El impulso de Asia al viento marino: ¿el nuevo epicentro global de la energía limpia?
Mientras Estados Unidos se desentiende de la energía eólica marina, países del sudeste asiático como Filipinas y Vietnam se posicionan como líderes emergentes en el sector
En un momento en que el mundo busca soluciones urgentes para combatir el cambio climático, el sudeste asiático se perfila como un inesperado líder en el desarrollo de energía eólica marina. El retroceso político de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump ha dejado un vacío en esta industria, que ahora están dispuestos a llenar países como Filipinas y Vietnam.
La gran oportunidad del sudeste asiático
Con largas líneas costeras, paisajes marítimos con vientos constantes y una demanda energética ascendente, el sudeste asiático se ha convertido en una región con enorme potencial eólico marino. Esta tecnología, que aprovecha los vientos oceánicos mediante turbinas instaladas en el mar, puede generar grandes cantidades de electricidad limpia y renovable.
"Asia y el sudeste asiático son un faro de esperanza para la industria," declaró Rebecca Williams, de la Global Wind Energy Council. Esta aseveración cobra aún más sentido si consideramos el estancamiento de proyectos eólicos en Estados Unidos, con la revocación de permisos y la cancelación de inversiones multimillonarias bajo órdenes del expresidente Donald Trump, quien incluso afirmó que el cambio climático "es un invento".
China, el gigante silencioso del viento marino
China domina la industria eólica mundial: no sólo produce más de la mitad de las turbinas del mundo, sino que también lidera en instalaciones de nueva capacidad. Y ahora redobla su presencia en el sudeste asiático, proporcionando turbinas y apoyo técnico en proyectos emergentes tanto en Filipinas como en Vietnam.
En noviembre, la empresa estatal china Power China completó el proyecto eólico marino de Binh Dai en Vietnam, mientras que Mingyang Smart Energy explora la posibilidad de instalar un parque eólico de 2 GW en Luzón, Filipinas.
El caso de Filipinas: de la teoría a la acción
Filipinas dio un paso firme hacia el desarrollo eólico marino con su primera subasta en noviembre de 2023. Empresas concursaron para obtener derechos de desarrollo sobre superficies marinas previamente designadas, con una capacidad total de 3,3 GW.
"Pasamos del potencial a la realidad," sostuvo Sharon Garin, Secretaria de Energía filipina. Planteó además que el país está listo para competir por inversiones globales gracias a una regulación clara que incluye cómo conectar los parques eólicos a la red eléctrica, la logística portuaria y el transporte de componentes.
Uno de los anuncios más importantes fue la alianza entre la firma filipina ACEN y Copenhagen Infrastructure Partners (Dinamarca) para construir el primer parque eólico marino a gran escala del país, proyectado en la provincia de Camarines Sur con una capacidad de hasta 1 GW.
Vietnam y su apuesta renovada
Aunque confrontó retrasos regulatorios que llevaron a la retirada de grandes inversionistas como la noruega Equinor, Vietnam ha revitalizado su ambición de viento marino. En abril, actualizó su plan nacional de energía, que ahora prevé hasta 17 GW de energía eólica marina antes de 2035.
El gobierno vietnamita también se apresura para simplificar los procedimientos de permisos, actualizar la zonificación marítima y atraer inversionistas extranjeros. Firmas como PetroVietnam y Copenhagen Infrastructure Partners ya trabajan juntas en proyectos en el centro sur del país. Otro ejemplo es la alemana PNE AG, que proyecta un parque de 2 GW en la provincia de Binh Dinh con una inversión de 4.600 millones de dólares.
¿Por qué el sudeste asiático importa tanto?
La región del sudeste asiático, integrada por los 11 países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), representa la oportunidad más grande de crecimiento energético. Con una población combinada superior a los 660 millones de habitantes y una creciente clase media, sus necesidades energéticas en aumento exigen soluciones viables y sostenibles.
A pesar de sus recursos naturales y geografía favorable, estos países todavía no cuentan con capacidad instalada significativa en proyectos eólicos marinos, según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA). Menos del 7% de la electricidad de la región proviene del viento, lo cual revela un mercado subdesarrollado con enorme potencial.
Impacto climático y los desafíos del entorno
Uno de los mayores obstáculos es el clima extremo: tifones y tormentas tropicales afectan frecuentemente a Filipinas y Vietnam. Esto plantea desafíos técnicos y de seguridad significativos para las turbinas eólicas instaladas en el mar.
No obstante, según Michael Hannibal, de Copenhagen Infrastructure Partners, existen tecnologías que hacen que las turbinas sean resistentes a estos desastres naturales. “La clave está en adaptar la infraestructura a las condiciones específicas del entorno”, señala el experto.
¿Y Estados Unidos? Un paso atrás en energía renovable
Durante su mandato, el expresidente Donald Trump tomó medidas que golpearon duramente a la naciente industria eólica marina estadounidense. Entre las más resonantes:
- Canceló planes para utilizar zonas federales para energía eólica offshore.
- Revocó permisos previamente concedidos a proyectos activos.
- Cortó $679 millones en fondos federales destinados a una docena de iniciativas.
Todo esto contrasta con el enfoque de la Administración Biden, que había puesto la energía eólica como eje central de su política ambiental.
Singapur levanta la mano como centro regional
Singapur anunció recientemente un plan trienal para organizar conferencias internacionales sobre energía eólica, con el fin de atraer inversiones y posicionarse como nodo estratégico regional.
"Asia se está volviendo extremadamente atractiva, no sólo por su potencial sino por el creciente entendimiento del valor que ofrece el viento marino", añadió Amisha Patel, de la Global Offshore Wind Alliance.
¿Un nuevo orden energético mundial?
Con Estados Unidos dando pasos hacia atrás en renovables y con China expandiéndose inteligentemente a través del sudeste asiático, la dinámica energética mundial se está moviendo. Mientras tanto, el sudeste asiático podría convertirse en modelo para otras economías emergentes interesadas en ser parte de la transición energética global.
En palabras de Rebecca Williams: “La industria eólica marina está viendo más gobiernos del Sur Global, especialmente asiáticos, tomar en serio su potencial y actuar en consecuencia.”
¿Será el sudeste asiático el nuevo referente mundial de energía limpia? Todo indica que el viento sopla a su favor.