Mujeres, murales y miel: el despertar de la resistencia ambiental en Zambujal y el Amazonas
Desde Lisboa hasta el corazón de Colombia, el arte, la agroecología y la valentía femenina transforman territorios marginados en focos de dignidad y desarrollo sostenible
Zambujal: arte en las fachadas y orgullo en el alma
En la localidad de Zambujal, en las afueras de Amadora, Portugal, algo ha cambiado. Lo que antes era un barrio marginado y con escasa visibilidad positiva ahora se ha convertido en una galería de arte social a cielo abierto. Los murales que cubren los bloques de cinco pisos no solo embellecen el entorno; cuentan historias de lucha, igualdad, sostenibilidad y comunidad, con un enfoque firme en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
La obra titulada “No Poverty” representa a una mujer negra trenzando con ternura el cabello de una mujer blanca: un símbolo de unión familiar nacida de la diversidad social. Otro mural, “No Hunger”, muestra a una vecina enseñando su huerto a niños del barrio, subrayando la importancia de una agricultura sostenible y una educación temprana sobre el origen de nuestros alimentos.
Impulsado por la asociación CAZAmbujal, el proyecto muralístico fue diseñado para que vecinos —muchos sin experiencia previa artística— pudieran expresar las vivencias de su comunidad enlazándolas con los 17 ODS. Vítor Monteiro, presidente de CAZAmbujal, declaró: "El desafío era pintar la esencia del barrio, entrelazando los objetivos globales con nuestras historias locales".
Un barrio transformado por la pertenencia
Ana Gomes, vecina del barrio, lo resume de forma simple pero poderosa: “Nuestro barrio ahora llama la atención, la gente viene a verlo. Ya no somos invisibles”. Y es que este proyecto ha insuflado una renovada sensación de orgullo e identidad colectiva en una comunidad históricamente excluida.
Estos murales no son solo arte, sino herramientas educativas. Jóvenes locales actúan como guías para grupos escolares y turistas internacionales, compartiendo sus vivencias y explicando los personajes retratados. Es, según Monteiro, “una forma viva y directa de enseñar sostenibilidad, empoderamiento y resiliencia”.
Colombia: miel, semillas y resistencia en la Amazonía
A miles de kilómetros de Zambujal, en Puerto Asís, Colombia, se libra otra batalla por la sostenibilidad. La lidera Jani Silva, una mujer que, a sus 63 años, continúa defendiendo con pasión la Reserva Campesina Perla Amazónica, un territorio amenazado por actividades petroleras y la presencia de grupos armados.
Silva ha enfrentado intentos de asesinato y múltiples amenazas por su oposición frontal a la petrolera GeoPark y su bloque Platanillo. Ha documentado derrames, deforestación y construcción de infraestructura sin licencia ambiental. En palabras de Silva: “Tengo un llamado a servir. Hay tanto que aún necesita hacerse…”
Su trabajo se traduce en protección a más de 227 km² de selva, la reforestación con 120,000 plántulas, y prácticas sostenibles como la apicultura y la agroecología. La comunidad ha decidido mapear sus parcelas para compatibilizar producción alimentaria y conservación biológica.
El riesgo de defender la vida
Colombia sigue siendo, lamentablemente, el país más letal para defensores ambientales. Según Global Witness, en 2024 se registraron 48 asesinatos de activistas medioambientales, casi un tercio del total global. Silva ahora vive con escoltas proporcionados por la Unidad Nacional de Protección, aunque esto no elimina el riesgo ni el miedo.
La zona también enfrenta el desafío de los Comandos de la Frontera, grupos armados ilegales emergidos tras la paz con las FARC, que hoy controlan economías ilícitas como el cultivo de coca y la minería ilegal. Estas estructuras imponen trabajos forzados, extorsiones y restringen libertades básicas.
Andrew Miller, de Amazon Watch, subraya la urgencia: “No basta con escoltas. Se necesita investigar y llevar ante la justicia a los autores de amenazas y asesinatos”.
La comunidad como trinchera ecológica
Pese a los peligros, Silva y su comunidad no se detienen. Organizan prohibiciones temporales de caza tras detectar el sacrificio de especies en gestación, promueven el intercambio de semillas nativas y llevan a los niños a los apiarios para enseñarles sobre polinización y biodiversidad.
Rubén Pastrana, responsable de uno de los proyectos de apicultura en San Salvador, comenta: “Estas abejas son apacibles. Los niños aprenden sin miedo, conectando con el bosque desde la infancia”.
Más de 600 familias participan hoy en programas ecológicos. Como recuerda Silva: “Todo comenzó con viveros caseros. La organización y la esperanza nacen de la voluntad”.
Las hijas del paisaje: arte y agro como resistencia femenina
Dos mujeres; dos continentes; un mismo latido. Tanto Ana Gomes en Portugal como Jani Silva en Colombia representan el rostro más comprometido de la sostenibilidad: el liderazgo femenino.
La hija de Silva, Anggie Miramar Silva, ha heredado ese compromiso pero reconoce el sacrificio que implica: “El trabajo de mi madre ha sido inmenso. No sé si podría dar tanto como ella”.
Es este legado intergeneracional, sumado a nuevos liderazgos comunitarios como el de Rubén o los jóvenes guías de Zambujal, lo que permite imaginar un mundo más equitativo, ecológico y vivible.
Conexiones invisibles: de los pinceles a las semillas
Zambujal y la Perla Amazónica parecen distantes, pero están unidas por los valores que defienden: dignidad, identidad, pertenencia y sostenibilidad. Mientras uno recurre al arte mural y al orgullo barrial para visibilizar objetivos globales, el otro siembra esperanza en forma de abejas y árboles nativos.
Ambas comunidades han entendido una verdad simple y poderosa: el desarrollo sostenible no llega desde arriba, se teje desde abajo, con los hilos del arte, la tierra y la justicia.
Vocaciones que pintan y siembran el futuro
Como dice Jani Silva, “hay que seguir defendiendo el futuro, y necesitamos que más personas se unan a esta causa”. Las instituciones pueden ofrecer programas, normas o fondos; pero el verdadero cambio nace cuando los vecinos toman las brochas y las herramientas con sus propias manos.
Desde murales que dignifican un barrio portugués, hasta colmenas que salvan un ecosistema colombiano, el despertar ambiental de las periferias ya está en marcha. Y es, sin duda, una batalla que vale la pena contar.
