¿Recorte o no? La Reserva Federal en la cuerda floja entre la inflación y el desempleo
Powell navega divisiones internas mientras la economía de EE.UU. lanza señales mixtas: inflación persistente, empleo débil y presión política al alza
Un momento decisivo para la Reserva Federal
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) atraviesa por un momento de gran tensión e incertidumbre. La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de diciembre se perfila como una de las más divisivas en años recientes. ¿La razón? El choque de señales económicas opuestas: una inflación aún elevada que sugiere prudencia con las tasas de interés, mientras que la debilidad creciente del empleo y un aumento del desempleo urgen estímulos monetarios. Esta combinación convierte el próximo movimiento de tasas en una prueba de fuego para el liderazgo de Jerome Powell.
Inflación persistente vs. aumento del desempleo
Históricamente, la Fed mantiene su tasa de interés de referencia alta cuando la inflación es elevada y la reduce cuando se debilita el mercado laboral. Actualmente, ambas presiones coexisten. El índice de precios al consumidor permanece por encima del objetivo del 2% anual, mientras que el desempleo ha aumentado por tercer mes consecutivo hasta situarse en 4.4%, su nivel más alto en cuatro años.
El proveedor de nóminas ADP indicó que en noviembre las empresas eliminaron 32,000 puestos de trabajo, una señal de alarma adicional. Grandes compañías tecnológicas y financieras han anunciado despidos masivos, aumentando las preocupaciones sobre una desaceleración del mercado laboral.
División interna en el FOMC
El comité de 19 miembros de la Fed se encuentra profundamente dividido. Solo 12 miembros tienen voto, pero varios de los no votantes ya han manifestado su oposición a nuevos recortes de tasas. De hecho, se espera que hasta tres votos disidentes se presenten contra el posible recorte de 0.25 puntos porcentuales, lo cual supondría el mayor número de disidencias en seis años.
Entre los disidentes están:
- Jeffrey Schmid, presidente del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, quien ya disintió en la reunión anterior.
- Alberto Musalem, presidente de la Fed de St. Louis, por los mismos motivos.
- Stephen Miran, miembro más reciente del directorio y designado por Trump, que aboga por un recorte aún mayor.
Este nivel de disenso plantea riesgos para la credibilidad de la Fed. Un resultado como un 7-5 en la votación generaría incertidumbre en los mercados financieros, al no quedar claro en qué dirección se moverá la política monetaria.
El poder de Powell y el rol clave de John Williams
Jerome Powell, presidente de la Fed, ha enfrentado no solo presiones económicas, sino también ataques personales del expresidente Donald Trump, quien lo ha calificado como “clown” e incluso ha sugerido despedirlo. Aun así, Powell ha mantenido cierta cohesión dentro del FOMC con el respaldo clave de John Williams, presidente de la Fed de Nueva York y vicepresidente del comité.
Williams ha declarado recientemente que el aumento de la inflación visto este año parece ser temporal, impulsado por los aranceles comerciales de Trump, lo cual justifica un nuevo recorte. Esta declaración llevó a los mercados a aumentar sus expectativas de un recorte de diciembre de menos del 30% al 89%, según CME FedWatch.
“Estás viendo el poder del presidente”, afirmó Nathan Sheets, economista global jefe de Citi y exfuncionario de la Fed. “Los miembros del comité están tratando de respaldar a Powell”.
¿Tercer recorte consecutivo o pausa estratégica?
Hasta ahora, la Fed ha implementado dos recortes de tasas en el año, y este tercero parece inminente. Sin embargo, hay indicios de que la serie podría detenerse. Algunas voces dentro y fuera de la Fed esperan lo que se ha denominado un ‘hawkish cut’: un recorte acompañado de una advertencia de que podrían no haber más ajustes mientras analizan datos atrasados y condiciones futuras.
La economista jefe de Nationwide, Kathy Bostjancic, prevé precisamente eso: “Podrían terminar acordando cortar tasas ahora pero con una orientación que indique que harán una pausa durante un tiempo”.
La lucha por el consenso: ¿virtud o debilidad?
Históricamente, la Fed ha procurado enviar mensajes con consenso o cuasi-consenso, para no sembrar dudas en los mercados. Sin embargo, William English, exfuncionario superior del banco central y actual académico de Yale, advierte que este tipo de circunstancias hacen que “personas perfectamente razonables lleguen a conclusiones diferentes”. Para él, el actual escenario no debe ser visto necesariamente como una debilidad del sistema, sino como “una señal saludable de debate interno”.
No obstante, el gobernador de la Fed Christopher Waller advierte que si el voto termina siendo 7-5 y uno solo cambia su postura en la próxima reunión, aquello podría provocar un abrupto cambio de política. Esa fragilidad puede también incentivar especulación y volatilidad, lo que va contra el mandato de estabilidad de la institución.
Política, economía e incertidumbre de sucesión
La reunión de diciembre no solo define el presente inmediato de la política monetaria, sino que podría ser un anticipo del clima que enfrentará la Fed en los próximos años. El mandato de Powell como presidente culmina en mayo de 2026 y todo apunta a que Kevin Hassett, asesor económico de Trump, será su sucesor si el exmandatario gana las elecciones.
Hassett defendería recortes más agresivos, lo que podría intensificar las divisiones internas. Una Fed políticamente alineada con la Casa Blanca pondría en jaque el principio de independencia del banco central, el cual ha sido un pilar desde la era de Paul Volcker en los años 80.
¿Qué expectativas hay para enero?
La gran incógnita es qué datos nuevos estarán disponibles para la reunión de enero. Debido al cierre parcial del gobierno, los datos oficiales laborales y de inflación se han retrasado, lo cual impide tener una imagen clara y actualizada. Entre los escenarios más probables se encuentran:
- Que la inflación siga siendo persistente, lo cual reforzaría la narrativa conservadora dentro de la Fed.
- O que el empleo se haya deteriorado aún más, lo cual abriría la puerta a nuevos estímulos antes de marzo.
En cualquier caso, lo que decida el banco central esta semana será clave para establecer el tono en un año que podría estar marcado por un ciclo electoral hostil, tensiones geopolíticas y cambios estructurales en el mercado laboral estadounidense.
La Fed camina sobre una cuerda floja
La situación actual pone en evidencia la complejidad de hacer política económica en un entorno volátil, con cifras ambiguas y una presión política sin precedentes. Ya no se trata simplemente de subir o bajar tasas, sino de equilibrar múltiples objetivos en un clima de profunda desconfianza pública e institucional.
¿Será Powell capaz de mantener el timón firme en medio de la tormenta? ¿Se impondrá la prudencia o ganará terreno el impulso de recuperación laboral? Todo apunta a que, independientemente de la decisión, la Fed entrará en 2026 en una nueva etapa: menos predecible, más polémica y probablemente más confrontativa.
