercer cuarto por una falta flagrante, debilitando aún más la defensa interior de los Wolves.
Indiana revive de la mano de Nembhard, Mathurin y Siakam
En Indianápolis, los Pacers mostraron señales claras de resurreción. Solo tenían cuatro victorias en toda la temporada hasta hace dos semanas, pero ahora suman su segundo triunfo consecutivo y el cuarto en sus últimos seis partidos, al vencer a los Sacramento Kings 116-105.
Andrew Nembhard, con 28 puntos y 12 asistencias, marcó la pauta liderando a Indiana cuando parecía que el juego se les escapaba. En el último cuarto, recondujo el ataque con una racha personal que incluyó dos triples y una bandeja, neutralizando una ofensiva feroz encabezada por un triple-doble más del eterno Russell Westbrook (24 pts, 14 asistencias, 13 rebotes), el cuarto de su temporada y el número 207 de su carrera.
Bennedict Mathurin (25) y Pascal Siakam (23) fueron vitales para dar profundidad al equipo y asegurarse de que la ventaja, luego de desvanecerse (del 77-58 al 92-88), no se convirtiera en un colapso total.
Una noche sin protagonistas… pero con historia
Que tres franquicias ganen partidos claves sin el peso ofensivo o carismático de sus rostros más conocidos es una señal positiva para la NBA. Los reflectores no estuvieron en Wembanyama, Zion, ni siquiera en Kevin Durant o LeBron James, pero sí en jóvenes que luchan por su lugar en la liga y veteranos que todavía pueden decidir encuentros.
También es una muestra del nuevo ADN de la liga: equipos dispuestos a pelear cada posesión, sin depender exclusivamente de la jerarquía sino buscando profundidad, versatilidad y hambre.
Lo que sigue
- Spurs: Viajan a enfrentar a los Los Angeles Lakers en los cuartos de final de la NBA Cup.
- Pelicans: Intentarán cortar su racha negativa ante Portland en casa.
- Suns: Visitan a Oklahoma City Thunder también por la NBA Cup.
- Timberwolves: Se medirán con Golden State Warriors en la Bahía.
- Kings: Reciben a Denver Nuggets en su próxima cita.
- Pacers: Visitan a los Philadelphia 76ers, una prueba de fuego para su actual buen momento.
En resumen, la NBA sigue siendo la mejor liga de baloncesto del mundo no solo por su talento de élite, sino por la regularidad con la que ofrece historias de superación individual, colectividad, drama y emoción pura. La noche del 8 de diciembre de 2025 lo dejó claro una vez más.