Trump contra la energía eólica: una batalla perdida frente al viento del cambio
Un juez federal tumba la orden ejecutiva de Trump que bloqueaba proyectos eólicos: ¿qué significa para el futuro energético de EE.UU.?
El viento ha soplado a favor de las energías limpias. El pasado lunes, una decisión judicial crucial anuló la orden ejecutiva del expresidente Donald Trump que prácticamente paralizaba los proyectos eólicos en tierras y aguas federales. De esta manera, la administración Trump, crítica feroz de las energías renovables, ha recibido otro revés en su cruzada contra un futuro energético más verde.
¿Qué decía la orden ejecutiva de Trump?
El 20 de enero, uno de los primeros actos de gobierno de Donald Trump fue firmar una orden ejecutiva que bloqueaba casi todos los arrendamientos y permisos para proyectos eólicos en territorio federal. Su argumento se centraba en las “deficiencias legales” del proceso de permisos impulsados durante la administración Biden.
Sin embargo, esta medida se percibió como parte de su política energética más amplia que favorecía combustibles fósiles y despreciaba a las energías renovables, particularmente la eólica marina. Organismos estatales, asociaciones ambientales y empresas de energía renovable presentaron demandas argumentando que la medida era ilegal y devastadora para sus planes de inversión.
Una coalición estatal se levanta en defensa del viento
Una coalición de fiscales generales de 17 estados y Washington D.C., liderados por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, presentó una demanda contra la orden de Trump. Massachusetts, uno de los estados más comprometidos con la energía marina, también destacó por su papel en la causa.
Andrea Joy Campbell, fiscal general de Massachusetts, declaró tras el fallo: “Massachusetts ha invertido cientos de millones de dólares en energía eólica marina, y hoy protegimos con éxito esas inversiones del mandato ilegal de la administración Trump".
El fallo judicial: una victoria para el clima y la economía
La jueza federal Patti Saris, del Tribunal de Distrito de Massachusetts, dictaminó que la orden ejecutiva era “arbitraria y caprichosa” y contravenía la legislación estadounidense, más específicamente, la Administrative Procedure Act. Esta ley federal establece los procedimientos legales que deben seguir las agencias gubernamentales para tomar decisiones regulatorias.
La jueza vació la orden, lo que significa que ha sido oficialmente invalidada y ya no tiene efecto. Según la magistrada Saris, la moratoria de permisos “violó procedimientos formales y sustanciales”, obstruyendo el desarrollo productivo y legal de fuentes de energía alternativas.
¿Por qué la energía eólica es tan importante?
La energía eólica representa hoy en día el 10% de toda la electricidad generada en Estados Unidos, convirtiéndose en la fuente de energía renovable más significativa del país, de acuerdo con la Asociación Americana de Energía Limpia (American Clean Power Association).
Marguerite Wells, directora ejecutiva de la Alliance for Clean Energy New York, destacó: “El viento es una de las formas más rentables de generar electricidad actualmente y está siendo utilizado con éxito no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo”.
Impacto económico: energías limpias y empleos
La lucha contra esta orden ejecutiva no solo tuvo implicaciones climáticas, sino también económicas. Según información pública desde diversos estados:
- Los 17 estados implicados en la demanda han invertido juntos cientos de millones de dólares en infraestructura eólica marina.
- También han destinado grandes montos en la modernización de las redes eléctricas para transportar energía eólica.
Kit Kennedy, del Natural Resources Defense Council, subrayó el impacto positivo del fallo: “Es una victoria para los consumidores, los trabajadores sindicalizados, las empresas estadounidenses, el aire limpio y el clima."
El desarrollo de proyectos eólicos promete crear decenas de miles de empleos en construcción, operación y mantenimiento, especialmente en zonas costeras que serán cabeceras de los parques eólicos marinos.
La retórica de Trump vs. la realidad energética
Desde el inicio de su mandato en 2016, Donald Trump expresó su escepticismo y desprecio por las energías renovables. En múltiples ocasiones hizo afirmaciones infundadas, como:
- “El ruido de los molinos causa cáncer”,
- “Los molinos matan millones de aves”,
- “Son feos y arruinan el paisaje”.
Estas afirmaciones no cuentan con respaldo científico. Un estudio de la Universidad de Cornell (2019) encontró que, comparativamente, los molinos eólicos causan un número muy inferior de muertes de aves que otras estructuras humanas, como rascacielos o líneas de alta tensión.
Joe Biden y el impulso eólico
La administración de Joe Biden ha actuado de manera opuesta: ha puesto en marcha un ambicioso plan de expansión eólica, con el objetivo de generar 30 GW de energía eólica marina para 2030, lo que podría abastecer a más de 10 millones de hogares.
Esto está en línea con sus compromisos asumidos en el Acuerdo de París y otras políticas climáticas. Biden ha acelerado la emisión de permisos, promovido licitaciones competitivas de bloques marítimos y otorgado subsidios a las empresas del sector.
Con el fallo judicial del lunes, se allana aún más el camino para que estos proyectos se desarrollen sin cortapisas legales.
La energía eólica como protagonista global
Estados Unidos no está solo en esta expansión. A nivel mundial, la capacidad instalada de energía eólica ha superado los 880 GW a finales de 2023, según Global Wind Energy Council. Los líderes mundiales en esta tecnología incluyen:
- China: encabeza con el 50% de la capacidad instalada mundial.
- Unión Europea: con Dinamarca, Alemania y España a la vanguardia.
- India y Brasil: en crecimiento fuerte y sostenido.
La energía eólica es una clave no solo para luchar contra el cambio climático, sino para diversificar las fuentes de empleo y garantizar la independencia energética de muchos países.
Una lección de derecho y desarrollo sostenible
El caso contra la orden ejecutiva de Trump representa un ejemplo paradigmático de cómo el poder judicial puede servir como contrapeso ante medidas que van en contra de la legislación, el sentido común ambiental y los intereses sostenibles a largo plazo.
Los estados han demostrado que pueden actuar colectivamente para defender el desarrollo de un sistema energético más limpio, más seguro y más justo. El viento, al final, sopla a favor de quienes construyen futuro en lugar de anclarse al pasado.
